Agregar Infobae enGoogle

El indicador poco conocido de la presión arterial que alerta sobre riesgos para el corazón y el cerebro

Un valor que suele pasar inadvertido permite identificar a tiempo problemas en la circulación y señales tempranas de enfermedades

Ilustración a lápiz de color de una mujer con blusa azul que se mide la presión arterial en el brazo izquierdo con un tensiómetro. Hay un cuaderno y un bolígrafo sobre la mesa.
La presión de pulso es la diferencia entre los valores máximo y mínimo de la presión arterial, un dato clave para la salud cardiovascular y cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

La presión de pulso es la diferencia entre los valores máximo y mínimo de la presión arterial. Este dato simple, que se obtiene con cualquier tensiómetro, ofrece pistas sobre la elasticidad de las arterias y la salud del sistema cardiovascular. A medida que estos vasos sanguíneos pierden flexibilidad, la presión de pulso suele aumentar, lo que puede advertir sobre riesgos para el corazón y el cerebro antes de que aparezcan síntomas.

Un estudio reciente publicado en la revista Neurology analizó la información genética de casi 9.000 personas para investigar si quienes tienen mayor predisposición genética a presión de pulso elevada presentan también más riesgo de fallecer por una causa relacionada con la demencia. Los resultados resaltan la importancia de este dato en la evaluación del riesgo cognitivo a largo plazo.

PUBLICIDAD

Cómo se calcula la presión de pulso y qué revela sobre el estado de las arterias

La presión de pulso se obtiene restando la presión más baja (diastólica) de la más alta (sistólica) en una medición de presión arterial. Según la Cleveland Clinic, un valor normal de presión de pulso es de aproximadamente 40 mmHg. Con el paso de los años, este número suele aumentar porque las arterias se vuelven menos flexibles.

Persona adulta sentada mide su presión arterial con un tensiómetro digital y frasco de pastillas en la mesa.
Un tensiómetro permite conocer la presión de pulso, que puede advertir sobre riesgos para el corazón y el cerebro antes de que aparezcan síntomas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando la presión de pulso se mantiene alta, puede señalar que las arterias están rígidas. Esto aumenta el riesgo de problemas en el corazón y en el cerebro, como infartos o accidentes cerebrovasculares. Por ejemplo, cada vez que la presión de pulso sube 10 mmHg, el riesgo de enfermedad coronaria sube un 23%.

PUBLICIDAD

Además, si la presión de pulso supera los 50 mmHg, la probabilidad de sufrir enfermedades cardíacas, trastornos del ritmo o accidentes cerebrovasculares también se eleva. En personas mayores de 55 años, la combinación de arterias más rígidas y presión de pulso alta hace que estos riesgos sean todavía mayores.

La influencia de los genes en la relación entre presión de pulso y demencia

El estudio publicado en Neurology evaluó a 8.818 personas y analizó cómo ciertos rasgos genéticos relacionados con la presión de pulso y con enfermedades como la diabetes o el accidente cerebrovascular pueden influir en el riesgo de demencia. Los investigadores encontraron que quienes tenían una mayor predisposición genética a presión de pulso alta presentaban un 16% más de riesgo de que la demencia aparezca como una de las causas de muerte.

En comparación, otros factores genéticos ligados a enfermedades como la diabetes tipo 2 o el accidente cerebrovascular no mostraron una relación tan clara con la demencia. La autora principal del estudio, Laura Raffield, explicó que estos resultados apoyan la idea de que existen mecanismos genéticos compartidos entre los problemas vasculares y las enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, aclaró que tener genes asociados a presión de pulso alta no significa necesariamente que una persona desarrollará demencia, sino que aumenta la predisposición.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio de Neurology halló que quienes tenían predisposición genética a presión de pulso alta presentaban un 16% más de riesgo de demencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otra investigación, publicada en The Journal of Prevention of Alzheimer’s Disease, siguió durante casi cinco años a 1.690 adultos mayores sin problemas cognitivos, evaluando su presión de pulso, la presencia de proteínas características del Alzheimer y el desempeño en pruebas de memoria y atención. Los resultados mostraron que quienes tenían presión de pulso elevada acumulaban más cantidad de amiloide-beta y tau en el cerebro, proteínas que están muy asociadas a la aparición y avance del Alzheimer.

El deterioro cognitivo fue más rápido en las personas con presión de pulso alta que, además, tenían una variante genética llamada APOE4, que aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad. El estudio también observó que la relación entre presión de pulso y problemas de memoria se explica, en parte, porque la presión de pulso elevada favorece la acumulación de tau en el cerebro. Esto sugiere que la rigidez de las arterias y los problemas en la circulación pueden ser un factor importante en el desarrollo y avance del Alzheimer, al facilitar la acumulación de estas proteínas dañinas.

El papel de la presión de pulso en la salud cerebral y cognitiva

El efecto de la presión de pulso sobre la cognición va más allá de los factores genéticos. Un estudio publicado en Hypertension comprobó que una presión de pulso elevada afecta la integridad de la sustancia blanca cerebral, que es responsable de la velocidad de procesamiento y la conectividad neuronal.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Laura Raffield explicó que tener genes asociados a presión de pulso alta no implica desarrollar demencia, sino que aumenta la predisposición (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo demostró que la presión de pulso puede anticipar cambios en la sustancia blanca del cerebro. Estas variaciones explican gran parte del efecto que tiene la presión de pulso alta sobre la lentitud para pensar o reaccionar, llegando a representar hasta el 72% de esa relación.

Según este estudio, el daño en la sustancia blanca mediado por la presión de pulso comienza a ser significativo a partir de los 60 años y se mantiene estable en su influencia a lo largo de la vida adulta. Los autores proponen que la monitorización y el control de la presión de pulso pueden ser estrategias efectivas para preservar la salud cerebral y reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

Las conclusiones apuntan a que la presión de pulso constituye un marcador sensible y accesible de envejecimiento cerebral, y su gestión podría convertirse en una herramienta clave en políticas de salud pública y en la práctica clínica cotidiana.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Un estudio asocia la depresión con menos materia gris en áreas clave del cerebro

Los trabajos más recientes logran identificar diferencias inesperadas al analizar miles de imágenes, lo que sugiere que el mapeo del trastorno podría replantearse a futuro

Un estudio asocia la depresión con menos materia gris en áreas clave del cerebro

Por qué la lactancia materna necesita una red: desafíos y soluciones para alcanzar las metas de la OMS

La Semana Mundial pone el foco en acciones para sostener el amamantamiento: en la Argentina, la última encuesta registró 44,7% de exclusividad a los seis meses. Cinco pautas básicas

Por qué la lactancia materna necesita una red: desafíos y soluciones para alcanzar las metas de la OMS

El “interruptor” del músculo que los científicos lograron potenciar y que podría ayudar a conservar la fuerza

Investigadores de la Universidad de Kyushu descubrieron que una molécula de azufre llamada LASSS duplica la capacidad de una proteína clave para regenerar el tejido muscular dañado por el envejecimiento. Aseguran que aun faltan ensayos de seguridad y eficacia a largo plazo

El “interruptor” del músculo que los científicos lograron potenciar y que podría ayudar a conservar la fuerza

Un nuevo mapa genético y fósil revela el origen de las serpientes

Tecnologías como los rayos X en 3D y el análisis de genomas permiten reconstruir la historia evolutiva de estos reptiles y aportar datos sobre los orígenes de su linaje

Un nuevo mapa genético y fósil revela el origen de las serpientes

La dieta baja en azúcar en la primera infancia se vincula con menos riesgo de demencia, según un estudio

Un estudio con 65.000 personas en Reino Unido halló que una ingesta limitada durante la gestación y los primeros años de vida se asoció con una menor probabilidad de deterioro cognitivo décadas más tarde

La dieta baja en azúcar en la primera infancia se vincula con menos riesgo de demencia, según un estudio