
¿Existen otras formas de vida inteligente en el universo? Esta pregunta, una de las más antiguas y relevantes de la historia del pensamiento humano, se ha intentado responder incansablemente mediante estimaciones del número de posibles civilizaciones extraterrestres, aunque sin mucho éxito por el momento.
En la literatura científica, las aproximaciones más aceptadas para la obtención de esta probabilidad se basan en la conocida Ecuación de Drake, diseñada para tratar de estimar la cantidad de civilizaciones presentes en nuestra galaxia. Debido a la escasez de datos, la aproximación teórica de Drake ha sido desde su formulación contemplada como una herramienta útil a la hora de formular distintas hipótesis. Sin embargo, desde una perspectiva estadística, este es uno de los problemas más desafiantes para la ciencia, ya que todo lo que podemos hacer es tratar de aprender partiendo de una única fuente conocida de datos, nosotros mismos.
Ahora un nuevo documento desarrollado por dos investigadores de la Universidad de Nottingham en Inglaterra y publicado hoy en The Astrophysical Journal, adopta un nuevo enfoque para resolver este problema. Así, partiendo del supuesto de que la vida inteligente evoluciona en otros planetas de forma similar a como lo ha hecho en la Tierra, los investigadores consiguieron una estimación mucho más ajustada del número de civilizaciones con capacidad de comunicación en nuestra galaxia. Los autores estiman que podría haber más de 30 civilizaciones inteligentes activas en nuestra galaxia local.
Christopher Conselice, profesor de Astrofísica de la Universidad de Nottingham y quien dirigió la investigación, explicó en un comunicado: “Debería haber al menos unas pocas docenas de civilizaciones activas en nuestra galaxia bajo el supuesto de que se necesitan 5.000 millones de años para que se forme vida inteligente en otros planetas, como en la Tierra”. Conselice también sostiene que, “la idea es mirar la evolución, pero a escala cósmica. Llamamos a este cálculo el Límite Astrobiológico de Copérnico”.

Por su parte, Tom Westby, autor principal del estudio explicó: “El método clásico para estimar el número de civilizaciones inteligentes se basa en hacer conjeturas de los valores relacionados con la vida, por lo que las opiniones sobre estos asuntos varían de manera sustancial. Nuestro estudio simplifica estas suposiciones utilizando nuevos datos, dándonos una sólida base de estimación del número de civilizaciones en nuestra galaxia”.
La investigación devela que el número de civilizaciones depende en gran medida de cuánto tiempo envían activamente señales de su existencia al espacio, como transmisiones de radio desde satélites y TV. Si otras civilizaciones tecnológicas hubieran sobrevivido tanto como la nuestra - apenas 100 años desde que comenzáramos a emitir este tipo de señales al espacio- los autores estiman que podría haber alrededor de 36 civilizaciones técnicas inteligentes desarrollándose en la vía Láctea.
Sin embargo, según los autores, la distancia promedio a estas civilizaciones estaría a 17.000 años luz de distancia, haciendo que la detección y la comunicación sean muy difíciles con nuestra tecnología actual. “En el caso más optimista de nuestro modelo, podríamos esperar que nuestro vecino más próximo esté a aproximadamente 1030 años luz de distancia, por lo tanto, el tiempo requerido para una comunicación bidireccional aumenta, como mínimo, a alrededor de 2060 años”, indican los investigadores.
De hecho, si el promedio de vida de las civilizaciones con capacidad de emitir señales al espacio es menor de 1030 años - la única experiencia que tenemos como referencia es la humana, y es de 100 años- entonces su separación promedio se vuelve demasiado grande como para permitir cualquier comunicación entre vecinos antes de que la especie se extinga. “Nuestra nueva investigación sugiere que la búsqueda de civilizaciones inteligentes extraterrestres también nos da pistas sobre cuánto durará nuestra propia civilización", continúa el profesor Conselice.
Para él, si descubrimos que la vida inteligente es común, entonces esto sería revelar que nuestra civilización podría existir por mucho más de unos pocos cientos de años, alternativamente, si encontramos que no hay civilizaciones activas en nuestra galaxia, es una mala señal para nuestra propia existencia a largo plazo. "Al buscar vida inteligente extraterrestre, incluso si no encontramos nada, estamos descubriendo nuestro propio futuro y destino”, concluye el experto.
Con información de Europa Press
SEGUÍ LEYENDO:
Últimas Noticias
La calidad del descanso no depende solo de cuántas horas dormimos: cómo los sueños pueden marcar la diferencia
Científicos de Italia analizaron la actividad cerebral y los relatos oníricos de 44 adultos tras más de mil despertares en laboratorio. Qué encontraron

La base lunar de la NASA: claves de la ciencia, la tecnología y la cooperación en el espacio
La agencia espacial estadounidense confirmó que busca instalar la primera base permanente antes de 2030. El plan, basado en el programa Artemis, cuenta con la participación de Japón, Italia y Canadá. La opinión de un experto a Infobae

Consumir ultraprocesados en la gestación puede afectar el tamaño embrionario y la fertilidad masculina
Un estudio publicado en la revista Human Reproduction demostró que el consumo de estos alimentos durante el embarazo no sólo influye en el crecimiento embrionario durante la gestación, sino que también está vinculado con una menor capacidad reproductiva en los varones en el futuro

Descubren nuevos beneficios de la dieta mediterránea para la salud del corazón y el cerebro
Un estudio científico analizó el impacto de este plan alimentario en el organismo. La relación entre su consumo y la presencia de proteínas celulares asociadas a un mejor funcionamiento cardiovascular y cerebral en personas mayores

La prevalencia de la esclerosis múltiple en Inglaterra se duplicó en las últimas dos décadas, según un estudio
El análisis de la University College London mostró que los casos por cada 100.000 habitantes pasaron de 107 a 232 entre 2000 y 2020, un aumento que se explica por diagnósticos más tempranos y mayor supervivencia



