Cuáles son las bebidas que más afectan el esmalte dental, según un estudio

El metaanálisis de PLOS ONE de 2025 confirmó que la exposición constante a líquidos ácidos impide que la saliva neutralice el entorno bucal, lo que acelera el desgaste. Cómo prevenirlo

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Primer plano de boca sonriendo con dientes blancos y encías. Un vaso con bebida gaseosa oscura y cubos de hielo está desenfocado en primer plano.
El agua con gas natural presenta un riesgo menor para el esmalte dental que los refrescos azucarados y muchos jugos de frutas - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tomar gaseosas todos los días puede casi duplicar el riesgo de erosión del esmalte dental, según un metaanálisis publicado en 2025 en PLOS ONE.

El trabajo, que analizó 24 estudios con más de 21.500 participantes, encontró que quienes consumen bebidas carbonatadas tienen un 98% más de probabilidades de sufrir erosión dental que quienes no las consumen. El impacto, no obstante, no es igual para todas las bebidas: el agua con gas natural implica un riesgo considerablemente menor que los refrescos azucarados o muchos jugos de frutas.

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Cuando una persona toma una gaseosa, sus dientes quedan expuestos a un medio ácido que puede favorecer la erosión del esmalte si esa exposición es frecuente o prolongada. La carbonatación genera ácido carbónico y reduce el pH de la bebida, explicó Jonathan Richter, odontólogo, periodoncista y prostodoncista, en declaraciones al medio especializado en nutrición Eating Well. Aun así, precisó que la acidez del agua con gas natural suele ser leve y que, con un consumo normal, por lo general no basta para causar una erosión significativa.

Nayson Niaraki, ortodoncista y cofundador de Smilebar en Boston, coincidió con esa lectura en declaraciones también recogidas por Eating Well: el agua con gas tiene una ligera acidez, pero queda por debajo de la de la mayoría de las gaseosas, las bebidas deportivas o muchos jugos de frutas.

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Ilustración científica de un diente en sección transversal, mostrando las capas de esmalte, dentina y pulpa. Gotas de líquido azul cubren el esmalte exterior.
La carbonatación reduce el pH de las bebidas por el ácido carbónico, pero la acidez del agua con gas natural suele ser leve - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuándo el pH se vuelve un problema

Richter señaló a Eating Well que un pH bucal saludable suele situarse entre 6,7 y 7,3. Cuando baja de 5,5, el esmalte dental empieza a desmineralizarse y se vuelve más vulnerable a la erosión y a la caries. La saliva ayuda a neutralizar los ácidos y a recuperar un equilibrio más saludable, pero el problema aparece cuando los dientes reciben ese impacto ácido en forma reiterada, sin tiempo suficiente para recuperarse.

Por otra parte, una revisión sistemática publicada en PLOS ONE en 2023, que examinó 19 estudios sobre bebidas carbonatadas, confirmó ese umbral: el pH de la mayoría de los refrescos comerciales cae por debajo del nivel crítico de 5,5, y en algunos casos llega hasta 2,5 por la combinación de ácido carbónico, cítrico, fosfórico y tartárico. El estudio también señaló que tanto el pH como el tiempo de exposición tienen efectos distintos y acumulativos sobre el esmalte.

El riesgo aumenta, según Richter, cuando las aguas con gas llevan ácidos añadidos como ácido cítrico, ácido málico o ácido fosfórico, además de saborizantes que reducen todavía más el pH. Beber estas bebidas a lo largo del día en pequeños sorbos favorece un desgaste gradual del esmalte.

Cuatro vasos con agua con gas, refresco de cola, zumo de naranja y bebida deportiva alineados, cada uno con una etiqueta que indica su nivel de pH.
Las gaseosas azucaradas combinan acidez y azúcar, una mezcla que eleva el riesgo de caries y erosión dental - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué bebidas implican más y menos riesgo

El agua con gas natural queda en el extremo de menor riesgo. En el otro extremo aparecen las gaseosas azucaradas, que reúnen acidez y azúcar en la misma bebida. Richter indicó a Eating Well que los refrescos azucarados son los más preocupantes porque combinan dos factores de riesgo: el azúcar alimenta a las bacterias bucales, que producen ácidos, mientras la propia bebida ya aporta una acidez que daña el esmalte.

Esa combinación tiene respaldo científico. Un estudio publicado en European Journal of Public Health en 2021, que analizó 38 estudios observacionales con más de 21.000 participantes, concluyó que el consumo moderado-alto de bebidas azucaradas aumenta el riesgo de caries en un 57% y el de erosión dental en un 43% respecto de un consumo bajo. A mayor consumo, mayor riesgo: quienes bebían más tenían hasta tres veces más probabilidades de sufrir erosión.

Las gaseosas sin azúcar no contienen azúcar, pero suelen seguir siendo bastante ácidas por ingredientes como el ácido fosfórico o el ácido cítrico, por lo que también pueden contribuir al desgaste del esmalte. El jugo de frutas figura entre las opciones que también pueden afectar los dientes: aunque no tenga burbujas, muchos jugos son a la vez azucarados y ácidos.

Niaraki advirtió en Eating Well que los sabores cítricos como limón, lima, pomelo o naranja pueden elevar la acidez del agua con gas, y que incluso un sabor aparentemente suave, como coco, depende de su formulación concreta. Por eso, revisar la etiqueta de ingredientes permite evaluar mejor su posible impacto sobre los dientes.

Vaso de agua con gas, burbujas, modelo de diente blanco, superficie de mármol blanco, luz natural suave, fondo blanco y gris.
Las aguas con gas aromatizadas con ácido cítrico, ácido málico o ácido fosfórico pueden aumentar la acidez y el desgaste del esmalte dental - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hábitos para proteger el esmalte

Los dentistas recomiendan elegir agua con gas natural como opción habitual y reservar las versiones aromatizadas para momentos puntuales. También aconsejan tomar la bebida de una vez y no a pequeños sorbos durante horas, porque la exposición constante mantiene la boca en un estado ácido. El metaanálisis de PLOS ONE de 2025 reforzó ese punto: beber despacio o retener el líquido en la boca aumenta el daño sobre la hidroxiapatita del esmalte.

Otra medida útil consiste en consumir estas bebidas junto con las comidas, en lugar de hacerlo entre horas. Después, un enjuague con agua sola ayuda a retirar los ácidos y a devolver a la boca un pH más neutro.

Niaraki recomendó también esperar un rato antes de cepillarse los dientes tras una bebida ácida y, cuando resulte apropiado, usar sorbete para reducir el contacto del líquido con la superficie dental.

La protección del esmalte también depende de medidas básicas de higiene: cepillarse dos veces al día con pasta con flúor, limpiar a diario entre los dientes y acudir al dentista con regularidad aporta más al cuidado dental que un cambio aislado de bebida. Para quienes mantienen una buena higiene bucal, el agua con gas natural puede seguir formando parte de la rutina sin necesidad de excluirla. La diferencia la marcan los ingredientes añadidos y la manera de consumirla.

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