
Nuevos fósiles, análisis genéticos e imágenes de rayos X en 3D están reordenando la evolución de las serpientes y ayudan a precisar cuándo surgió este grupo, cómo perdió las patas y qué cambios anatómicos le permitieron expandirse por numerosos hábitats, según Knowable Magazine.
Evolucionaron a partir de ancestros lagartiformes que habrían surgido hace unos 160 millones de años. La información recogida por Knowable Magazine apunta a un origen en tierra, quizá con incursiones subterráneas y no a un comienzo marino.
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Hoy hay más de 4.000 especies vivas, cerca de un tercio del grupo de los lagartos, según explicó Alex Pyron, biólogo evolutivo de la Universidad George Washington, a Knowable Magazine. Ese abanico incluye especies terrestres, excavadoras, arbóreas y marinas.
Marc Tollis, biólogo evolutivo de la Universidad del Norte de Arizona en Flagstaff, resumió esa paradoja ante Knowable Magazine: “A pesar de ello, las serpientes son algunos de los animales más exitosos”. El investigador, coautor de una revisión publicada en 2025 en la Revista Anual de Ecología, Evolución y Sistemática, añadió: “Sin duda, poseen superpoderes que normalmente asociaríamos con lo fantástico”.
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El debate sobre el origen

El punto más discutido sigue siendo el ambiente en el que aparecieron las primeras. Según Knowable Magazine, la idea de un origen subterráneo surgió, en parte, por las serpientes ciegas actuales, situadas en la base del árbol de las especies vivas.
Esa pista perdió fuerza porque esos animales están muy especializados para vivir en hormigueros y termiteros. Catie Strong, paleontóloga de vertebrados del Museo de Zoología Comparada de Harvard en Cambridge, dijo al medio que sus cráneos muestran adaptaciones extremas y no encajan bien como modelo del ancestro original.
También se debilitó la vieja hipótesis marina. El medio señaló que algunas primitivas halladas en Oriente Medio, de casi 100 millones de años, llevaron a proponer un vínculo con reptiles acuáticos extintos, pero Tiago Simões, de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey, sostuvo que ya se conocen formas anteriores claramente terrestres.
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La Patagonia actual aportó parte de las piezas más citadas de ese debate. Allí aparecieron Najash rionegrina, de unos 95 millones de años, y Dinilysia patagonica, de hace unos 80 millones de años, que apuntan a un escenario terrestre con posible uso ocasional del subsuelo.
Las imágenes de rayos X en 3D añadieron otra línea de prueba. El análisis del cráneo de casi 60 serpientes y lagartos permitió inferir cerebros con algunos rasgos asociados a animales excavadores, aunque no todos, lo que refuerza la idea de un origen en tierra con hábitos subterráneos parciales.
Cómo y cuándo perdieron las patas

La desaparición de las patas fue otro paso decisivo, aunque no exclusivo de este grupo. Daniela García Cobos, bióloga evolutiva del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, explicó a Knowable Magazine que, para animales que avanzan bajo tierra o entre la hierba, las extremidades pueden convertirse en un obstáculo.
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El medio explicó que la pérdida de las patas se relaciona con fallos en la secuencia ZRS, asociada al desarrollo de extremidades. Pyron estimó, según el medio, que esa transición ocurrió entre 150 y 125 millones de años atrás.
Los restos conocidos de serpientes conservaban patas posteriores, pero no anteriores, y el supuesto candidato de cuatro patas anunciado en 2015 quedó descartado cuando Michael Caldwell, de la Universidad de Alberta en Edmonton, y sus colegas concluyeron que era un lagarto.
Un nuevo aspirante apareció en Escocia: Breugnathair elgolensis, descrito en Nature en 2025. Susan E. Evans, paleontóloga del University College de Londres, dijo a Knowable Magazine: “Si lo vieras en la calle, cruzando la acera, pensarías que es simplemente una iguana o un lagarto común”.
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Los cambios anatómicos que impulsaron su expansión

La gran expansión se relaciona con una combinación de innovaciones anatómicas. Un estudio publicado en Science en 2024, citado por Knowable Magazine, analizó miles de cráneos, contenidos estomacales y 5.400 genes de más de 1.000 especies de serpientes y lagartos.
Ese trabajo situó hace unos 125 millones de años un cambio rápido en cráneos, dietas y columnas vertebrales. Según Caldwell, una de las claves fue la transformación de la caja craneana en una estructura más envolvente y protectora para el cerebro, que dejó más libertad al resto de los huesos.
Esa arquitectura abrió el camino a mandíbulas muy móviles y a una boca capaz de ensancharse para tragar presas grandes. Según el periódico, como grupo, las serpientes pueden consumir desde babosas y caracoles hasta anguilas e incluso a otras de su misma especie.
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A la vez, el cuerpo se alargó con la incorporación de cientos de vértebras entre el cuello y la región genital. Caldwell explicó al medio que esa longitud adicional mejoró el avance por el suelo, el ascenso por troncos y el desplazamiento en el agua.
Lo que los fósiles y los genes aún no resuelven

El registro fósil sigue siendo incompleto porque los esqueletos de estas se desarticulan con facilidad. Knowable Magazine indicó que esa fragmentación complica la búsqueda de sus parientes más cercanos dentro de los reptiles y mantiene abiertas preguntas básicas sobre su aspecto ancestral.
La genética sirvió para corregir parte de ese vacío. Pyron dijo a Knowable Magazine que los árboles evolutivos construidos solo con la forma del cuerpo resultaron “totalmente erróneos”.
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Los genes también aportaron pistas y las investigaciones recientes hallaron que carecen del gen que codifica la grelina, una hormona ligada al hambre.
Frank Burbrink, Pyron y Simões secuencian genomas completos de más de 100 serpientes y lagartos, según Knowable Magazine. Con esos datos y con nuevos restos, los investigadores buscan reconstruir con mayor precisión la historia de un linaje que, tras más de 100 millones de años de cambios, llegó a ocupar ambientes muy distintos.
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