El desayuno que recomienda una endocrinóloga para cuidar la densidad ósea y fortalecer los huesos

Con solo cuatro ingredientes, la primera comida del día puede convertirse en una herramienta concreta para proteger el esqueleto de los efectos del desequilibrio hormonal

Tazón con yogur, rodajas de frutilla, almendras fileteadas y semillas, junto a un recipiente pequeño con almendras y un vaso de agua
La endocrinóloga Reema Patel recomienda un desayuno de yogur griego, almendras, chía y frutillas para proteger la densidad ósea (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Un tazón de yogur griego natural fortificado con almendras fileteadas, semillas de chía y frutillas frescas es la primera comida del día que la endocrinóloga Dra. Reema Patel recomienda a sus pacientes para proteger la densidad ósea, informó la revista Parade.

Consultar a un endocrinólogo por pérdida ósea puede parecer contraintuitivo. Sin embargo, la relación entre las hormonas y el hueso es directa: “El hueso es un tejido conectivo metabólicamente activo que está en permanente proceso de destrucción y reconstrucción, y las hormonas actúan como los directores de ese proceso completo”, explicó la doctora.

PUBLICIDAD

Desde esa perspectiva, los endocrinólogos van más allá de la medición de densidad ósea: buscan si hay un desequilibrio hormonal subyacente que esté debilitando el esqueleto. El estrógeno, por ejemplo, frena la degradación ósea, lo que explica por qué la pérdida de masa ósea se acelera en las mujeres luego de la menopausia, cuando esa hormona cae bruscamente.

La hormona paratiroidea (PTH), por su parte, regula los niveles de calcio en sangre y hueso, mientras que la vitamina D funciona como una pro-hormona cuya función principal es mantener el equilibrio de calcio y fósforo necesario para la mineralización del esqueleto —aunque sus receptores están presentes en casi todos los tejidos del cuerpo.

PUBLICIDAD

Cuando se confirma un desequilibrio, el plan de acción no se limita a la farmacología: la dieta entra en juego como parte del tratamiento, y el desayuno es el momento del día con mayor potencial para cubrir lo que el hueso necesita.

Una mujer sentada a la mesa come yogur con frutas de un tazón, con un gráfico del tórax óseo superpuesto en su pecho.
La ingesta del desayuno suprime la resorción ósea y atenúa la destrucción del tejido que sucede durante el ayuno nocturno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desayunar frena la destrucción ósea nocturna

La primera comida del día tiene un efecto concreto sobre el metabolismo óseo. “Desayunar suprime la resorción ósea y atenúa el pico de destrucción que se produce durante el ayuno nocturno”, señaló la especialista. Además, el desayuno representa la oportunidad más estratégica para cubrir tres requerimientos críticos: calcio, vitamina D y proteína.

Los parámetros que la Dra. Patel considera ideales para un desayuno orientado a la salud ósea son: al menos 300 miligramos de calcio —teniendo en cuenta que el organismo absorbe mejor este mineral cuando la ingesta por toma no supera los 500 mg, y que la necesidad diaria total oscila entre 1.000 y 1.200 mg según la edad y el sexo—; entre 15 y 20 microgramos de vitamina D; y entre 20 y 30 gramos de proteína.

El rol de cada ingrediente del tazón

El desayuno que recomienda la endocrinóloga no es una elección arbitraria. Cada componente cumple una función dentro del metabolismo óseo.

El yogur griego aporta calcio en cantidades significativas y proteína de alta calidad. Este último nutriente no es un detalle menor: constituye aproximadamente el 50% del volumen total del hueso, por lo que su presencia en la dieta es importante.

Las almendras son una fuente concentrada de magnesio, mineral que forma parte de la estructura del tejido óseo. La evidencia científica sugiere que una ingesta adecuada de este nutriente se asocia con una mayor densidad mineral ósea y una reducción del riesgo de fracturas.

Las semillas de chía suman calcio, fósforo, magnesio, hierro y zinc de origen vegetal, una combinación que complementa al yogur sin superponerse. Y las frutillas, aportan vitamina C y compuestos antioxidantes y antiinflamatorios que favorecen el remodelado óseo.

“Juntos, estos alimentos proveen exactamente los macronutrientes y micronutrientes que el esqueleto necesita para mantenerse resistente”, sostuvo la Patel.

Dos manos sostienen un tazón cerámico con yogur, fresas en rebanadas, almendras y semillas de chía sobre una mesa de madera.
La combinación de alimentos aporta los nutrientes esenciales para mantener los huesos fuertes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tres criterios para un desayuno saludable para los huesos

Para quienes prefieren variar el menú, la especialista propone tres principios orientadores.

El primero es incorporar frutas y verduras con regularidad. Estos alimentos suelen asociarse a la salud cardiovascular o digestiva, pero también aportan potasio, magnesio y vitamina K, nutrientes que neutralizan los ácidos metabólicos capaces de extraer calcio del hueso con el tiempo. Llevar una dieta colorida y rica en vegetales contribuye a preservar un entorno favorable para el tejido óseo.

El segundo criterio es no delegar toda la responsabilidad nutricional en los suplementos. “Si bien son muy útiles cuando hay una deficiencia diagnosticada o una restricción dietaria, obtener los nutrientes de alimentos reales siempre es la vía preferida”, explicó la médica.

Los alimentos integrales contienen una red compleja de vitaminas, minerales y fibras que actúan en conjunto en el tracto digestivo de una manera que ninguna pastilla puede replicar. Su consejo a los pacientes es siempre el mismo: primero construir un plato nutricionalmente denso y, a partir de ahí, evaluar si hace falta cerrar alguna brecha con un suplemento.

El tercer punto —y quizás el menos esperado— tiene que ver con la sal. Una dieta alta en sodio puede perjudicar la salud ósea porque comparte con el calcio una misma vía de excreción renal: cuando el organismo elimina un exceso por la orina, también puede aumentar la pérdida de este mineral. La recomendación de la Dra. Patel es limitar los alimentos ultraprocesados y condimentar las comidas con hierbas y especias en lugar de recurrir al salero.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD