La mesa salvadoreña se reduce: Un año de aumentos en la carne y el pan francés obliga a ajustar el menú familiar

Nuevos datos oficiales y percepciones ciudadanas muestran cómo el encarecimiento de productos básicos está transformando la alimentación diaria y elevando la economía como principal preocupación nacional

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Una mujer en una cocina mira dentro de un mueble de madera. Sobre la mesa hay billetes y un cuaderno. Dentro del mueble hay huevos, frijoles, pan y carne.
Una mujer en una cocina modesta de El Salvador mira una despensa con pocos alimentos y una lista de compras sobre la mesa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En una pequeña vivienda de San Salvador, María Elena López revisa el contenido de su despensa. Hace solo un año, el menú familiar incluía carne los miércoles y los domingos. El pan francés era parte del desayuno y de la cena, adquirido diariamente en la panadería del barrio.

Hoy, la rutina de compras y consumo se ha transformado: la carne aparece en la mesa solo una vez a la semana, y el pan francés ya no se compra todos los días, sino apenas cinco veces por semana.

María Elena, de 38 años y madre de dos hijos, recuerda cuando podía planificar la compra de carne dos veces por semana. “Era parte de la dieta, mis hijos esperaban el guiso de los miércoles y el asado sencillo de los domingos”, comenta. El último año, sin embargo, impuso restricciones. “Ahora la carne solo llega el domingo, y a veces compro menos cantidad”.

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Esta decisión no es aislada. La Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC) reporta en su más reciente boletín sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que el valor mensual de la carne por persona en El Salvador aumentó de 0.50 a 0.54 entre mayo de 2025 y mayo de 2026.

El incremento, que puede parecer discreto en cifras, representa una presión notable sobre el presupuesto de los hogares, especialmente en sectores donde los ingresos no han variado. “Todo está más caro, pero el salario sigue igual. Por eso uno tiene que buscar cómo rendir el dinero”, explica María Elena.

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Las tablas de la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC) muestran el incremento en los valores mensuales de productos básicos como el pan francés y las carnes en El Salvador, según el Índice de Precios al Consumidor (Cortesía ONEC).
Las tablas de la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC) muestran el incremento en los valores mensuales de productos básicos como el pan francés y las carnes en El Salvador, según el Índice de Precios al Consumidor (Cortesía ONEC).

En casa de María Elena, la carne ha sido reemplazada en la mayoría de las comidas semanales por huevos, frijoles y, en ocasiones, soya. La proteína animal pasó a ser un bien escaso, reservado para el almuerzo del domingo que se ha convertido en un pequeño acontecimiento familiar. “Mis hijos preguntan por qué ya no hay carne como antes, y yo les digo que hay que cuidarla, que ahora es especial”, relata.

Pan francés, más pequeño y menos frecuente

El pan francés, otro alimento clave en la dieta salvadoreña, también refleja los efectos de la inflación. Hasta hace un año, María Elena compraba pan todos los días. Hoy, la compra se limita a cinco veces por semana, y las piezas que adquiere son visiblemente más pequeñas. “Antes con un dólar llevaba pan para todos, ahora tengo que hacer que alcance y las piezas ya no llenan igual”, dice.

Panaderos consultados por Infobae han confirmado que el aumento en el precio de la harina, la levadura y otros insumos ha obligado a reducir el tamaño del pan francés para evitar trasladar todo el incremento al consumidor.

El valor mensual del pan francés por persona subió de 0.15 a 0.17 en el mismo periodo, según los datos oficiales. “Las piezas de pan ahora son más pequeñas porque los materiales han incrementado en los últimos tres meses”, afirmó un panadero del centro de San Salvador.

Mano sujetando pan francés partido sobre mesa de madera. Hay una taza de café, un billete de un dólar, una balanza de cocina y una bolsa de harina.
El pan francés, uno de los alimentos más consumidos, registró un alza sostenida en su precio durante el último año en El Salvador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por lo que, en respuesta al encarecimiento de los alimentos, las familias como la de María Elena han desarrollado estrategias para sobrellevar la situación. Comprar menos carne, espaciar la compra del pan francés y aprovechar ofertas se han convertido en prácticas habituales. “Aprovecho cuando hay promociones o cuando algún conocido me puede conseguir los productos a mejor precio”, explica.

El testimonio de María Elena es compartido por muchas familias salvadoreñas que han tenido que modificar sus hábitos de consumo. Organizaciones de consumidores han advertido que la reducción en el consumo de proteína animal puede impactar la nutrición de los niños y adolescentes, mientras que la disminución en la compra de pan francés afecta un alimento que tradicionalmente ha sido básico en la dieta nacional.

Un futuro incierto para la mesa salvadoreña

El contexto económico actual plantea dudas sobre la capacidad de las familias para afrontar nuevas alzas en los productos básicos. De acuerdo, con la última encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) destaca que el 37.3% de los salvadoreños considera la economía como la principal preocupación del país. El alto costo de la vida, la inflación, el desempleo y la pobreza suman el 70.7% de las preocupaciones sociales actuales.

Los informes del IUDOP muestran que la preocupación ciudadana por el costo de la vida y la inflación se mantiene en niveles elevados, impulsada por la percepción de que los precios continúan al alza mientras los ingresos permanecen estancados.

Para miles de familias salvadoreñas, el pan francés y la carne ya no son parte cotidiana de la dieta, sino un reflejo de las dificultades que impone la inflación y el costo de la vida.

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