
Un diagnóstico técnico sobre el estado del ambiente marino-costero del Pacífico panameño advierte que la región enfrenta crecientes presiones ambientales vinculadas a la sobreexplotación pesquera, la contaminación y la expansión de especies invasoras, factores que podrían comprometer la sostenibilidad de uno de los ecosistemas más productivos del país.
El estudio fue elaborado en el marco del proyecto Pacífico Sostenible, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ejecutado por WWF Mesoamérica, con participación de autoridades e instituciones científicas.
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El documento, titulado Diagnóstico del Estado del Ambiente Marino-Costero del Pacífico de Panamá, señala que uno de los principales desafíos actuales es la presión sobre los recursos pesqueros, impulsada por la sobreexplotación, la pesca ilegal no declarada y no reglamentada y la captura incidental de especies.
Estas prácticas afectan directamente a poblaciones de peces y otros organismos marinos, generando riesgos para la seguridad alimentaria y los medios de vida de miles de familias que dependen de la pesca artesanal en las comunidades costeras.
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El informe también advierte sobre el impacto creciente de la contaminación marina, derivada de vertidos de aguas residuales, escorrentía agrícola, residuos sólidos y plásticos que terminan en el océano.
Según el diagnóstico, estas descargas afectan la calidad del agua, los ecosistemas costeros y la biodiversidad marina, especialmente en zonas donde convergen actividades humanas intensivas como puertos, transporte marítimo, turismo y centros urbanos.
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Otro riesgo identificado es la expansión de especies invasoras, muchas veces introducidas por el transporte marítimo internacional a través del agua de lastre o adheridas a los cascos de embarcaciones.
Estas especies pueden alterar el equilibrio de los ecosistemas marinos al competir con especies nativas o modificar las cadenas alimentarias, lo que representa una amenaza creciente para la biodiversidad del Pacífico panameño.
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El informe menciona casos como Didemnum perlucidum, una ascidia invasora detectada en el Golfo de Chiriquí que puede desplazar corales y alterar ecosistemas marinos, así como Anomia peruviana y Saccostrea sp., moluscos considerados especies introducidas. También se han identificado organismos como el cangrejo de lodo norteamericano Rhithropanopeus harrisii, además de parásitos marinos como Perkinsus y Raillietiella frenata, cuya presencia genera preocupación por sus posibles impactos sobre la biodiversidad y las actividades pesqueras.
El estudio advierte que estas especies suelen ingresar a nuevos ecosistemas a través del agua de lastre de los buques o adheridas a los cascos de embarcaciones, lo que puede provocar cambios en las cadenas alimentarias, competencia con especies nativas y alteraciones en los ecosistemas costeros.
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El diagnóstico subraya que el litoral pacífico de Panamá alberga ecosistemas críticos como manglares, arrecifes de coral, praderas de pastos marinos y zonas de alta productividad biológica, que cumplen funciones esenciales para el equilibrio ambiental.
Estos hábitats actúan como zonas de reproducción, refugio y alimentación para numerosas especies marinas, además de proteger las costas frente a la erosión y contribuir a la captura de carbono.
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En términos económicos y sociales, el informe destaca que el océano Pacífico panameño sostiene actividades clave como la pesca artesanal, el turismo costero y la acuicultura, sectores que generan ingresos para miles de personas.
Se estima que alrededor del 85% del pescado consumido en comunidades locales proviene de la pesca artesanal, mientras que el turismo vinculado al litoral representa una fuente importante de empleo y desarrollo regional.
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El diagnóstico recuerda además que el Pacífico de Panamá forma parte del Gran Ecosistema Marino del Pacífico Costero Centroamericano (GEM-PACA), un sistema ecológico compartido por nueve países que se extiende desde México hasta Ecuador.
Esta región concentra recursos marinos migratorios y ecosistemas transfronterizos de gran valor ecológico y económico, lo que hace necesaria una gestión regional coordinada para proteger los recursos marinos compartidos.
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Frente a estos desafíos, el estudio plantea recomendaciones orientadas a fortalecer la gobernanza ambiental y mejorar la gestión de los recursos marinos.
Entre las medidas propuestas se incluyen reforzar los sistemas de monitoreo científico, fortalecer la coordinación interinstitucional y promover políticas que combatan la pesca ilegal, así como impulsar estrategias para reducir la contaminación y mejorar la calidad del agua en las zonas costeras.

El viceministro de Ambiente, Oscar Vallarino, destacó que el Pacífico panameño constituye uno de los mayores patrimonios naturales del país y es una fuente de sustento para miles de familias.
Según el funcionario, el diagnóstico proporciona una base científica sólida para orientar decisiones públicas que permitan aprovechar los recursos marinos de manera sostenible, evitando que las presiones actuales deterioren los ecosistemas.
Desde la perspectiva internacional, representantes de organismos vinculados al proyecto subrayaron que el estudio permite avanzar hacia una visión regional compartida sobre la gestión del océano Pacífico.
El objetivo es que los países involucrados puedan transformar la evidencia científica en compromisos concretos de conservación y desarrollo sostenible, fortaleciendo la cooperación entre gobiernos, científicos y comunidades costeras.
El diagnóstico también identifica oportunidades para desarrollar la llamada economía azul, un modelo que busca aprovechar los recursos marinos de manera sostenible mientras se protege la salud de los ecosistemas.
En este enfoque se promueve la participación de comunidades locales, mujeres y jóvenes en la gestión ambiental, así como la adopción de soluciones basadas en la naturaleza para enfrentar los desafíos climáticos y ambientales.

Finalmente, los autores del informe destacan que contar con información científica actualizada sobre el estado del ambiente marino-costero permitirá a Panamá diseñar políticas públicas más efectivas para proteger sus recursos oceánicos, garantizar la seguridad alimentaria y promover actividades económicas compatibles con la conservación.
En un contexto de presión creciente sobre los océanos del mundo, el estudio plantea que la sostenibilidad del Pacífico panameño dependerá de acciones coordinadas entre gobierno, sector privado, comunidades y organismos internacionales.
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