
Según Smithsonian Magazine, investigadores de la Universidad de Hamburgo y el Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano realizaron un experimento con 90 voluntarios sanos de entre 18 y 35 años. El objetivo era comprobar si una siesta corta podía mejorar el rendimiento en una tarea diseñada para evaluar la detección de patrones lógicos.
Durante la primera parte del estudio, los participantes interactuaron con una tarea informática que consistía en observar puntos que parpadeaban rápidamente y presionar una tecla según su dirección. Lo que no sabían era que, en una etapa avanzada del ejercicio, las direcciones comenzaban a asociarse con colores específicos. Quienes identificaron esta regla de forma espontánea (15 personas) fueron excluidos del resto del experimento.
Los 75 restantes pasaron a una segunda fase, donde se les pidió tomar una siesta breve en una sala oscura, con un electroencefalograma (EEG) registrando su actividad cerebral. Luego, repitieron la misma tarea.
Dormir bien, aunque sea poco, marca la diferencia
Los resultados, detallados por Smithsonian Magazine, mostraron una diferencia significativa según la fase del sueño alcanzada. El 85,7% de quienes llegaron a la fase N2 —una etapa más profunda del sueño no REM— descubrieron la asociación entre color y dirección. En comparación, lo lograron solo el 63,6% de quienes permanecieron en la fase N1 (sueño ligero) y el 55,5% de quienes no llegaron a dormirse.
Además, los científicos observaron que la pendiente espectral del EEG —un indicador de la profundidad del sueño— estaba relacionada con un mejor desempeño en la tarea tras la siesta. Esto sugiere que no basta con cerrar los ojos unos minutos: el nivel de desconexión que se alcanza es determinante.

Cómo el sueño moldea la creatividad
El sueño no REM se divide en tres fases: N1, N2 y N3. La fase N1 es la más superficial y breve; N2 representa un sueño más estable y prolongado; y N3 es la más profunda antes del sueño REM, que se asocia con los sueños vívidos.
Según Smithsonian Magazine, investigaciones anteriores ya habían vinculado la fase N1 con la resolución de problemas matemáticos, pero este nuevo estudio aporta evidencia de que la fase N2 podría ser más útil para tareas que requieren detectar relaciones sutiles o patrones no evidentes.
¿Qué dicen los científicos?
“La siesta hace que el cerebro sea más plástico y receptivo a nuevas ideas”, explicó Anika Löwe, neurocientífica de la Universidad de Hamburgo, en declaraciones citadas por Smithsonian Magazine. Su colega Nicolas Schuck añadió: “Una siesta puede ayudar a las personas a hacer conexiones que antes no veían”.
Ambos señalaron que el análisis de la pendiente espectral del EEG podría ayudar a entender mejor los mecanismos que facilitan los llamados “momentos eureka” tras el descanso.
De Dalí y Edison a la neurociencia actual
La intuición sobre el poder creativo del sueño no es nueva. Smithsonian Magazine recuerda que Salvador Dalí y Thomas Edison empleaban siestas breves para estimular su imaginación. Ambos usaban objetos pesados (bolas de acero o llaves) que caían al dormirse y los despertaban, interrumpiendo el sueño justo en sus primeras fases.
Aunque esas técnicas probablemente activaban la fase N1, este estudio apunta a que una siesta algo más profunda podría generar mejores resultados, dependiendo del tipo de tarea.

Una herramienta accesible para pensar mejor
El estudio publicado en PLOS Biology no comparó directamente a quienes durmieron con quienes no hicieron ninguna pausa. Sin embargo, datos previos indican que solo el 49,5% de quienes no descansaron detectaron la regla oculta, lo que sugiere que el sueño tiene un efecto positivo, aunque todavía se necesitan más estudios.
Para la neurocientífica Delphine Oudiette, del Instituto del Cerebro de París, tanto la fase N1 como la N2 podrían ser importantes, pero en funciones cognitivas diferentes. “Quizá ambas fases sean útiles, pero para procesos distintos que debemos aislar para comprender mejor”, declaró a New Scientist.
En conjunto, los hallazgos refuerzan la idea de que un descanso breve y profundo no solo sirve para recuperar energía, sino también como una herramienta práctica para estimular la creatividad y mejorar la resolución de problemas complejos.
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