Melanoma en Argentina: cómo reconocer un lunar sospechoso y los errores más comunes al tomar sol

El cáncer de piel más agresivo avanza en el país con más de 1.600 nuevos casos por año y especialistas proyectan que, hacia 2045, los diagnósticos podrían aumentar un 41%. Qué recomiendan

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Primer plano de un profesional de la salud con bata blanca examinando un lunar en el hombro de una mujer adulta con un dermatoscopio, sobre un fondo desenfocado.
El melanoma es uno de los 20 cánceres más frecuentes en Argentina y su incidencia podría aumentar un 41% para 2045 según proyecciones oficiales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El melanoma es uno de los cánceres de piel de mayor impacto en la salud pública argentina. Aunque representa una proporción menor del total de tumores cutáneos, su agresividad y capacidad para diseminarse rápidamente lo convierten en el principal responsable de las muertes por cáncer de piel.

Cada 23 de mayo, el Día Mundial del Melanoma busca poner en agenda la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano para modificar el pronóstico de una enfermedad cuyo avance en el país resulta preocupante.

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Argentina registra más de 1.600 nuevos casos por año, según la International Agency for Research on Cancer (IARC), y las proyecciones estiman que para 2045 los diagnósticos podrían superar los 2.400, lo que implicaría un aumento del 41% respecto de los valores actuales.

Infografía sobre melanoma. Muestra un hombre al sol, una lesión cutánea ampliada, gráficos de estadísticas y consejos de prevención con íconos de cuidado de la piel.

Los especialistas coinciden en que la exposición a la radiación ultravioleta (UV) continúa siendo el principal factor de riesgo. Y esto ve potenciado por el cambio climático y la prolongación de los veranos, sumados a una tendencia cultural que asocia la piel bronceada con salud y atractivo. El Observatorio Global del Cáncer lo incluyó entre los 20 cánceres más frecuentes en el país, y el panorama local refleja una tendencia global: las tasas de mortalidad por melanoma se triplicaron en las últimas cuatro décadas, según Cancer Research UK.

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La doctora Graciela Manzur, jefa de la División Dermatología del Hospital de Clínicas, advierte: “Los fototipos bajos (piel clara) son más propensos a desarrollar la enfermedad. Sin embargo, las personas de tonos de piel más oscuros también pueden presentar melanomas, incluso en zonas no habitualmente expuestas al sol”. La especialista subraya que el cáncer de piel no discrimina por edad ni género, aunque antes de los 50 años la prevalencia es mayor en mujeres y luego predomina en hombres, probablemente por diferencias en los patrones de exposición solar.

Otros factores de riesgo incluyen el uso de camas solares, antecedentes familiares y quemaduras solares, especialmente en la infancia. Los datos de la Sociedad Argentina de Dermatología muestran que el 72% de las mujeres y el 53% de los hombres usan protector solar, pero solo el 33% de ellas y el 20% de ellos lo aplican todos los días. La caída en los hábitos de protección se acentúa en épocas de bajas temperaturas, como advirtió el Hospital de Clínicas, donde se destacó la importancia de mantener las medidas preventivas durante todo el año y no solo en verano.

La prevención, eje central frente a un cáncer de piel que avanza

Una mujer adulta aplica una crema blanca de protector solar en su mejilla derecha con el dedo, mientras sostiene la botella; lleva sombrero y gafas de sol en una vereda soleada.
Solo el 33 por ciento de las mujeres y el 20 por ciento de los hombres usan protector solar todos los días lo que incrementa el riesgo de melanoma (Imagen Ilustrativa Infobae)

La concientización y el acceso a controles dermatológicos son fundamentales para reducir el impacto del melanoma en Argentina. “Mirar la piel a tiempo sigue siendo una de las herramientas más poderosas que tenemos”, afirma la dermatóloga Leisa Molinari, referente en dermatología preventiva. “Vale la pena recordarlo en cada consulta y en cada oportunidad que tengamos de llegar a más personas. La concientización y el acceso a controles dermatológicos son fundamentales para reducir el impacto del melanoma en Argentina”.

Molinari señala que el diagnóstico temprano puede cambiar significativamente el pronóstico. Cuando se detecta en etapas iniciales, el melanoma ofrece altas tasas de curación, pero en estadios avanzados se vuelve mucho más difícil de tratar. La especialista resalta la importancia de la autoobservación: el melanoma suele aparecer como un lunar nuevo o uno existente que cambia de forma, tamaño o color. Para reconocer señales de alerta, se emplea la regla ABCDE: Asimetría, Bordes irregulares, Color desigual, Diámetro mayor a 6 mm y Evolución de la lesión con el tiempo.

La autoobservación y la regla ABCDE permiten detectar señales de alerta en lunares y manchas para consultar al dermatólogo a tiempo
La autoobservación y la regla ABCDE permiten detectar señales de alerta en lunares y manchas para consultar al dermatólogo a tiempo

En cuanto a la prevención, la fotoprotección integral ocupa un lugar central. “La clave de la prevención radica en la fotoprotección integral, que incluye medidas físicas, tópicas y sistémicas. Entre las principales recomendaciones se encuentran el uso de ropa adecuada, sombreros, anteojos de sol con bloqueo del 99% de radiación UVA y UVB, y la búsqueda de sombra”, sostiene la doctora Manzur.

El uso de protector solar con FPS 50 o superior debe mantenerse durante todo el año, aplicándose media hora antes de la exposición solar, sobre piel seca y en cantidad suficiente. Según la Skin Cancer Foundation, el uso constante de protector solar puede reducir el riesgo de melanoma hasta un 50%.

“La protección solar ya no puede pensarse únicamente desde lo tópico”, explica Molinari. En los últimos años se sumaron alternativas de fotoprotección oral, elaboradas a base de plantas, vitaminas, antioxidantes y polifenoles, que refuerzan las defensas de la piel ante la radiación UV, la luz azul de las pantallas y la contaminación ambiental. Estos suplementos complementan el uso de protector solar pero no lo reemplazan y siempre deben ser indicados por dermatólogos.

Es importante destacar que los autobronceantes, aunque utilizados para lograr una apariencia bronceada sin exposición solar, no todos protegen contra la radiación UV. Su utilización, junto con las camas solares, debe ser evaluada con precaución, ya que el bronceado no es un signo de salud sino de daño en el ADN de las células de la piel. El 28% de los jóvenes prioriza el bronceado sobre la prevención, y siete de cada diez afirma haber tenido la piel bronceada en el último año.

Avances científicos, terapias y el desafío de modificar hábitos

Hombre adulto con ojos cerrados y rostro iluminado por el sol. Viste camiseta marrón claro. Fondo borroso de dunas arenosas y cielo azul claro.
La exposición a la radiación ultravioleta sigue siendo el principal factor de riesgo para el melanoma en la población argentina (Imagen Ilustrativa Infobae)

El panorama de tratamiento para el melanoma evolucionó en los últimos años gracias a avances científicos notables. Las terapias dirigidas para pacientes con mutaciones en los genes BRAF y MEK mejoraron las expectativas cuando se aplican de forma combinada tras la cirugía y redujeron los efectos adversos. Para los casos avanzados, en 2024, la FDA aprobó una terapia celular adoptiva para melanoma metastásico que no respondió a otros tratamientos, lo que amplía el horizonte de la inmunoterapia personalizada.

En Argentina, el equipo del doctor José Mordoh (CONICET) desarrolló Vaccimel, una vacuna terapéutica para pacientes en etapas iniciales con alto riesgo de recaída. En ensayos clínicos mostró una tasa de curación cercana al 70% al estimular el sistema inmunológico para atacar las células tumorales. La inteligencia artificial también comienza a consolidarse como aliada del diagnóstico: algunos algoritmos superan a dermatólogos experimentados en el análisis de imágenes clínicas, aunque no reemplazan el juicio profesional.

La prevención, sin embargo, sigue siendo el eje. “Más allá de los avances terapéuticos, la prevención salva vidas”, subraya Molinari. La dermatóloga recomienda usar ropa con cobertura UV, evitar las camas solares, realizar autoexámenes mensuales y mantener controles médicos anuales. La desinformación persiste como un obstáculo: el 52% de los jóvenes desconoce al menos uno de los riesgos asociados a las quemaduras solares y el 32% obtiene una calificación reprobatoria en conocimientos sobre fotoprotección.

Manos de un profesional de salud sobre la piel de un paciente, examinación -(Imagen Ilustrativa Infobae)
Argentina registra más de 1600 nuevos casos de melanoma por año y la mayoría de las muertes por cáncer de piel se deben a este tipo agresivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El control médico sigue siendo una deuda pendiente. Más de la mitad de la Generación Z no realizó ningún control preventivo en el último año. La regla ABCDE y el consejo de “cinco minutos al año con el dermatólogo” pueden cambiar una vida. Durante campañas comunitarias en 2024, en Estados Unidos, se identificaron más de 1.000 lesiones sospechosas y 86 melanomas en controles gratuitos. Cada diagnóstico temprano representa una oportunidad de curación.

La especialista concluye: “El melanoma se puede prevenir, detectar y tratar con herramientas cada vez más efectivas, pero el verdadero cambio ocurre cuando la prevención deja de ser una reacción estacional y se convierte en un hábito sostenido”.

El Día Mundial del Melanoma funciona como recordatorio: mirar la piel, protegerla y consultar a tiempo puede salvar vidas. La prevención colectiva, la concientización y el acceso a la innovación médica son los pilares para enfrentar el desafío creciente del melanoma en Argentina y en el mundo.

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