
Los chalecos lastrados se consolidaron como una opción para mejorar la salud ósea, fortalecer la musculatura y contribuir a la pérdida de peso, especialmente entre adultos mayores.
Estos accesorios permiten incorporar resistencia a actividades cotidianas como caminar o limpiar la casa, sin necesidad de ir al gimnasio ni invertir en equipamiento costoso. Según destacó The Independent, su popularidad responde a la aparición de nueva evidencia científica y a la expectativa de obtener beneficios concretos en la calidad de vida.
Cómo actúan los chalecos lastrados en el cuerpo
El auge de estos chalecos refleja el interés por integrar el ejercicio físico en la rutina diaria, más allá del tiempo reservado al deporte. Fabricados con materiales resistentes y diseñados para ajustarse al cuerpo, ofrecen una solución sencilla para incrementar la intensidad de actividades habituales.
Kristen Marie Beavers, profesora de ciencias de la salud y el ejercicio en la Universidad Wake Forest, explicó: “Representan una oportunidad sencilla y de alto impacto para integrar el entrenamiento de resistencia en las actividades cotidianas”.

Estudios recientes demostraron que añadir peso adicional no solo mejora la fuerza muscular y la densidad ósea, sino que también puede favorecer el control del peso corporal.
El principio de funcionamiento se basa en añadir una carga mecánica extra, lo que obliga a músculos y huesos a adaptarse y fortalecerse. Este estímulo optimiza el reclutamiento de fibras musculares, clave para prevenir lesiones y mejorar la fuerza y la agilidad.
El esfuerzo cardiovascular adicional y la mejora de la propiocepción, es decir, la conciencia corporal en movimiento, aportan beneficios en el equilibrio y la prevención de caídas, un aspecto relevante para personas mayores. Sin radares, ni comunicación por radio, el cuerpo responde al incremento de exigencia física.
El respaldo de especialistas en salud y entrenamiento
El interés por los chalecos lastrados también fue analizado por expertos en salud preventiva y acondicionamiento físico. El cardiólogo Juan Rivera señaló en Women’s Health que esta modalidad de ejercicio presenta “beneficios claros para la mayoría de las personas”, en particular para mujeres que buscan mejorar su condición física sin exponerse a rutinas de alto impacto.
Según explicó, caminar con peso incrementa el trabajo cardiovascular y activa los músculos del tronco, fundamentales para la estabilidad y la postura.

Desde el ámbito del entrenamiento, el preparador físico Eddie Rex coincidió en que la caminata con peso funciona como un punto intermedio entre el ejercicio aeróbico y el entrenamiento de fuerza.
De acuerdo con el especialista, una caminata de 30 minutos con chaleco lastrado puede generar un estímulo aeróbico comparable al de una carrera suave, pero con menor impacto articular, lo que la vuelve accesible para personas que evitan correr o retoman la actividad física tras una pausa.
Rex recomendó iniciar con cargas moderadas, alrededor de 5 kilos o menos, y aumentarlas de forma progresiva. También sugirió variar el terreno, ya que caminar en pendientes suaves o sobre superficies naturales incrementa la activación muscular y refuerza el trabajo de equilibrio.
Un accesorio adaptable a entrenamientos breves e intensos
Además de su uso en caminatas y actividades cotidianas, el chaleco lastrado también comenzó a integrarse en entrenamientos funcionales de alta intensidad y corta duración.
Según estudios citados por Men’s Health, el simple hecho de añadir carga durante movimientos básicos puede incrementar el gasto energético hasta en un 40%, lo que amplifica el estímulo cardiovascular y muscular.

El entrenador personal de élite Tom Kemp explicó que este accesorio “añade intensidad, haciendo que cada movimiento sea más exigente y gratificante”. Desde su enfoque, permite transformar ejercicios con el propio peso corporal en un desafío completo para la fuerza y la resistencia.
Kemp destacó que este tipo de trabajo resulta especialmente útil para quienes disponen de poco tiempo: “Es un entrenamiento de cuerpo completo en solo 20 minutos, perfecto para quienes buscan entrenar de forma inteligente, intensa y rápida”.
Como ejemplo, propuso una sesión de tipo EMOM (“Every Minute On the Minute”), estructurada en rondas breves y repetitivas:
- Minuto 1: 6 dominadas y 12 flexiones, orientadas al trabajo del tren superior.
- Minuto 2: 12 burpees, enfocados en la capacidad anaeróbica y el acondicionamiento general.
- Minuto 3: zancadas caminando durante 30 metros con carga adicional, para estimular tren inferior y core.
- Minuto 4: carrera de 200 metros, destinada al trabajo aeróbico.
- Minuto 5: descanso.
Esta secuencia se repite cuatro veces consecutivas, completando un total de 20 minutos de entrenamiento continuo.
Resultados de la investigación científica
Investigaciones citadas por The Independent indicaron que el uso del chaleco lastrado puede mejorar la potencia muscular y generar pequeños aumentos en la densidad ósea, especialmente en mujeres mayores. La profesora Beavers, investigadora principal del estudio clínico INVEST in Bone Health, analizó estos efectos en adultos mayores con obesidad.

Otros trabajos también detectaron beneficios metabólicos: según el equipo de Beavers, adultos mayores que utilizaron el chaleco durante períodos de dieta recuperaron menos peso al año siguiente, un resultado vinculado a mejoras en el metabolismo.
No obstante, el ensayo mostró que, tras 12 meses, ni el uso del chaleco ni el entrenamiento de resistencia evitaron la pérdida de densidad ósea de la cadera frente a la dieta sola, aunque todos los grupos redujeron cerca del 10% de su peso corporal.
Aun con esas limitaciones, los investigadores detectaron incrementos en los indicadores de formación ósea entre quienes utilizaron el chaleco o practicaron ejercicios de fuerza. Beavers destacó que el efecto protector sobre los huesos resultó más marcado en mujeres y subrayó la importancia de incorporar este tipo de estímulos de manera gradual y con seguimiento profesional.
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