
Un estudio con resonancias magnéticas en 12.274 personas identificó que la corteza cerebral se vuelve más delgada en quienes tienen depresión mayor. Este patrón cambia según la edad, el estado clínico y si la persona toma medicación.
Aunque estos hallazgos podrían ayudar en el futuro a mejorar modelos biológicos de la depresión y a medir la respuesta a los tratamientos, todavía no es posible usarlos para diagnosticar la enfermedad.
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La investigación se publicó en la revista Nature Mental Health. La depresión puede provocar síntomas graves que afectan las emociones, el pensamiento y la capacidad para llevar adelante actividades cotidianas como dormir, alimentarse o trabajar, según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIH).

Entre los signos y los síntomas frecuentes de la depresión NIH incluye los sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o “vacío”; irritabilidad, frustración; culpabilidad, inutilidad o impotencia; pérdida de interés o de placer en las actividades y los pasatiempos; fatiga, disminución de energía o sensación de lentitud; dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones; problemas para dormir, cambios en el apetito o en el peso sin haberlo planificado, etc.
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Aunque se trata de uno de los trastornos de salud mental más extendidos a nivel mundial, casi 332 millones de personas sufren depresión según la Organización Mundial de la Salud, sus mecanismos neuronales y cerebrales aún no se conocen por completo.
El estudio reunió imágenes cerebrales de 5.736 personas con trastorno depresivo mayor y de 6.538 individuos sin trastornos psiquiátricos conocidos. Los datos procedían de 64 grupos de investigación de todo el mundo integrados en los consorcios internacionales ENIGMA MDD y DIRECT (Enhancing NeuroImaging Genetics through Meta-Analysis y MDD and Depression Imaging Research Consortium).
“Realizamos un metaanálisis exhaustivo, punto por punto, del grosor cortical y la superficie utilizando un procesamiento armonizado de imágenes de resonancia magnética en 64 cohortes de los consorcios ENIGMA MDD y DIRECT”, escribieron Chao-Gan Yan, Zi-Han Wang y sus colegas en su artículo.
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El estudio encontró menor grosor cortical en varias regiones cerebrales

La conclusión central del estudio fue que las personas con depresión mostraron un grosor cortical menor en múltiples regiones del cerebro, mientras que el área de superficie cortical no presentó diferencias significativas frente al grupo de control.
El equipo informó que esa reducción del grosor apareció en regiones parietales, occipitales, orbitofrontales, cinguladas y precentrales. En concreto, el trabajo identificó alteraciones en las áreas parietal inferior y superior, occipital lateral, orbitofrontal medial y lateral, cíngulo anterior y posterior, y giros precentrales.
Los autores observaron que el adelgazamiento cortical era más marcado en pacientes adultos que atravesaban un episodio depresivo agudo. En adolescentes con depresión, en cambio, no aparecieron diferencias estructurales significativas respecto de adolescentes sin trastornos de salud mental.
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El análisis también detectó un adelgazamiento cortical ligeramente más pronunciado en pacientes que tomaban antidepresivos, entre ellos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina e inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina. La publicación señaló que el efecto del uso de estos fármacos sobre la estructura cerebral parecía sutil y de magnitud modesta.

En el artículo científico, Chao-Gan Yan, Zi-Han Wang y sus colegas escribieron: “Mostramos un grosor cortical significativamente menor en pacientes con trastorno depresivo mayor en múltiples regiones cerebrales, incluidas la parietal inferior, la occipital lateral, la parietal superior, la orbitofrontal medial y lateral, el cíngulo anterior y posterior y los giros precentrales, mientras que el área de superficie cortical no mostró diferencias significativas”.
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Los autores también señalaron: “Este mapa de alta resolución, generalizable a nivel mundial, puede respaldar estudios de mecanismos y ayudar a evaluar marcadores estructurales de la evolución clínica y de la respuesta al tratamiento”.
Los investigadores plantean que estos resultados podrían ayudar a mejorar los modelos existentes sobre la depresión y a describir con mayor detalle sus firmas cerebrales. Si futuras investigaciones validan estas diferencias estructurales, podrían aportar información útil para desarrollar nuevas estrategias de diagnóstico o de evaluación clínica.
Por ahora, los hallazgos siguen siendo preliminares y no pueden aplicarse de forma directa al diagnóstico ni al seguimiento de pacientes.
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