
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), provocaron 19,8 millones de fallecimientos en 2022 y el 85% de esas muertes se debió a infartos y accidentes cerebrovasculares.
En ese contexto, contar desde el ingreso hospitalario con un análisis de sangre que ayude a identificar a los pacientes con mayor riesgo de morir en los primeros días después de un infarto grave es una prioridad clínica.
PUBLICIDAD
Una investigación dirigida por la Universidad de Münster y publicada en Nature Cardiovascular Research apunta a una señal poco visible: la presencia de células inmunitarias inmaduras en sangre.
Durante un infarto grave, el organismo libera desde la médula ósea precursores inmaduros de neutrófilos al torrente sanguíneo, una respuesta que refleja el nivel de estrés del cuerpo. Según la Universidad de Münster, esa señal se asocia con la gravedad del cuadro y puede anticipar el riesgo de muerte en los primeros 30 días.

En un infarto no solo se daña el corazón. El sistema inmune también reacciona y una de sus respuestas más visibles es la salida de grandes cantidades de neutrófilos hacia la sangre. Estas células son un tipo de glóbulo blanco que actúa como primera línea de defensa del organismo ante infecciones, lesiones o inflamación intensa.
PUBLICIDAD
En condiciones normales, por la circulación pasan sobre todo células maduras. Cuando el cuerpo afronta una agresión intensa, como un infarto, la médula ósea también libera precursores inmaduros, una señal de que recurre a sus reservas de emergencia.
La movilización de neutrófilos durante un infarto agudo se conoce desde hace casi 100 años. Lo que seguía sin resolverse con claridad era cómo identificar desde el ingreso hospitalario a los pacientes con mayor riesgo.
Qué revela la sangre en los infartos más graves
El equipo encabezado por el profesor Oliver Soehnlein, del Instituto de Patología Experimental del Centro de Biología Molecular de la Inflamación de la Universidad de Münster, comparó a pacientes con infarto, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular. Su objetivo fue medir hasta qué punto esa movilización de emergencia aparece en distintas afecciones agudas.
PUBLICIDAD
Los investigadores observaron una relación estrecha entre la gravedad del cuadro y el grado de inmadurez de las células liberadas. Cuanto peor era la condición aguda, mayor era la presencia de precursores inmaduros de neutrófilos en la sangre.

La liberación más marcada apareció en el infarto con elevación del segmento ST, la forma más grave del infarto, en la que una arteria coronaria queda completamente bloqueada. En esos pacientes, el equipo detectó incluso preneutrófilos, que figuran entre los precursores más inmaduros.
La señal inmunitaria que se asocia con un mayor riesgo de muerte
Para el estudio, los autores analizaron muestras de sangre de más de 200 pacientes con infarto, insuficiencia cardíaca o accidente cerebrovascular, además de personas sanas. Con citometría de flujo espectral de alta resolución distinguieron las distintas etapas de maduración de los neutrófilos.
PUBLICIDAD
Esa técnica permitió caracterizar con precisión células individuales de la sangre a partir de numerosos rasgos medidos al mismo tiempo. El equipo también examinó mediadores inflamatorios en plasma e identificó un patrón inflamatorio coordinado que acompañaba el aumento de la movilización celular.

La presencia de los precursores más inmaduros se asoció con un aumento importante del riesgo de muerte a corto plazo. Mathis Richter, primer autor y doctorando, dijo a la Universidad de Münster que les sorprendió la claridad con que la gravedad de la enfermedad se refleja en la madurez de las células liberadas y que, en un infarto grave, la médula ósea recurre literalmente a sus últimas reservas.
PUBLICIDAD
Por qué un análisis simple podría ayudar a identificar a los pacientes de mayor riesgo
Richter explicó a la Universidad de Münster que estas células pueden detectarse con un hemograma diferencial, una prueba disponible en casi todos los hospitales que determina la composición exacta de los glóbulos blancos. Añadió que en ese análisis pueden identificarse como granulocitos inmaduros.
Para comprobar su valor predictivo, el equipo revisó los resultados en otros dos grupos independientes de pacientes, uno retrospectivo y otro prospectivo, con varios cientos de personas. En esa validación, el valor IG (granulocitos inmaduros) predijo mejor el riesgo de muerte en los primeros 30 días que biomarcadores ya establecidos.

Ese valor conservó además capacidad predictiva propia incluso al considerar otros factores de riesgo conocidos. Según el estudio, eso indica que aporta información adicional a la que ya ofrecen los marcadores y antecedentes usados de forma habitual.
PUBLICIDAD
La ventaja del método es que no exige análisis especializados costosos ni lentos. Según la Universidad de Münster, eso podría ayudar a detectar desde el ingreso a los pacientes de mayor riesgo y permitir un seguimiento más estrecho.
La investigación no plantea todavía su uso inmediato en la práctica clínica. Antes de aplicarlo de forma rutinaria, el valor predictivo de los granulocitos inmaduros deberá confirmarse en nuevas cohortes independientes.
El trabajo también apunta a una línea de investigación más amplia sobre la comunicación entre el corazón lesionado y la médula ósea. Para la Universidad de Münster, el siguiente paso es identificar qué señales activan esa liberación reforzada de células y si ese intercambio puede servir para buscar nuevos tratamientos.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Estados Unidos enfrenta la temporada de gripe más temprana en una década con una nueva cepa que deja vulnerables a los más jóvenes
La actividad gripal comenzó a subir desde finales de agosto con un foco inusual en el oeste del país, y los virólogos advierten que una variante del virus escapa a las defensas inmunológicas de los menores de 30 años

Reemplazar solo el 10% de los ultraprocesados se vinculó con un menor riesgo de cáncer de intestino: qué dieta recomiendan los expertos
Una investigadora de un instituto australiano analizó dos décadas de datos de salud en Estados Unidos y halló que la composición nutricional, más que la categoría del producto, determina su relación con la enfermedad

Beber café con cafeína se asocia a un menor riesgo de demencia, según un estudio de 43 años
La investigación, publicada en JAMA, analizó los hábitos de más de 131.000 personas y halló una diferencia del 18%, pero no pudo probar que la bebida prevenga la enfermedad

Científicos descubren un compuesto natural que podría proteger el cerebro del exceso de sal
Una investigación preclínica de la Universidad de Fujita Health reveló que la sustancia LPC70 redujo la presión arterial y revirtió el deterioro cognitivo en ratones alimentados con dietas ricas en sodio, aunque se necesitan estudios en humanos para confirmar los efectos

¿Una cápsula puede proteger el corazón? Lo que dice la evidencia sobre vitaminas y suplementos
Los estudios revisaron el alcance de estos productos frente a los principales riesgos cardiovasculares y analizaron posibles efectos junto con tratamientos habituales



