
Ómicron puso nuevamente sobre el tapete la antigua discusión sobre el COVID-19 y si es una especie de gripe o no. Si bien los síntomas son similares y sobre todo con esta última variante, los expertos vuelven una y otra vez a explicar por qué son diferentes SARS-CoV-2, que causa el COVID-19 y el virus Influenza, responsable de la enfermedad de la gripe.
El biólogo José Antonio López-Guerrero, investigador y director de Cultura Científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, un centro de investigación experimental en las áreas de biología molecular, celular y biomedicina explicó en una entrevista con Infosalus, que el SARS-CoV-2 y el virus Influenza son familias de virus diferentes. En cambio, sí se mostró de acuerdo en que ambos tienen en común la forma de transmisión: por vía aérea principalmente, sobre todo en espacios cerrados, y con mayor facilidad en tiempos fríos y con poca luminosidad y radiación ultravioleta.
En la entrevista señaló que si bien los dos virus son de ARN, el de la gripe tiene más capacidad de variabilidad porque su genoma está segmentado; son 8 pequeños cromosomas, mientras que el SARS-CoV-2 es una única molécula. De igual manera, señaló que en los dos casos sus efectos clínicos pueden ser fatales. “La gripe aviar cuando ha pasado a humanos tiene una mortalidad de 30%, un peligro que sigue estando ahí”, indicó.

Aclaró que la gripe continúa siendo una amenaza pero dijo que son virus distintos, con características serológicas y clínicas diferentes. “No sabría decir en la historia de la humanidad qué virus sería el más peligroso de los dos. La gripe sigue matando más de 100.000 personas al año en todo el mundo, aún teniendo inmunidad de recuerdo de un año para otro, así como una vacuna y tratamientos. Sigue ahí, y sigue evolucionando y generando de vez en cuando pandemias”, agregó López-Guerrero.
Ángela Domínguez, coordinadora del grupo de trabajo sobre vacunación de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) expresó a que si bien la gripe y el COVID-19 son dos infecciones respiratorias causadas por virus, y que tienen muchos síntomas en común, entre las principales diferencias destacó que el virus SARS-CoV-2 es más transmisible que los virus de la gripe y provoca enfermedad grave a más personas.
En tal sentido expresó que con el COVID se pueden producir trombos en pulmones, corazón, extremidades o cerebro y también síndrome inflamatorio que afecta a varios sistemas, y que en la gripe no se dan. De todos modos aclaró que en las dos enfermedades pueden surgir complicaciones como neumonía, insuficiencia respiratoria o afecciones cardíacas.
José Antonio López-Guerrero, también se refirió a la vacunación y aclaró que con la gripe se debe actualizar cada año la vacuna por la variación del virus. Esto sucede porque existen diferentes cepas en circulación y se debe analizar cuál es la vacuna efectiva.

Explicó que no sucede lo mismo con el COVID porque si bien muta, lo que aparecen son variantes y no cepas. “La cepa es cuando se produce un cambio drástico y un efecto biológico diferente, se produce una serología diferente, algo que también repercutirá en la clínica”, dijo López-Guerrero.
“El SARS-CoV-2 muta menos que la gripe. Lo que tenemos con la gripe cada año son cepas diferentes, que tienen un cambio brutal de un año a otro; son cosas diferentes. Por eso nos tenemos que vacunar frente a la gripe cada año. Por mucho que cambien las variantes del SARS-CoV-2, siempre seguiremos reconociéndolas”, agregó África González, ex presidenta de la Sociedad Española de Inmunología.
Por eso, Ángela Domínguez aclaró que cada año se preparan las vacunas para la gripe con los antígenos de los virus más recientes y la OMS determina cada año en febrero, a partir de la información que se tiene de las cepas que están circulando, la composición que deben tener las vacunas antigripales para la temporada siguiente.

“Para el COVID, las vacunas se elaboraron a partir de la variante de SARS-COV-2 que circulaba durante el año 2020, que no es la variante que más está circulando en la actualidad”, dijo. Y agregó: “Los datos indican que las vacunas disponibles mantienen esencialmente la protección frente a la variante Delta y los datos preliminares sugieren que también protegerían frente a la variante Ómicron”, destaca.
Para finalizar, frente a cualquier persona que sostenga que el COVID-19 y la gripe son lo mismo, Domínguez destacó los esfuerzos realizados por investigadores que permitieron identificar en muestras de las personas afectadas de neumonía en Wuhan (China) un coronavirus que no se conocía hasta entonces y que se denominó SARS-CoV-2, que no tiene nada que ver con los virus de la gripe.
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