
La distancia entre decidir un cambio y dar el primer paso fue el punto de partida de la conversación. Entre una alarma que sonaba, una caminata que se postergaba o una rutina que no empezaba, la demora cotidiana podía alejar los cambios de salud y los hábitos sostenidos que cada persona se había propuesto.
En The Dr. Hyman Show, el médico Mark Hyman entrevistó a la autora de libros sobre desarrollo personal y conductora Mel Robbins sobre cómo llevar una intención a la práctica cuando faltaba motivación.
PUBLICIDAD
Durante la conversación, Robbins sostuvo que esperar a sentirse preparado podía retrasar decisiones sobre la salud, el trabajo y los vínculos.
Mel Robbins propuso definir un objetivo antes de esperar motivación
Robbins planteó que el primer paso consistía en decidir qué se quería para los años siguientes, sin tomar la edad ni los intentos anteriores como un límite. Mencionó situaciones como sentirse sin energía, agitarse al subir una escalera o dejar en segundo plano el cuidado personal.

“Estoy cansado de quedarme sin aire al subir las escaleras”, ejemplificó al referirse a los motivos que podían impulsar un cambio. Para la autora, reconocer aquello que una persona deseaba cambiar permitía fijar una meta. “Si respiras, no es demasiado tarde”, afirmó Robbins.
PUBLICIDAD
Para ilustrar esa idea, Hyman contó que empezó a entrenar con pesas a los 59 años. El médico recordó que, a los 50, no podía hacer diez flexiones ni una dominada, un ejercicio en barra en el que se eleva el cuerpo con los brazos. Con el tiempo, dijo que llegó a hacer unas 75 flexiones y cerca de 15 dominadas.
A partir de ese ejemplo, Robbins propuso dejar de definirse por los hábitos del pasado y pensar cómo actuaría la persona en la que cada uno quería convertirse. “No puedes acertarle a un objetivo sin crearlo”, planteó. Según explicó, una acción pequeña podía ser el comienzo si respondía a esa meta.
PUBLICIDAD

La regla de los cinco segundos buscó frenar la postergación
La regla de los cinco segundos fue la herramienta que Robbins presentó para los momentos de duda. Según relató, la creó cuando tenía 41 años, atravesaba problemas económicos y le costaba levantarse de la cama. El método consistía en contar hacia atrás desde cinco y moverse al terminar la cuenta.
“En el momento en que empiezas a contar, ya decidiste hacer lo difícil”, explicó. Robbins ubicó esa práctica en situaciones cotidianas, como salir de la cama cuando sonaba la alarma, iniciar una caminata o elegir una comida.
Aclaró que la propuesta no estaba pensada para resolver asuntos complejos, sino para evitar postergar acciones que ya se habían decidido.

Hyman relacionó esa idea con su recuperación después de una cirugía de espalda. El médico contó que perdió 25 libras, unos 11,3 kilos, usó silla de ruedas y necesitó ayuda para caminar.
PUBLICIDAD
Durante la rehabilitación, comenzó con ejercicios mínimos junto a un fisioterapeuta, aunque no tenía deseos de hacer actividad física.
Robbins señaló que la falta inicial de ganas no debía ser un motivo para abandonar un cambio elegido. “Sé que no quiero hacer esto. Lo haré de todos modos”, resumió al explicar esa postura.
Preparar el entorno evitó depender de la voluntad del momento
Robbins también cuestionó la idea de que una acción se convirtiera en hábito después de repetirse durante 21 días. “Repetir algo durante 21 días es una racha”, afirmó. Según dijo, ese período no aseguraba que la resistencia desapareciera ni que la rutina perdurara. Por eso propuso facilitar de antemano las decisiones que se querían sostener.
PUBLICIDAD

Entre los ejemplos, mencionó dejar el teléfono lejos de la cama para tener que levantarse a apagar la alarma, preparar la ropa de ejercicio la noche anterior y decidir con anticipación qué actividad se haría. “No me dejo otra opción”, dijo al explicar cómo organizaba esos recordatorios.
También sugirió no dejar al alcance los alimentos que se buscaba limitar. La idea era reducir las oportunidades de posponer una acción planificada. “Hay que ponerle trampas a la versión anterior, poco saludable y desmotivada de uno mismo”, señaló Robbins.
Hyman aplicó una lógica parecida a la alimentación y dijo que contar con ingredientes y comidas conocidas podía simplificar la elección de una opción saludable.
PUBLICIDAD
“La elección por defecto es la saludable”, sostuvo. Robbins también indicó que elegir la actividad física con anticipación evitaba tener que decidir qué hacer al llegar al gimnasio.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Picos de glucosa después de comer: por qué no siempre son motivo de alarma
Nutricionistas y endocrinólogos analizan cómo reacciona el metabolismo ante los carbohidratos, las señales del organismo y las recomendaciones científicas frente a las modas de bienestar

7 frutas que pueden acompañar el control de la presión arterial: qué aporta cada una
Un menú cotidiano con productos naturales puede sumar nutrientes valiosos dentro del tratamiento indicado por profesionales

Cómo reconocer el cáncer de mama masculino y cuáles son los tratamientos, según una oncóloga
Kathryn Ruddy, de Mayo Clinic, señaló que los antecedentes familiares, las mutaciones hereditarias y las alteraciones hormonales figuran entre los factores que requieren atención médica oportuna

Así es el ejercicio de 30 segundos que ayuda a mejorar el equilibrio: cómo ponerlo en práctica
Especialistas en ortopedia y fisioterapia advierten que simples fallas posturales cotidianas suelen pasar inadvertidas hasta provocar accidentes severos. Un test breve sin equipamiento revela el estado físico real y fortalece reflejos clave en pocas semanas

Avena nocturna vs. pudín de chía: cómo influye cada desayuno en el colesterol
El beta-glucano reúne estudios sólidos vinculados con una reducción del LDL, mientras las semillas aportan fibra y ácidos grasos de origen vegetal



