Cuánta fibra recomiendan consumir por día para cuidar la digestión y el colesterol, según una dietista

La meta diaria se calcula a partir de las calorías consumidas y puede cubrirse combinando porciones pequeñas de distintos grupos alimentarios, señala la especialista Caroline Thomason. Qué tener en cuenta

Tazón de avena con frutas, plato con garbanzos, tazón de lentejas, brócoli, frutero con peras y uvas, y frascos con frutos secos y semillas.
Una dieta con frutas, verduras, legumbres y avena ayuda a alcanzar la recomendación diaria de fibra (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La fibra alimentaria ayuda a la digestión, favorece la saciedad y contribuye a mantener estables el colesterol y la glucosa en sangre, por lo que especialistas citados por Prevention recomiendan incorporarla de forma sostenida en las comidas.

La atención nutricional suele concentrarse en las proteínas, pero la llamada “fibermaxxing”, una tendencia que busca elevar el consumo de fibra, ganó visibilidad entre dietistas por sus posibles aportes a la salud y al envejecimiento saludable. La evidencia disponible también asocia una ingesta suficiente con menor riesgo de enfermedades cardíacas, cáncer colorrectal y una reducción de la mortalidad por distintas causas.

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La meta diaria depende de las calorías consumidas

La recomendación general es consumir 14 gramos de fibra por cada 1.000 calorías. Para una persona con una dieta de 2.000 calorías diarias, el objetivo mínimo se ubica cerca de los 28 gramos, una cifra que coincide con el valor diario de referencia que figura en muchos etiquetados nutricionales.

Caroline Thomason, dietista registrada y especialista certificada en educación y cuidado de la diabetes, explicó a Prevention que este nutriente aporta beneficios que trascienden el funcionamiento intestinal. “La fibra favorece la digestión, ayuda a sentirse satisfecho por más tiempo y respalda niveles saludables de colesterol y glucosa”, señaló.

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Amanda Sauceda, dietista especializada en salud intestinal, advirtió que no alcanza con buscar un único alimento rico en fibra. La diversidad de fuentes también importa porque aporta nutrientes complementarios y contribuye al equilibrio de la microbiota intestinal.

Las semillas de chía y las legumbres concentran gran parte del aporte

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Dos cucharadas de semillas de chía aportan cerca de 10 gramos de fibra y pueden sumarse a yogures, avenas o licuados (Imagen Ilustrativa Infobae).

Las semillas de chía figuran entre las opciones más concentradas: dos cucharadas, equivalentes a unos 28 gramos, aportan cerca de 10 gramos de fibra. Pueden incorporarse a avena, licuados, yogures o preparaciones como el pudín de chía.

Las legumbres también permiten avanzar rápido hacia la meta diaria. Media taza de porotos aporta entre 7 y 10 gramos de fibra, según la variedad. Además, ofrecen proteínas, hierro y otros micronutrientes. Las alternativas incluyen ensaladas, untables, guisos, hamburguesas vegetales e incluso recetas dulces.

La misma porción de lentejas entrega alrededor de 7 gramos. Patricia Kolesa Vivar, nutricionista dietista, destacó que este alimento puede sumarse a sopas, ensaladas y salsas, o mezclarse con carne picada en preparaciones como tacos, albóndigas o pastel de carne.

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Las lentejas se pueden incorporar a sopas, ensaladas, salsas y preparaciones con carne picada (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los estudios citados por el medio indican que los patrones alimentarios con entre 1,7 y 2 porciones diarias de legumbres se vinculan con menor índice de masa corporal, peso y perímetro de cintura frente a dietas sin estos alimentos.

Frutas, verduras y granos suman fibra sin grandes cambios de rutina

Entre las frutas, una taza de frambuesas contiene unos 8 gramos de fibra y más de un tercio de la vitamina C recomendada para el día. Su versión congelada puede facilitar el acceso durante todo el año y sirve para batidos, avenas, postres o mermeladas caseras.

Un tazón de madera oscuro lleno de frambuesas rojas con pequeñas gotas de agua. El tazón está sobre una superficie de madera clara.
Una taza de frambuesas aporta cerca de 8 gramos de fibra y más de un tercio de la vitamina C diaria recomendada (Imagen Ilustrativa Infobae)

La pera también ofrece una alternativa práctica. Una unidad mediana consumida con cáscara aporta aproximadamente 5,5 gramos. Contiene sorbitol, un compuesto que atrae agua hacia el tracto digestivo y puede ayudar a facilitar la evacuación intestinal en personas con estreñimiento.

En el grupo de las verduras, una taza de brócoli cocido aporta cerca de 5 gramos de fibra. Los tallos también son comestibles y pueden cortarse para salteados. Media taza de arvejas verdes cocidas proporciona unos 4 gramos, además de proteínas, vitamina C y vitaminas del grupo B. Tener arvejas congeladas permite agregarlas directamente a pastas, arroces, sopas o guisos.

La avena suma otros 4 gramos por media taza en seco. Su fibra soluble tarda más en digerirse, una característica que favorece la saciedad. Más allá del desayuno, puede utilizarse molida como harina, en granola, bocados energéticos o como reemplazo del pan rallado.

El edamame y el aguacate completan opciones fáciles de combinar

El edamame, la semilla de soja inmadura, aporta unos 8 gramos de fibra por taza y también es fuente de proteína vegetal. Amy Brownstein, nutricionista dietista, indicó que esta combinación puede ayudar a aumentar la sensación de saciedad y a sostener la masa muscular. Se comercializa congelado y sin vaina, listo para incorporar a salteados, ramen, pastas y ensaladas.

Un frasco de vidrio lleno de edamames tostados sobre una mesa de madera, junto a un paño de cocina y un cuenco cerámico pequeño.
Una taza de edamame aporta cerca de 8 gramos de fibra y proteína vegetal (Imagen Ilustrativa Infobae)

La palta, conocida por su contenido de grasas insaturadas, incorpora cerca de 3 gramos de fibra en un tercio de una pieza mediana. Puede utilizarse en tostadas, tortillas, sándwiches, ensaladas, tacos, guacamole o licuados.

La estrategia planteada por los especialistas es sumar al menos una fuente de fibra en cada comida, sin depender exclusivamente de productos ultraprocesados enriquecidos. La combinación de frutas, vegetales, legumbres, semillas y cereales permite alcanzar el objetivo diario con alimentos habituales.

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