
Los opioides son una clase de drogas que se encuentran en forma natural en la planta de amapola o adormidera. Algunos de los opioides recetados por los médicos se elaboran directamente de la planta, mientras que otros se crean en laboratorios, donde los científicos utilizan la misma estructura química.
Pero el uso excesivo de opioides hoy se ha vuelto un problema de salud pública. Las autoridades médicas de todo el mundo han advertido que, debido al riesgo significativo de daño para las personas y la sociedad, los opioides solo deben usarse cuando haya evidencia de que los beneficios superan a los daños.
Ahora, nuevos datos de un estudio publicado en la revista The Lancet revelan que los analgésicos opioides no son más efectivos que un placebo para aliviar el dolor agudo de espalda y cuello e incluso pueden causar daño. Estos son los resultados que arrojó el primer ensayo mundial dirigido por la Universidad de Sydney, en Australia.

Los investigadores dijeron que esto es una prueba de que las pautas de tratamiento deben actualizarse para desaconsejar el uso de opioides con este propósito. Más de 577 millones de personas en todo el mundo experimentan dolor lumbar y de cuello en algún momento de su vida. Aproximadamente entre el 40 y el 70 por ciento que los sufren reciben recetas de opioides para el dolor.
El ensayo OPAL, que sirvió de base para la investigación, reclutó a cerca de 350 participantes de 157 centros de atención primaria y de urgencias. Los participantes con dolor de espalda o cuello agudo, repentino y generalmente a corto plazo, se asignaron al azar a un ciclo de seis semanas de un opioide comúnmente recetado o un placebo.
Ambos grupos también recibieron atención estándar, incluidos consejos para evitar el reposo en cama y mantenerse activos. Los participantes fueron seguidos durante 52 semanas.
A las seis semanas, los que recibieron opiáceos no experimentaron un mejor alivio del dolor que los que recibieron el placebo. Los resultados de calidad de vida y dolor en el seguimiento a largo plazo fueron mejores en el grupo de placebo. Los pacientes que recibieron opiáceos tenían un riesgo pequeño pero significativamente mayor de abuso de opiáceos 12 meses después de su ciclo corto de medicación.
El equipo de investigación indicó que, “de acuerdo con las pautas actuales para el dolor de espalda y cuello, los opioides pueden considerarse como último recurso si todas las demás opciones farmacológicas han fallado; sin embargo, este estudio es evidencia de que los opioides no deben recomendarse en absoluto”.

Para Chung-Wei Christine Lin, integrante de la investigación que se publicó recientemente en The Lancet, y especialista de Musculoskeletal Health, departamento integrado a la Universidad de Sydney, “en nuestro informe hemos demostrado claramente que no hay ningún beneficio en recetar un opioide en personas con dolor agudo de espalda o cuello y, de hecho, podría causar daño a largo plazo, incluso con un tratamiento de corta duración.
Los opioides no deben recomendarse para el dolor agudo de espalda y cuello, ni siquiera cuando otros tratamientos farmacológicos no se pueden prescribir o no han sido efectivos para un paciente”. El estudio complementa la investigación previa sobre el uso de opioides para el dolor lumbar crónico (a largo plazo) que encontró un pequeño beneficio del tratamiento, pero un mayor riesgo de daño.
El coautor Chris Maher, dijo que “en los últimos años ha habido un cambio en el enfoque de los tratamientos con opiáceos para el dolor lumbar, con un enfoque en las terapias físicas y psicológicas y analgésicos simples como los medicamentos antiinflamatorios (llamados AINE). Este estudio es una prueba más de que el tratamiento de primera línea del dolor lumbar agudo y el de cuello debe basarse en la tranquilidad y el asesoramiento para mantenerse activo, y analgésicos simples como los antiinflamatorios no esteroideos si es necesario”.

Los posibles efectos nocivos de los opioides son bien conocidos. Van desde daños menores como estreñimiento y somnolencia hasta daños mayores como dependencia, adicción, sobredosis e incluso muerte no intencional. Los hallazgos del ensayo OPAL refuerzan aún más la necesidad de reevaluar el uso de analgésicos opioides, ya que existe evidencia limitada de beneficio y un riesgo significativo conocido de daño.
Los autores señalan algunas limitaciones del estudio, incluidas las lagunas en los datos debido a la deserción de los participantes y los problemas con la adherencia a la medicación en consonancia con otros ensayos de medicamentos para el dolor de espalda. Sugieren que es probable que ninguno haya afectado los resultados principales del estudio.
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