
La anemia en adultos mayores está asociada con un riesgo notablemente mayor de demencia, según un estudio realizado en Suecia con más de 2.200 personas de 60 años o más. El análisis observó que quienes tenían bajos niveles de hemoglobina presentaban una incidencia significativamente superior de deterioro cognitivo a lo largo de diez años.
En adultos mayores de 60 años, la anemia se relaciona con un 66 % más de riesgo de desarrollar demencia durante una década, según datos del estudio SNAC-K realizado en Estocolmo y publicado en JAMA Network Open.
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Además, el riesgo de demencia es aún más alto en quienes presentan anemia junto con elevados biomarcadores sanguíneos relacionados con Alzheimer, como la p-tau217, el NfL y la GFAP.

Entre quienes tenían anemia y valores altos de NfL, el riesgo ajustado de demencia fue 3,6 veces mayor respecto a quienes no presentaban estos factores, y hasta 5,48 veces más en hombres, según el equipo dirigido por Martina Valletta del Instituto Karolinska de Suecia.
Durante un seguimiento promedio de 9,3 años, 362 participantes, el 15,9 % de la muestra libre de demencia al inicio, desarrollaron la enfermedad.
El riesgo fue especialmente elevado en individuos con anemia y altos niveles de las proteínas p-tau217, NfL y GFAP, todas asociadas con daño cerebral. La anemia, definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como hemoglobina ≤12 g/dL en mujeres y ≤13 g/dL en varones, afectaba al 8,7 % de los participantes libres de demencia al inicio del estudio. La variante normocítica fue predominante, representando el 90,5 % de los casos.
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El análisis estadístico mostró que la relación entre bajos niveles de hemoglobina y mayor incidencia de demencia sigue un patrón no lineal: el riesgo aumenta a medida que disminuye la hemoglobina —hasta unos 14 g/dL— y luego se estabiliza. La asociación fue más fuerte en varones (riesgo ajustado de 2,4) que en mujeres (1,55) y entre personas sin alelos APOE-ε4, un marcador genético de Alzheimer.
Estudios previos habían sugerido un vínculo entre anemia y patología de Alzheimer, pero el estudio sueco agrega evidencia al mostrar que la combinación de anemia y altos biomarcadores sanguíneos se asocia con el mayor riesgo conocido de demencia.
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Los autores indican que la incidencia máxima de demencia se observa cuando coinciden anemia y valores elevados de las proteínas mencionadas, lo que sugiere que la anemia puede reducir la resiliencia cerebral y adelantar el inicio de la enfermedad, incluso con menor carga neuropatológica.
Cómo la anemia afecta al cerebro y los subgrupos de mayor riesgo

La anemia se confirmó como un factor independiente de riesgo para el deterioro cognitivo, aun después de ajustar por edad, sexo, nivel educativo, enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, cáncer, bajo peso, suplementación y marcadores inflamatorios. Estudios de neuroimagen citados por el equipo de Valletta muestran que las personas con anemia presentan atrofia cerebral y lesiones en la sustancia blanca, lo que sugiere daño tisular progresivo.
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Entre los biomarcadores, el incremento fue especialmente pronunciado para el NfL, que indica daño neuronal, y para la p-tau217, una señal específica de Alzheimer.
El aumento relativo de GFAP fue menor, pero relevante. En los hombres, la asociación entre anemia, biomarcadores y riesgo de demencia fue más alta, lo que los autores relacionan con la etiología de la anemia: en mujeres suele estar relacionada con la vida reproductiva, mientras que en varones aparece más tarde y ligada a enfermedades crónicas o desnutrición.

A nivel global, la prevalencia de anemia en mayores de 65 años ronda el 10 %, principalmente por deficiencia de hierro, falta de vitaminas B9 y B12, inflamación sistémica y comorbilidades como la insuficiencia renal.
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Implicancias para la prevención y el monitoreo de la demencia
El trabajo sugiere que la detección y el tratamiento de la anemia podrían ser estrategias relevantes para el seguimiento o la intervención temprana en la demencia. Los autores enfatizan que la anemia podría disminuir la capacidad de reserva del cerebro, aumentando la vulnerabilidad ante el daño.
Aunque existen factores de riesgo compartidos, la asociación entre anemia y demencia persiste incluso tras ajustar por ellos, lo que respalda el papel independiente del nivel de hemoglobina.
El estudio cuenta con solidez metodológica por su tamaño muestral, seguimiento clínico y representatividad, aunque presenta limitaciones como la baja diversidad étnica y la imposibilidad de evaluar la evolución de los biomarcadores en el tiempo, ya que solo se midieron en el inicio del seguimiento.
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