Escuchar el sonido de la voz materna, incluso cuando se transmite mediante una grabación, puede influir en el desarrollo cerebral de los bebés prematuros hospitalizados.
Un estudio liderado por investigadores de Stanford Medicine demostró que la exposición regular a la voz de la madre favorece la maduración de las vías cerebrales asociadas al lenguaje en estos recién nacidos.
La investigación, publicada en Frontiers in Human Neuroscience, se centró en 46 bebés prematuros nacidos con más de ocho semanas de antelación y hospitalizados en centros afiliados a Stanford Medicine en Estados Unidos.
El equipo de expertas en pediatría diseñó una intervención sencilla: grabaron a las madres leyendo un capítulo del Oso Paddington en su idioma nativo y reprodujeron estas grabaciones a sus hijos durante la noche, en periodos de 10 minutos, hasta alcanzar un total de 160 minutos diarios durante varias semanas previas al alta hospitalaria.
El trabajo fue encabezado por Katherine Travis, profesora en Stanford Medicine cuando se realizó el estudio y ahora es profesora en la Facultad de Medicina Weill Cornell y el Instituto Neurológico Burke, la profesora de pediatría y neonatóloga del Hospital Infantil Lucile Packard de Stanford Melissa Scala y la profesora en Pediatría del Desarrollo y del Comportamiento Heidi Feldman.
El poder de la voz de mamá

Los padres que atraviesan la experiencia de tener un hijo prematuro muchas veces sienten impotencia al no poder acompañarlo todo el tiempo en el hospital. “Esperamos que estos resultados les brinden tranquilidad y la certeza de que, a pesar de la distancia, su voz tiene un impacto real y positivo en el desarrollo de sus hijos”, afirmó Melissa Scala.
El objetivo de la investigación era suplir la falta de estimulación auditiva materna que experimentan los bebés prematuros, quienes suelen permanecer semanas o meses en el hospital y, por tanto, escuchan menos la voz de sus madres que si hubieran continuado su desarrollo en el útero.
La intervención se aplicó cuando los bebés ya estaban estables y habían pasado de la unidad de cuidados intensivos neonatales a una sala de cuidados intermedios, sin presentar anomalías congénitas ni complicaciones graves.
Al finalizar el periodo de exposición, los bebés recibieron resonancias magnéticas como parte de los controles habituales antes del alta.
Resultados que abren nuevas alternativas terapéuticas

Los resultados mostraron que el fascículo arqueado izquierdo —una vía clave para el procesamiento del lenguaje— presentaba una maduración mayor en los bebés que escucharon las grabaciones maternas, en comparación con el grupo de control que no recibió la intervención. El fascículo arqueado derecho mostró menos cambios, en línea con las diferencias conocidas en la especialización hemisférica para el lenguaje.
Travis, autora principal del estudio, subrayó la importancia de estos hallazgos: “Esta es la primera evidencia causal de que la experiencia del habla contribuye al desarrollo cerebral a una edad tan temprana”.
Por su parte, Scala, coautora y neonatóloga, destacó el impacto del hallazgo: “Es sorprendente que algo relativamente pequeño parezca tener un efecto tan grande”.
El contexto biológico respalda la relevancia de la voz materna en el desarrollo auditivo. El oído fetal comienza a desarrollarse alrededor de la semana 24 de gestación y, a medida que avanza el embarazo, el útero permite que más sonidos, incluidas las conversaciones maternas, lleguen al feto.

Estudios previos ya habían demostrado que los recién nacidos a término reconocen la voz de su madre y prefieren los sonidos del idioma familiar.
Según los investigadores, estos factores sugieren que la exposición a la voz materna en el útero contribuye a la maduración cerebral, y que replicar esta experiencia en el hospital puede ser beneficioso para los prematuros.
El equipo planea ampliar el estudio a bebés con complicaciones médicas y desarrollar planes personalizados de estimulación auditiva en las unidades neonatales.
Scala lidera un grupo que trabaja en adaptar los sonidos del entorno hospitalario para favorecer el desarrollo cerebral de los prematuros. Además, los especialistas insisten en que la intervención con grabaciones no sustituye la importancia de las visitas presenciales y el contacto piel con piel, que también aportan beneficios para el neurodesarrollo.
Para los padres que no pueden permanecer junto a sus hijos todo el tiempo durante la hospitalización, los resultados de este estudio ofrecen una alternativa alentadora.
Este avance representa una oportunidad valiosa para acompañar a los bebés prematuros en su desarrollo, pero también para brindar alivio a las familias. “Así, aunque los padres no puedan estar presentes tanto como desearían, el bebé los escucha y percibe su cercanía. De esta manera, la distancia se acorta y el amor sigue cumpliendo su función esencial en los primeros días de vida”, concluyó Scala.
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