Por qué las mujeres tienen mayor riesgo de desarrollar el síndrome RED-S y cuáles son las medidas que ayudan a prevenirlo

Women’s Health consultó a tres especialistas, quienes explicaron cómo una ingesta insuficiente de nutrientes puede afectar la salud de las deportistas y las señales que permiten detectar este desequilibrio a tiempo

Una mujer sentada en una pista de atletismo con las manos en la cabeza, junto a una botella de agua, un reloj digital y una vianda con alimentos.
El síndrome de deficiencia energética relativa en el deporte surge cuando la alimentación no cubre el gasto del entrenamiento ni las funciones vitales del organismo (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El cansancio persistente, las lesiones que se repiten y los cambios en el ciclo menstrual pueden ser señales de un problema que suele pasar inadvertido entre personas activas.

El síndrome de deficiencia energética relativa en el deporte, conocido como RED-S, aparece cuando la alimentación no cubre el gasto que exige el entrenamiento ni las funciones básicas del organismo.

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El riesgo alcanza desde atletas de alto rendimiento hasta quienes aumentan de forma sostenida sus rutinas de gimnasio o se preparan para una carrera.

Infografía con una ilustración de una corredora, un icono de batería baja y seis recuadros con esquemas sobre nutrición y descanso deportivo.
Un estudio publicado en el Journal of Science and Medicine in Sport indicó que el setenta por ciento de las atletas de alto nivel enfrenta riesgo de RED-S (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según informó Women’s Health, un estudio publicado en 2026 en el Journal of Science and Medicine in Sport indicó que el 70% de las atletas femeninas de alto nivel corría riesgo de desarrollar RED-S.

La falta de energía altera funciones esenciales del cuerpo

El organismo utiliza energía para sostener la actividad física, reparar los músculos y mantener procesos como la salud ósea, la producción de hormonas, el metabolismo, el sistema inmunitario y el funcionamiento cardiovascular.

Cuando la ingesta queda por debajo de esas necesidades durante un período prolongado, pueden aparecer consecuencias en varios sistemas.

La Dra. Elizabeth Matzkin, cirujana ortopédica y responsable de medicina deportiva femenina del Brigham and Women’s Hospital, explicó a Women’s Health que el problema surge cuando una persona no consume los alimentos suficientes para responder a las exigencias de su entrenamiento o a sus requerimientos fisiológicos.

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Primer plano de una mujer de mediana edad sentada en un banco de gimnasio, con expresión de agotamiento y sudor en la frente, mientras otras personas se mueven al fondo.
La baja disponibilidad energética afecta la recuperación muscular, la salud ósea, la producción hormonal y el sistema inmunitario (Imagen Ilustrativa Infobae)

En sus primeras fases, la baja disponibilidad de energía puede provocar fatiga, concentración reducida, peor descanso, infecciones más frecuentes y una recuperación lenta después del ejercicio. También puede afectar la fuerza, la resistencia y la capacidad de sostener una rutina que antes resultaba habitual.

La nutricionista deportiva Amy Stephens señaló que el cuerpo puede manifestar hambre intensa tras un solo día de alimentación insuficiente.

Si ese patrón se mantiene durante una semana, puede dificultar el desarrollo de músculo y resistencia. La recuperación completa, de acuerdo con la especialista, puede requerir entre seis y nueve meses.

Las mujeres enfrentan factores de riesgo específicos

El término RED-S reemplazó en 2014 a la denominación “tríada de la atleta femenina”, que vinculaba la ingesta insuficiente con alteraciones menstruales y disminución de la densidad mineral ósea. La actualización permitió incluir a todas las personas activas, aunque las mujeres y las niñas siguen entre los grupos más expuestos.

Una mujer con camiseta turquesa y pantalones cortos negros corre por un camino asfaltado rodeado de árboles.
El término RED-S reemplazó en 2014 a la denominación de la tríada de la atleta femenina para incluir a todas las personas activas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Dra. Matzkin explicó que las atletas femeninas resultan más vulnerables, sobre todo en disciplinas que priorizan la delgadez, la resistencia, la estética o las categorías de peso. Entre ellas aparecen las carreras, la gimnasia y los clavados.

La médica deportiva Amy West, del Northwell Orthopedic Institute, señaló que la presión por mantener una figura delgada y la mayor incidencia de trastornos alimentarios en mujeres pueden generar un desequilibrio entre la energía ingerida y la que el cuerpo necesita.

Las consecuencias pueden extenderse más allá del rendimiento deportivo. La ausencia o irregularidad de la menstruación, junto con una menor disponibilidad energética, afecta la salud hormonal y ósea.

Ilustración de tres secciones transversales de un hueso fémur que muestran el tejido interno: hueso sano denso, hueso con osteopenia y hueso con osteoporosis muy poroso.
Una ingesta insuficiente sostenida durante los años de formación ósea puede elevar el riesgo de osteoporosis en el futuro (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Dra. Matzkin advirtió que la adolescencia y la adultez temprana son etapas decisivas para alcanzar el máximo desarrollo de masa ósea. Una carencia prolongada en esos años puede derivar en problemas posteriores, incluida la osteoporosis.

Fatiga, lesiones y menstruación irregular son señales de alerta

Entre los síntomas iniciales del síndrome RED-S figuran el agotamiento continuo, la pérdida de rendimiento, el mal sueño, los cambios de humor, la ansiedad, depresión, caída del cabello y pérdida de peso. También puede aparecer un aumento del hambre, un indicio de que la energía disponible no resulta suficiente.

Las alertas más graves incluyen períodos irregulares o ausentes, dolor al apoyar peso sobre una extremidad y lesiones repetidas, especialmente reacciones de estrés óseo o fracturas por estrés. West indicó que la falta prolongada de menstruación también puede tener efectos sobre la fertilidad futura.

La tenista Emma Navarro relató su experiencia con este cuadro tras manifestar mareos, cambios de humor y defensas debilitadas (REUTERS)
La tenista Emma Navarro relató su experiencia con este cuadro tras manifestar mareos, cambios de humor y defensas debilitadas (REUTERS)

La tenista estadounidense Emma Navarro relató recientemente su experiencia con esta condición en una publicación de Instagram.

La deportista describió cambios marcados de humor, confusión mental, dolores de cabeza, mareos, defensas debilitadas y una sensación constante de hambre.

Comer según la carga de entrenamiento ayuda a prevenir el problema

La prevención parte de registrar cómo responde el cuerpo dentro y fuera de los entrenamientos. Stephens indicó que una persona bien alimentada suele mantener energía estable durante el día, recuperarse entre sesiones y dormir adecuadamente.

La especialista recomendó evitar la restricción de alimentos y mantener tres comidas diarias. Como pauta general, propuso distribuir el plato en porciones aproximadas de proteínas, carbohidratos y vegetales. El desayuno puede resultar relevante, ya que su omisión favorece una ingesta insuficiente durante el resto de la jornada.

Plato de cerámica con un filete de salmón a la plancha, arroz integral cocido, trozos de brócoli, zanahorias y rodajas de calabaza.
La nutricionista Amy Stephens aconsejó sumar entre quinientas y seiscientas calorías por cada hora de ejercicio para sostener el desgaste físico (Imagen Ilustrativa Infobae)

A medida que crece la duración o la intensidad de una rutina, también debe aumentar el aporte energético. Stephens planteó una referencia de 500 a 600 calorías adicionales por cada hora de ejercicio, mediante colaciones o porciones mayores en las comidas.

Ante fatiga persistente, lesiones frecuentes o alteraciones menstruales, las especialistas aconsejaron consultar con un médico y un nutricionista deportivo. La evaluación puede incluir estudios de hierro, ferritina, vitamina D, función tiroidea, glóbulos blancos y hemograma, de acuerdo con los síntomas y los antecedentes de cada paciente.

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