
La depresión está relacionada con variaciones en la forma en que funcionan los cerebros humanos. Ahora, una nueva investigación sugiere que quienes atraviesan episodios depresivos efectivamente ven el mundo que los rodea de manera diferente.
El equipo detrás del estudio espera que una mejor comprensión de cómo el cerebro de las personas con depresión procesa la información visual podría ayudar a fortalecer futuros tratamientos.
Los investigadores querían analizar cómo la corteza cerebral, responsable de recibir mensajes de los cinco sentidos, manejaba una ilusión óptica. Para ello mostraron este tipo de imágenes a 111 personas que estaban experimentando episodios depresivos mayores y 29 personas que no.
El truco, que se puede ver abajo, coloca parches de brillo y contraste idénticos en diferentes fondos, y la variación en el contexto suele ser suficiente para engañar al cerebro haciéndole pensar que las secciones centrales en sí mismas son diferentes.

“Lo que fue una sorpresa fue que los pacientes deprimidos percibieron el contraste de las imágenes mostradas de manera diferente a los individuos no deprimidos”, explicó la psicóloga Viljami Salmela , de la Universidad de Helsinki en Finlandia una de las autoras del estudio publicado en la revista Journal of Psychiatry and Neuroscience.
Era más probable que los cerebros de las personas con depresión se dejaran engañar por el contraste de la ilusión, mientras que había poca diferencia entre los grupos en lo que respecta a la parte de brillo del truco.
Es posible que una señal de contraste más débil se transmita desde la retina a la corteza en personas con depresión, aunque se necesitarán más investigaciones para determinar exactamente qué es lo que lo genera; es posible que se la enfermedad produzca cambios en la información enviada por los ojos o en la forma en que el cerebro la procesa, o ambos.
Lo que convierte la ilusión óptica en una prueba efectiva tiene que ver con que desafía a los ojos y al cerebro a dar sentido a lo que se ve y a equilibrar el brillo y el contraste. También podría ser revelador que la prueba de contraste implique rotación, mientras que la prueba de brillo no.
“Debido a que la supresión del contraste es específica de la orientación y se basa en el procesamiento cortical, nuestros resultados sugieren que las personas que experimentan un episodio depresivo mayor tienen un procesamiento retiniano normal pero una normalización del contraste cortical alterada”, escriben los investigadores en su artículo .
“Además, la supresión del contraste se redujo de manera similar en pacientes con TDM unipolar (trastorno depresivo mayor), trastorno bipolar y trastorno límite de la personalidad”, agregó.
Esta no es la primera vez que investigadores encuentran un vínculo curioso entre la depresión y el procesamiento visual en el cerebro, aunque este último estudio les da a los expertos más información sobre los mecanismos neuronales de las personas con un trastorno depresivo mayor.
El estudio tiene algunas limitaciones: el equipo utilizó informes de los participantes en lugar de escáneres cerebrales para evaluar lo que estaban viendo. También es posible que los medicamentos para la depresión estén influyendo en algunos de los cambios en el procesamiento visual.
Sin embargo, se han observado resultados similares en personas con esquizofrenia y trastorno bipolar, lo que sugiere que este tipo de cambio en la forma en que los ojos y el cerebro perciben el mundo exterior podría ser común en varios trastornos psicológicos.
“Sería beneficioso evaluar y desarrollar aún más la usabilidad de las pruebas de percepción, tanto como métodos de investigación como posibles formas de identificar alteraciones del procesamiento de la información en los pacientes”, concluyó Salmela.
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