El Parkinson en los jóvenes: el diagnóstico temprano y la investigación genética en Argentina

Menores de 50 años también enfrentan esta condición, desafiando estereotipos y buscando respuestas en nuevos estudios gratuitos. Cómo acceder

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Joven con camiseta azul sentado frente a una taza de té en una mesa de madera, con las manos suspendidas cerca, una ventana a la izquierda y una estantería detrás.
El diagnóstico de Parkinson de inicio temprano afecta a menores de 50 años y desafía los estereotipos tradicionales sobre la enfermedad en adultos mayores (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más de 100.000 personas en Argentina conviven con Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que se posiciona como la segunda en frecuencia después del Alzheimer. Este 11 de abril, Día Mundial del Parkinson, la visibilización adquiere un nuevo impulso: aunque la imagen social suele asociarla a la vejez, varios jóvenes reciben el diagnóstico y enfrentan desafíos particulares. En este escenario, el acceso a estudios genéticos gratuitos emerge como un avance clave, abriendo nuevas posibilidades para comprender la enfermedad y mejorar la atención de quienes la atraviesan desde edades tempranas.

Aunque tradicionalmente el diagnóstico de Parkinson se vincula a los adultos mayores de 60 años, el llamado “Parkinson de inicio temprano” irrumpe en etapas inesperadas de la vida y también alcanza a personas menores de 50.

Lucia Wang, presidenta de Parkinson Argentina, conoce esa experiencia de cerca: recibió su diagnóstico a los 33 años, poco después de convertirse en madre. “El estereotipo más instalado es el de la persona mayor con Parkinson, pero es una enfermedad que también afecta a los jóvenes y la realidad es muy diferente”, afirma Wang, quien hoy impulsa un cambio de mirada sobre la enfermedad.

El diagnóstico de Parkinson en jóvenes repercute en todos los ámbitos de la vida, desde el trabajo hasta los vínculos personales. Lucia Wang rememora sus primeros años tras conocer su condición: la vergüenza y el temor a ser juzgada la llevaban a ocultar los síntomas. Con el tiempo, la aceptación le permitió transformar esa experiencia en acción. Decidió enfocarse en facilitar el acceso a información y recursos para otras personas con Parkinson, identificando las barreras que persisten y abriendo caminos para quienes enfrentan la enfermedad lejos de los estereotipos.

Síntomas y diagnóstico: claves para la detección temprana

El Parkinson se manifiesta con un abanico de síntomas que trascienden el movimiento. Los temblores, la bradicinesia, la rigidez muscular y las alteraciones en la postura y el equilibrio suelen ser las señales más visibles. Incluso, acciones automáticas como parpadear o sonreír pueden verse afectadas. Pero la enfermedad también avanza en silencio: depresión, ansiedad, dificultades digestivas, trastornos del sueño y deterioro cognitivo forman parte de los síntomas no motores que impactan en la vida cotidiana y muchas veces permanecen ocultos.

Primer plano de una mujer joven con cabello oscuro y camiseta negra, sujetándose la muñeca izquierda con la mano derecha sobre un fondo neutro.
El diagnóstico precoz del Parkinson, basado en síntomas motores y no motores, es clave para iniciar un tratamiento y acompañamiento adecuados (Imagen Ilustrativa Infobae)

El diagnóstico se apoya en la observación clínica y en el análisis del historial médico, ya que todavía no existe una prueba específica que confirme la enfermedad. La detección en etapas tempranas ofrece la posibilidad de intervenir antes y de mejorar el pronóstico. Tras la confirmación, el acompañamiento de un neurólogo y el trabajo conjunto con un equipo interdisciplinario adquieren un papel central para abordar los distintos aspectos de la enfermedad y sostener la calidad de vida de quienes la enfrentan.

El acceso creciente a estudios genéticos gratuitos marca un avance relevante en el país, al ofrecer nuevas herramientas para comprender y tratar la enfermedad. Este desarrollo cobra especial importancia porque se estima que entre el 10% y el 15% de los casos tiene un componente genético, y hoy hospitales públicos y privados de distintas regiones participan en estos programas.

Avances en estudios genéticos gratuitos y recursos disponibles

El acceso creciente a estudios genéticos gratuitos marca un avance relevante en el país, al ofrecer nuevas herramientas para comprender y tratar la enfermedad. Este desarrollo cobra especial importancia porque se estima que entre el 10% y el 15% de los casos tiene un componente genético, y hoy hospitales públicos y privados de distintas regiones participan en estos programas. Estos estudios están habilitados en centros como el Hospital Fernández, Hospital San Martin de La Plata, Fleni, CEMIC, Ramos Mejía, Posadas, Ángel Cruz Padilla de Tucumán y el Sanatorio de la Trinidad Mitre.

Primer plano de manos de un joven de unos 30 años; una mano sujeta la muñeca de la otra, vestido con una camisa blanca frente a un fondo neutro.
El tratamiento integral del Parkinson en Argentina combina medicación, ejercicio físico, apoyo psicológico y el acompañamiento de asociaciones especializadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El programa no solo facilita el acceso a la prueba, sino que además capacita a equipos hospitalarios en consejería genética, para que puedan interpretar los resultados y acompañar a pacientes y voluntarios en el proceso. Lucia Wang destaca que la información recolectada será esencial para diseñar tratamientos ajustados a las particularidades genéticas de cada persona.

El manejo del Parkinson hoy combina medicación, actividad física y apoyo psicológico o psicoafectivo. Por eso, organizaciones como Parkinson Argentina juegan un rol clave al integrar recursos, promover información confiable y enfrentar los prejuicios que rodean a la enfermedad.

En ese sentido, apuntan, la participación activa de las personas afectadas y su acceso a la información pueden ser motores para fortalecer la comunidad y mejorar la calidad de vida de quienes conviven con el Parkinson, que progresa de manera silenciosa en el sistema nervioso, a partir de la pérdida de neuronas encargadas de producir dopamina, una sustancia indispensable para regular el movimiento. Los síntomas aparecen de forma gradual y tienden a agravarse con el paso de los años, una realidad que afecta a más de 10 millones de personas en todo el mundo.