Una bacteria del intestino podría reducir los kilos recuperados tras una dieta

Una investigación con adultos con sobrepeso u obesidad halló que quienes tomaron Akkermansia muciniphila pasteurizada recuperaron menos peso que el resto de los participantes, con mejoras en la sensibilidad a la insulina tras seis meses de seguimiento

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Ilustración de un intestino, con una lupa mostrando bacterias. Incluye una báscula, balanza, reloj y un gráfico de descenso, todo sobre fondo aguamarina.
Un ensayo clínico con 90 adultos sugirió que la bacteria intestinal Akkermansia muciniphila redujo parte del peso recuperado después de una dieta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un ensayo clínico con 90 adultos sugiere que la bacteria intestinal Akkermansia muciniphila podría reducir parte del peso recuperado después de una dieta. Se trata de un hallazgo relevante, ya que mantener la pérdida de peso suele ser más difícil que alcanzarla y el organismo tiende biológicamente a favorecer la recuperación de kilos, según explicó Rachel Woods, profesora asociada de las universidades de Nottingham y Lincoln, en un artículo publicado en The Conversation.

Al final del seguimiento, las personas que recibieron el suplemento recuperaron en promedio 1,2 kilos, frente a 3,2 kilos en el grupo placebo. Los resultados indican que la suplementación desaceleró la recuperación de peso, aunque no la evitó por completo.

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La investigación, publicada en Nature Medicine, también detectó mejoras en algunos marcadores cardiometabólicos, entre ellos una mejor sensibilidad a la insulina en el grupo suplementado.

Infografía sobre un estudio clínico de la bacteria Akkermansia muciniphila, mostrando ilustraciones de intestino, balanzas, bacterias, glucosa, comida, ejercicio y una persona.
Esta infografía detalla cómo la bacteria Akkermansia muciniphila podría desacelar la recuperación de peso y mejorar la sensibilidad a la insulina tras una dieta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo se diseñó el ensayo clínico

El ensayo incluyó a adultos con sobrepeso u obesidad que siguieron durante ocho semanas una dieta de bajo aporte energético basada en sopas y batidos sustitutivos de comidas, con un total de 800 a 900 calorías diarias. Después de esa fase, solo continuaron quienes habían perdido al menos el 8% de su peso corporal.

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Esos participantes fueron asignados al azar para recibir un placebo o suplementos diarios con Akkermansia muciniphila pasteurizada durante 24 semanas. También recibieron la indicación de seguir una alimentación saludable alineada con las guías dietarias de los Países Bajos, aunque podían comer la cantidad que quisieran.

El estudio no utilizó bacterias vivas, sino una versión pasteurizada, es decir, sometida a calor y ya no viable. Investigaciones previas mencionadas sugieren que parte de los efectos beneficiosos de algunos probióticos puede provenir de componentes de la célula bacteriana y no necesariamente de microorganismos vivos; la pasteurización podría incluso potenciar los efectos del microbio.

La bacteria analizada es abundante en el microbioma intestinal humano y vive en la capa de moco que recubre el intestino. Se alimenta de mucina, un conjunto de proteínas y azúcares presentes en ese moco, y se la vincula con el mantenimiento de la barrera protectora intestinal y con procesos metabólicos.

El ensayo incluyó a adultos con sobrepeso u obesidad que siguieron durante ocho semanas una dieta de 800 a 900 calorías diarias
El ensayo incluyó a adultos con sobrepeso u obesidad que siguieron durante ocho semanas una dieta de 800 a 900 calorías diarias

Qué dice la evidencia sobre el microbioma y el control de peso

La relevancia del hallazgo se entiende mejor a la luz de un problema conocido: la mayoría de las personas que adelgazan de manera intencional recuperan al menos parte del peso en pocos años. Este fenómeno suele atribuirse a una supuesta falta de voluntad, aunque la evidencia muestra cambios biológicos, entre ellos más hambre, alteraciones del metabolismo y modificaciones hormonales vinculadas con el apetito.

Esa dificultad persiste incluso en personas que bajan de peso con fármacos agonistas de GLP-1 y luego suspenden el tratamiento. Por eso, encontrar estrategias para sostener la pérdida de peso es un área central de investigación.

Los niveles más altos de Akkermansia muciniphila ya habían sido asociados en estudios con mejor salud metabólica y mejor control de la glucosa en sangre, lo que reduce el riesgo de problemas como la diabetes tipo 2, reseñó Woods. En sentido inverso, niveles más bajos de esta bacteria se observaron en personas con obesidad y con esa enfermedad.

La profesor advirtió límites importantes. Se trató de un estudio relativamente pequeño y de solo 6 meses de duración después de la fase inicial de adelgazamiento, por lo que todavía no se sabe si el efecto se mantendría en períodos más largos.

También hay dudas sobre quiénes podrían beneficiarse más. Los participantes con menores niveles intestinales iniciales de Akkermansia parecieron mostrar mayores mejoras cardiometabólicas, una señal de que las terapias basadas en el microbioma difícilmente funcionen igual en todas las personas.

Vista de perfil de una mujer joven tomando una porción de pastel de chocolate con un tenedor de un plato, frente a una nevera iluminada y abierta.
Una mujer visiblemente estresada come una porción de pastel de chocolate directamente de una nevera abierta en la oscuridad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Límites del estudio y advertencias de los autores

El microbioma intestinal es extremadamente complejo y está influido por factores como la alimentación, la actividad física, el sueño, los medicamentos y muchos otros elementos. Por eso, las terapias dirigidas a modificarlo difícilmente funcionen de la misma manera en todas las personas.

El estudio, además, incluyó una intervención dietaria intensa y acompañamiento profesional durante todo el proceso, con un plan de reemplazo de comidas para la etapa inicial y apoyo de nutricionistas. El microbio no fue evaluado de manera aislada de los cambios de estilo de vida ni debe interpretarse como un sustituto de ellos.

Varios autores declararon vínculos con la empresa que produce el suplemento usado en el ensayo. Aunque ese tipo de colaboración es frecuente en la investigación traslacional, harán falta estudios independientes para confirmar y ampliar estos resultados.

La profesora añadió que muchos suplementos probióticos comercializados hoy tienen respaldo científico limitado. Aun así, los hallazgos se suman a otras investigaciones que ubican al microbioma intestinal como un regulador del metabolismo, la inmunidad y la salud humana.

Según Woods, también podría ser posible favorecer el crecimiento de Akkermansia muciniphila sin recurrir a suplementos. Las dietas ricas en fibra, especialmente en compuestos prebióticos, pueden crear un entorno favorable para esta bacteria. Estos nutrientes se encuentran en alimentos como la cebolla, el ajo, el puerro, el espárrago y diversos granos integrales. Además, los alimentos vegetales ricos en polifenoles, como los frutos rojos y las uvas, también podrían estimular su crecimiento.

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