¿Tropiezos frecuentes? Por qué la edad podría no ser la única explicación, según los especialistas

Las caídas en adultos mayores se asocian casi automáticamente con el deterioro propio del paso de los años, pero médicos advierten que detrás de muchos de esos episodios puede haber una causa concreta y tratable

Una mujer joven con suéter gris y pantalones azules ayuda a una mujer mayor de pelo blanco con cárdigan beige a caminar con un bastón en el interior de una casa.
Los especialistas señalaron que muchas caídas en adultos mayores pueden estar vinculadas a una deficiencia vitamínica tratable (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), cada año tres millones de adultos mayores terminan en una sala de urgencias por una caída. Aunque la mayoría de las personas atribuye esos episodios al deterioro propio de la edad, especialistas citados por la revista Parade señalan que detrás de muchos de esos tropiezos puede haber una causa más concreta y tratable: una deficiencia vitamínica.

El impacto de las caídas en los adultos mayores va más allá del daño físico. La fisioterapeuta Thea Johansen advirtió anteriormente que quienes las padecen con frecuencia suelen reducir su participación en actividades cotidianas como caminar, hacer compras o relacionarse con familiares y amigos, lo que afecta directamente su bienestar psicológico.

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Caminar de forma regular, por ejemplo, es una de las medidas preventivas con mayor respaldo científico: un estudio asoció esa práctica con una reducción del 23% en el riesgo de caídas. Sin embargo, los especialistas señalan que corregir ese déficit nutricional puede ser igualmente determinante.

Un hombre mayor de barba blanca sentado en una alfombra se toca la frente, con un bastón de madera en el suelo
Los CDC informaron que cada año tres millones de adultos mayores llegan a una sala de urgencias por una caída (Imagen Ilustrativa Infobae)

Vitamina B12: clave para la comunicación cerebral

La doctora Nakeisha Rodgers, internista, geriatra y autora del libro Secrets of Sassy, Savvy Seniors, explicó que la carencia de vitamina B12 es frecuente en personas mayores de 50 años, con una incidencia especialmente alta en mujeres. Según Rodgers, esta vitamina cumple una función esencial en la transmisión de señales entre las células cerebrales, y su ausencia compromete la capacidad del organismo para procesar y coordinar el movimiento.

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Según la plataforma médica StatPearls, del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH), la deficiencia prolongada de esta vitamina puede dañar la mielina, la capa protectora que recubre las fibras nerviosas y que permite la transmisión eficiente de señales entre el cerebro y el resto del cuerpo.

Ese deterioro afecta directamente a la médula espinal y al sistema nervioso periférico, y puede derivar en pérdida de propiocepción —la capacidad del organismo para percibir la posición y el movimiento de su propio cuerpo en el espacio—, así como en ataxia y neuropatía periférica. Todas estas alteraciones comprometen la marcha y el equilibrio, y pueden manifestarse en tropiezos frecuentes incluso antes de que aparezcan otros síntomas más notorios, como el cansancio o los problemas de memoria.

La deficiencia puede manifestarse de formas diversas: fatiga, dificultades de memoria y, de manera menos conocida, una mayor propensión a los tropiezos y las caídas. Por eso, Rodgers recomienda que, ante esos síntomas, se solicite al médico un análisis de sangre para medir los niveles de la vitamina, antes de recurrir por cuenta propia a suplementos.

Símbolo de la vitamina B12 rodeado por un trozo de carne roja, queso, un huevo, un tazón de yogur con frutas y varios mejillones.
La doctora Nakeisha Rodgers explicó que la deficiencia de vitamina B12 es frecuente después de los 50 años y afecta la coordinación del movimiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los casos en que se confirma la deficiencia, la mayoría de los profesionales de la salud prioriza una estrategia basada en la alimentación. Los alimentos con mayor concentración de vitamina B12 son de origen animal: pescados, carnes rojas, aves, huevos y productos lácteos.

La suplementación puede considerarse como una alternativa complementaria, pero solo cuando el médico la indica.

Vitamina D y mayor riesgo de caídas en adultos mayores

La B12 no es la única deficiencia que merece atención pasados los 50 años. La doctora Rodgers también identificó al calcio, la fibra y la vitamina D como nutrientes que tienden a escasear en este grupo etario.

El calcio resulta indispensable para mantener la densidad ósea, que declina con la edad; la fibra contribuye al funcionamiento del sistema digestivo y a la prevención de ciertos tipos de cáncer, como el colorrectal; y la vitamina D es determinante para el sistema inmunitario y la salud cognitiva. Además, al igual que ocurre con la B12, su déficit se asocia con una mayor frecuencia de caídas, advirtió Rodgers.

Frente a este panorama, los especialistas insisten en la misma recomendación: identificar con precisión la carencia mediante una consulta médica, en lugar de suplementarse sin diagnóstico previo.

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