
La enfermedad de Parkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo más frecuente después del Alzheimer y afecta a más de 10 millones de personas en el mundo. Sin embargo, aún persisten preguntas clave: ¿por qué algunas personas con mutaciones genéticas de riesgo desarrollan la enfermedad y otras no?
Un estudio realizado por científicos del Baylor College of Medicine, en modelos animales y con datos genéticos, aporta una posible respuesta. Según la investigación, no basta con una sola mutación genética para que se desencadene el Parkinson. Serían necesarias al menos dos alteraciones simultáneas que afecten distintos tipos de células cerebrales.
PUBLICIDAD
El hallazgo, publicado en la revista Molecular Neurodegeneration, redefine la forma en que se entiende el inicio de la enfermedad y abre nuevas rutas para tratamientos experimentales.
El modelo de los “dos golpes” y la vulnerabilidad genética
Durante años se identificaron genes asociados al riesgo de Parkinson, entre ellos el GBA1. Sin embargo, muchas personas portadoras de esta mutación nunca desarrollan síntomas. Esto llevó a los investigadores a explorar la llamada “hipótesis de los dos golpes”: la idea de que una primera alteración genética aumenta la vulnerabilidad, pero la enfermedad solo aparece si se suma un segundo factor.
PUBLICIDAD

Para comprobarlo, como se dijo, el equipo estudió modelos animales y datos genéticos humanos. Observaron que la mutación en el gen GBA1, por sí sola, no provoca degeneración neuronal. Pero cuando se combina con una alteración en otro gen, llamado ATP13A2, sí se desencadena un proceso progresivo similar al Parkinson.
Neuronas y células de apoyo: una interacción decisiva
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que cada uno de estos genes actúa en células distintas.
El gen GBA1 afecta principalmente a las células gliales, que funcionan como soporte y protección de las neuronas. Estas células son fundamentales para mantener el entorno químico adecuado, eliminar desechos y asegurar que las neuronas puedan trabajar correctamente.
PUBLICIDAD

En cambio, el gen ATP13A2 influye directamente en las neuronas, que son las células encargadas de transmitir señales eléctricas en el cerebro, es decir, la información que permite movernos, pensar, recordar y coordinar funciones básicas. Cada movimiento o pensamiento depende de esa comunicación constante entre neuronas.
La investigación mostró que cuando ambos tipos celulares se alteran al mismo tiempo, el equilibrio del sistema nervioso se rompe. Si las neuronas fallan en su funcionamiento interno y, al mismo tiempo, las células gliales dejan de brindar soporte y protección, el daño se potencia. No se trata de un problema aislado, sino de un efecto combinado que supera la capacidad de compensación del cerebro y favorece la degeneración progresiva.
PUBLICIDAD
El estudio identificó además un mecanismo biológico que ayuda a explicar el daño. Cuando fallan los lisosomas —las estructuras celulares encargadas de reciclar desechos— comienza a acumularse una sustancia grasa llamada glucocerebrósido. Este exceso altera la función tanto de neuronas como de células gliales.

Las células de apoyo se hinchan, pierden estabilidad y dejan de proteger adecuadamente a las neuronas. Con el tiempo, este entorno inflamatorio favorece la muerte celular.
PUBLICIDAD
Es como si el sistema de limpieza interno dejara de funcionar: los residuos se acumulan y el tejido comienza a deteriorarse.
Nuevas perspectivas para la prevención y el tratamiento
Los investigadores probaron en modelos animales fármacos experimentales que mejoran el funcionamiento de los lisosomas o reducen la acumulación de lípidos. Los resultados preliminares mostraron una reducción del daño celular.
PUBLICIDAD
Aunque todavía no se trata de tratamientos disponibles para pacientes, el hallazgo ofrece una hoja de ruta más clara.

El Dr. Hugo Bellen, autor principal del estudio, explicó que portar una sola mutación no implica necesariamente desarrollar la enfermedad. Es la combinación de factores lo que lleva al sistema celular a un punto crítico. Esto podría explicar por qué algunas personas con antecedentes genéticos nunca presentan síntomas, mientras que otras sí.
PUBLICIDAD
Un cambio en la forma de entender la enfermedad
El Parkinson fue considerado durante mucho tiempo una enfermedad centrada exclusivamente en la degeneración neuronal. Este estudio sugiere que el problema puede surgir de la interacción entre distintos tipos de células y de fallas en procesos básicos de mantenimiento celular.
Comprender esta dinámica permite pensar en estrategias más integrales, que no solo apunten a la dopamina o a los síntomas motores, sino también a los mecanismos metabólicos y de reciclaje interno de las células.
PUBLICIDAD
Aunque se necesitan más estudios en humanos, el descubrimiento aporta una pieza clave para entender cómo se inicia el proceso degenerativo.
En lugar de un único desencadenante, el Parkinson podría ser el resultado de una combinación de alteraciones que, juntas, superan la capacidad de compensación del cerebro.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Un estudio reveló el impacto positivo de los gatos en terapias infantiles
Científicas de la Universidad Estatal de Oregón en los Estados Unidos demostraron que los felinos domésticos pueden ser socios activos en programas terapéuticos. Qué descubrieron un año después de haber terminado el programa

Monopatines eléctricos: un estudio revela que causan más lesiones graves que motos y bicicletas
Investigaciones recientes en Europa alertan sobre el aumento de traumatismos y daños cerebrales vinculados a estos vehículos urbanos, y especialistas sugieren revisar normas, exigir casco y capacitar a los usuarios para reducir los riesgos

Qué recomiendan los expertos para potenciar el efecto de la avena sobre el colesterol
Especialistas en nutrición destacan que pequeños cambios en el desayuno pueden contribuir al cuidado del corazón y mejorar la calidad general de la alimentación

El riesgo oculto del infarto: el caso de un cirujano que parecía saludable y las señales que suelen pasar desapercibidas
El médico cardiovascular Jeremy London relató cómo atravesó un episodio cardíaco pese a mantener hábitos activos y sin factores clásicos, y analizó qué controles y síntomas pueden ser ignorados aun en personas que aparentan estar en buena condición

Descubren que la proteína que cuida los cromosomas también repara los músculos
Un hallazgo de la Universidad de Pensilvania reveló que TRF2 no solo resguarda los telómeros, sino que también preserva la identidad de las células madre del tejido muscular. Qué relación tiene con la distrofia de Duchenne y el cáncer



