
Las diferencias en la memoria verbal entre mujeres y hombres pueden retrasar el diagnóstico de Alzheimer en mujeres hasta por 2,7 años, incluso cuando ya existe daño cerebral propio de la enfermedad, según científicos de la Universidad McGill en Canadá citados por New Scientist. Esto dificulta el acceso a tratamientos tempranos y agrava las consecuencias a largo plazo.
La memoria verbal es la capacidad de recordar y manipular información expresada en palabras. Las mujeres, en promedio, presentan mejor rendimiento que los hombres en pruebas sobre este tipo de memoria, lo que hace posible que superen los exámenes cognitivos estándar aunque su cerebro ya muestre signos característicos de Alzheimer. Esta fortaleza puede demorar el diagnóstico y complicar el tratamiento oportuno.
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La memoria verbal generalmente se evalúa pidiendo a las personas que memoricen y repitan una lista de palabras, tanto de inmediato como tras una distracción y luego de un intervalo. Según New Scientist, diversos estudios han confirmado que las mujeres mantienen un rendimiento mayor en estos exámenes durante toda su vida.

Esta ventaja podría estar relacionada con factores evolutivos y sociales. Sasha Novozhilova, investigadora de la Universidad McGill, plantea que en la antigüedad las mujeres desarrollaron una memoria verbal más aguda para comunicarse en la comunidad y transmitir conocimientos a sus descendientes. Actualmente, muchas mujeres desempeñan trabajos que fortalecen la memoria verbal, como la enseñanza o la enfermería, lo que refuerza esa diferencia.
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Las pruebas cognitivas actuales y su impacto en las mujeres
Las pruebas cognitivas utilizadas para el diagnóstico de Alzheimer se centran principalmente en ejercicios de memoria verbal. New Scientist detalla que estos exámenes permiten que numerosas mujeres obtengan resultados considerados “normales” durante cerca de tres años más que los hombres, pese a tener alteraciones cerebrales avanzadas.
Este fenómeno se atribuye a una mayor reserva cognitiva: la capacidad del cerebro para compensar los daños mediante conexiones alternativas. Novozhilova explica que las mujeres poseen una mayor conectividad cerebral, lo que facilita que otras regiones suplan la función de las áreas inicialmente afectadas.

No obstante, Louis Collins, investigador del mismo equipo en McGill, advierte que, cuando esa reserva se agota, el deterioro cognitivo puede ser repentino y reduce claramente la oportunidad para intervenciones eficaces.
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Consecuencias del diagnóstico tardío de Alzheimer en mujeres
Un diagnóstico retrasado implica que las mujeres acceden a los tratamientos cuando la enfermedad está más avanzada. Según New Scientist, medicamentos recientes diseñados para enlentecer la progresión del Alzheimer resultan menos efectivos si se aplican en etapas tardías.
Collins señala que el beneficio del tratamiento temprano es mucho mayor. Cuando la intervención se retrasa, disminuye la calidad de vida y se restringe la autonomía de las pacientes. Esta situación puede ser una de las razones por las que las mujeres muestran menores tasas de respuesta a estos fármacos en los ensayos clínicos, ya que suelen incorporarse cuando el deterioro es más severo.
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El medio añade que, tras el colapso de la capacidad compensatoria, la progresión de la enfermedad puede acelerarse, lo que dificulta que las familias se adapten a las nuevas necesidades de cuidados.
Alternativas para un diagnóstico más acertado en mujeres

Ante este reto, los especialistas recomiendan ajustar los umbrales de las pruebas de memoria verbal para mujeres adultas mayores. Novozhilova sostiene que deben interpretarse los resultados de modo diferenciado y considerar daño cerebral subyacente incluso cuando la puntuación todavía parece normal.
Ralph Martins, de la Universidad Edith Cowan en Australia, sugiere incorporar el análisis de sangre como herramienta de detección en todas las mujeres de cierta edad. Estos exámenes pueden descubrir la enfermedad antes de que aparezcan pérdidas de memoria evidentes.
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También se destaca la eficacia de las estrategias no farmacológicas: ejercicios de entrenamiento cerebral, actividad física regular y la dieta MIND, la cual combina elementos mediterráneos y del plan DASH para preservar la función cognitiva.
Si bien estas medidas no reemplazan el tratamiento médico, pueden complementar el abordaje clínico y mejorar los resultados a largo plazo para quienes están en riesgo, puntualiza New Scientist. Aunque la reserva cognitiva brinda resistencia frente al daño cerebral, una vez superada, el deterioro se acelera rápidamente y representa un desafío serio tanto para la atención médica como para las familias.
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