
El avance de la Mash, la enfermedad del hígado graso de origen metabólico, generó preocupación en la comunidad médica internacional. Esta afección, independiente del consumo excesivo de alcohol, se consolidó como una amenaza para la salud pública, según expone Paris Match.
La Mash —acrónimo de “esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica”— representa la forma avanzada de la enfermedad del hígado graso, caracterizada por la acumulación de grasa y procesos inflamatorios en el hígado. Su progresión suele ser silenciosa, sin síntomas evidentes, hasta alcanzar etapas severas que pueden poner en riesgo la vida.
A diferencia de los problemas hepáticos asociados al abuso de alcohol, la Mash surge en personas con bajo o nulo consumo de bebidas alcohólicas. Paris Match advierte que actualmente es la segunda mayor amenaza para la salud hepática, solo superada por el alcoholismo.
El aumento de casos avanza junto con la epidemia mundial de obesidad y diabetes, lo que convierte a esta enfermedad en un problema global. En Francia, se estima que cerca de 8,5 millones de personas presentan enfermedad del hígado graso de origen metabólico, el 60% corresponde a hombres, y el medio destaca que aproximadamente 200.000 casos evolucionaron a formas graves, es decir, Mash.

Factores de riesgo, diagnóstico y evolución clínica
El principal factor de riesgo es el exceso de peso corporal y la presencia de diabetes. Según Paris Match, las personas con obesidad o alteraciones metabólicas constituyen el grupo más vulnerable, una tendencia que también se observa en América Latina y España, donde estas enfermedades siguen creciendo. La ausencia de síntomas en las fases iniciales dificulta la detección y el tratamiento precoz.
La evolución clínica de la Mash comienza con la acumulación de grasa en el hígado. En uno de cada cuatro casos, este acopio desencadena una reacción inflamatoria y fibrosis hepática, es decir, endurecimiento del órgano por el aumento de colágeno en sus tejidos.
El profesor Lawrence Serfaty, hepatogastroenterólogo y jefe de servicio en los hospitales universitarios de Estrasburgo, advierte —según retoma Paris Match— que la fibrosis endurece el hígado y puede llevar a cirrosis, un daño generalmente irreversible que incrementa el riesgo de cáncer hepático.

El impacto de la enfermedad trasciende el hígado. Paris Match señala que actualmente se considera una condición sistémica, asociada a mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y distintos tipos de cáncer, especialmente los digestivos y de mama. Esta naturaleza sistémica podría relacionarse con el incremento de diagnósticos de cáncer en personas menores de 50 años.
Detectar la Mash en etapas tempranas constituye un desafío. Por lo general, su diagnóstico se realiza en fases avanzadas debido a su carácter asintomático. El test de sangre FIB-4 es el principal método de cribado inicial recomendado por los especialistas. El médico generalista puede solicitarlo considerando la edad, biomarcadores hepáticos y plaquetas.
Paris Match sugiere que este examen se ofrezca a personas con obesidad o diabetes. Si los resultados muestran un riesgo elevado de fibrosis avanzada, se recomienda la derivación a un hepatólogo para realizar un Fibroscan, que evalúa la elasticidad del hígado y ayuda a determinar el daño.

Tratamientos actuales y horizontes terapéuticos
El tratamiento de la Mash se basa en intervenciones sobre el estilo de vida. Se aconseja una dieta baja en grasas saturadas y azúcares de rápida absorción, junto con dos o tres horas semanales de ejercicio físico.
El objetivo es lograr una reducción de peso cercana al 10%; este cambio puede revertir o ralentizar el daño hepático, aunque suele ser difícil de alcanzar para muchos pacientes. El control del peso y la actividad física son las herramientas centrales en la prevención y el tratamiento inicial.
Ante la insuficiencia de estas medidas, Paris Match destaca nuevas opciones terapéuticas. Entre ellas se encuentra la sémaglutida, un análogo del GLP-1 administrado semanalmente que reduce el apetito, favorece la pérdida de peso y ejerce efectos positivos sobre la inflamación y la fibrosis.
Pronto estará disponible en Francia el resmetirom, un comprimido diario que disminuye la grasa hepática. Se prevé que ambos fármacos puedan combinarse para tratar la fibrosis avanzada en casos seleccionados.

La investigación sobre la Mash progresa rápidamente. Moléculas como lanifibranor, diseñada para intervenir en la inflamación hepática, y éfruxifermin, con efectos protectores sobre el hígado, están en fases avanzadas de desarrollo y se espera su comercialización en aproximadamente dos años, según informa Paris Match.
En el horizonte, nuevas terapias bariátricas prometen alternativas para pacientes con obesidad severa, ampliando las opciones más allá de la cirugía y cambiando la perspectiva ante la Mash.
El medio concluye asegurando que el desarrollo de tratamientos innovadores y el diagnóstico precoz serán determinantes para enfrentar el crecimiento de esta enfermedad en los próximos años.
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