La evidencia científica cuestiona protocolos tradicionales de corte de peso en el boxeo profesional

El análisis revela que la personalización de las dietas y el seguimiento médico podrían evitar un deterioro del rendimiento y del metabolismo, desafiando posturas extendidas en la preparación de atletas de combate

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Primer plano de dos boxeadores sin camisa, uno con pantalones cortos rojos y otro azules, frente a frente en un pesaje. Un oficial está detrás de una báscula digital que muestra 89.8.
Investigaciones en boxeadores profesionales revelan que una dieta hipocalórica, combinada con entrenamiento monitorizado, puede aumentar la fuerza isométrica y la capacidad aeróbica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante un seguimiento de 25 semanas, una investigación científica documentó el proceso de pérdida de peso de un boxeador profesional de categoría supergallo.

El corte de peso en el boxeo consiste en reducir de forma rápida y controlada la masa corporal para cumplir con la categoría en la que se compite. Este procedimiento suele implicar cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y, en ocasiones, técnicas para eliminar líquidos antes del pesaje oficial. El objetivo es obtener una ventaja competitiva frente a rivales más pequeños, aunque, sin supervisión profesional, puede poner en riesgo la salud del atleta.

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En este caso, el deportista redujo 23,4 kg bajo una dieta estricta y control profesional. Contra todo pronóstico, el recorte de peso se acompañó de mejoras notables en fuerza, capacidad aeróbica y metabolismo en reposo, según lo publicado en Frontiers in Sports and Active Living.

Durante el periodo de intervención, la fuerza isométrica aumentó de 120 kg a 150 kg y la fuerza de prensión bilateral también se incrementó. Además, el valor estimado de VO₂max pasó de 42 a 58 ml O₂/kg/min, lo que evidenció un avance en la capacidad aeróbica.

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La publicación científica señala que el metabolismo en reposo aumentó al finalizar el programa, en contra de las expectativas de una reducción del gasto energético basal durante dietas hipocalóricas prolongadas. Estos resultados generan nuevas preguntas sobre los límites y consecuencias reales de las dietas severas en el deporte de alto rendimiento.

Cambios físicos y desempeño

Un boxeador masculino golpea un saco de boxeo negro con guantes. En la parte superior derecha, una imagen translúcida de un cerebro humano brillante.
Estudio recientemente publicado señala que el metabolismo basal de un boxeador profesional subió después de reducir casi un 30 por ciento de su peso (Imagen Ilustrativa Infobae)

La disminución de tejido graso se reflejó en la baja de los pliegues cutáneos y en la disminución de peso total. El porcentaje de peso perdido supera los valores típicos reportados en el boxeo profesional, lo que abre interrogantes acerca de los límites de la preparación física en deportes de combate.

En cuanto a la función física y la fuerza, no solo se preservaron, sino que mejoraron a pesar de la disminución de masa magra. El descenso en el índice de intercambio respiratorio, de 0,92 a 0,78, indica una mayor flexibilidad metabólica, considerada valiosa en atletas de alto rendimiento.

Durante el mismo periodo, el incremento del VO₂max evidenció un beneficio cardiovascular, asociado con mejores tiempos de recuperación y una mayor capacidad de esfuerzo en la competencia.

Impacto metodológico de la restricción energética

El peligroso nocaut que preocupó al público durante una pelea de boxeo
Nuevos hallazgos publicados indican que la pérdida controlada de masa corporal puede acompañarse de mejoras físicas y metabólicas en atletas - EFE

El estudio desafía la noción entre investigadores y entrenadores de que una pérdida sustancial de masa muscular siempre derive en una disminución del rendimiento. A pesar de la reducción de masa magra, la función física se mantuvo e incluso mejoró, según los datos del estudio.

El gasto energético basal también aumentó, un hallazgo que sorprendió a los investigadores y sugiere que la respuesta fisiológica a dietas estrictas puede variar en función de las características individuales y el contexto del entrenamiento.

Los autores del informe sostienen que las respuestas fisiológicas a la restricción calórica prolongada no son uniformes en los deportistas. Los resultados obtenidos muestran combinaciones inesperadas entre cambios en la composición corporal y la mejora del rendimiento.

Repercusiones profesionales y consideraciones prácticas

Los hallazgos del estudio cuestionan los protocolos tradicionales de pérdida de peso que predominan en el deporte profesional con categorías estrictas. Bajo control médico, la restricción calórica no conduce necesariamente a un descenso del rendimiento físico o del metabolismo.

La investigación enfatiza la necesidad de personalizar los planes nutricionales y de entrenamiento, ya que la variabilidad individual puede influir significativamente en los resultados. El monitoreo profesional y el seguimiento médico son fundamentales para minimizar riesgos asociados a la restricción energética.

El equipo responsable del estudio indica que estos datos abren nuevas líneas de debate sobre la preparación física y el manejo nutricional en deportes con divisiones por peso.

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