
La empatía animal, lejos de ser exclusiva de los seres humanos, es un campo de investigación que presenta desafíos metodológicos y conceptuales. Según un estudio del equipo de Albert Newen en la revista Biological Reviews, la mayor dificultad es definir con precisión qué conductas pueden considerarse empáticas y cómo distinguirlas de simples respuestas sociales.
La ausencia de una definición universal complica la comparación entre especies y alimenta debates sobre los límites de la empatía. Incluso cuando los animales muestran comportamientos de ayuda o consuelo, es complejo saber si realmente comprenden el estado emocional del otro.
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El reto se intensifica al analizar animales no humanos, pues sus conductas pueden tener diversas motivaciones. Por ejemplo, ayudar a un compañero podría ser resultado de empatía, pero también de interés por la interacción social o por evitar el malestar propio.

Los científicos buscan criterios que permitan identificar cuándo una acción es genuinamente empática y cuándo responde a otros factores. Esta búsqueda ha impulsado la creación de nuevas herramientas para analizar y comparar la empatía en distintas especies.
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El perfil multidimensional para comparar la empatía entre especies
Para abordar esta complejidad, Newen y su equipo proponen un perfil multidimensional que permite observar la empatía desde diferentes ángulos. Este modelo contempla cinco dimensiones clave: sensibilidad emocional, comprensión de la situación, perspectiva cognitiva, flexibilidad conductual y coordinación social. Así, es posible analizar la empatía no como un todo o nada, sino como una suma de capacidades presentes en mayor o menor grado.
Cada dimensión se evalúa a través de comportamientos observables, lo que facilita comparar especies muy distintas entre sí. El enfoque multidimensional deja de lado la idea de que solo los animales con cerebros similares al humano pueden ser empáticos. En cambio, se centra en lo que los animales hacen y cómo responden en situaciones sociales, adaptando el análisis a sus características propias.
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El caso de las ratas
Las ratas han sido objeto de estudios sobre empatía gracias a su comportamiento prosocial. En experimentos, se ha visto que una rata puede elegir liberar a una compañera atrapada antes de acceder a comida, e incluso compartir el alimento posteriormente. Este tipo de acciones sugiere la existencia de cierta sensibilidad hacia el malestar ajeno y ha abierto el debate sobre la empatía en mamíferos pequeños.
Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en llamar a esto empatía. Algunos sostienen que estos actos pueden deberse simplemente al deseo de interacción social, sin una comprensión real del sufrimiento ajeno. El perfil multidimensional muestra que las ratas poseen empatía básica, limitada a la percepción y reacción emocional, pero carecen de las habilidades cognitivas complejas presentes en los humanos.
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Cánidos y córvidos: similitudes y diferencias
Los perros, lobos y aves como cuervos y cornejas muestran perfiles de empatía comparables en varias dimensiones, a pesar de su distinta evolución. Ambos grupos presentan conductas como cooperación, ayuda y consuelo, lo que indica que la empatía puede surgir en linajes muy diferentes cuando la vida social lo exige. Estos comportamientos incluyen compartir comida, consolar tras un conflicto y actuar en equipo.
El modelo multidimensional revela que, aunque sus cerebros y sentidos sean muy distintos, las respuestas sociales pueden ser similares. Esto sugiere que la empatía no depende de un diseño cerebral particular, sino de la necesidad de coordinarse y convivir en grupos. Así, cánidos y córvidos ofrecen ejemplos de evolución convergente en capacidades empáticas.
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Humanos y grandes simios
Humanos y grandes simios comparten muchas conductas empáticas, como consolar, ayudar o compartir recursos. Sin embargo, los humanos pueden anticipar el sufrimiento futuro de otros o comprender estados mentales abstractos, habilidades que no se han documentado en otros primates. El perfil multidimensional permite identificar estos matices y diferenciar los grados de empatía.
Mientras que los grandes simios muestran empatía avanzada, los humanos alcanzan formas más complejas y flexibles de este fenómeno. La capacidad de pensar en el futuro y en situaciones hipotéticas amplía el alcance de la empatía humana.
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