El hábito silencioso que un cardiólogo vincula con un mejor control de la presión arterial

Sanjiv Patel, del MemorialCare Heart & Vascular Institute, explicó a Prevention que la práctica regular de esta disciplina puede reducir el estrés y la inflamación, factores que influyen directamente sobre la hipertensión

Persona sentada meditando en el suelo con mudras en las manos, un collar, ropa holgada, plantas y objetos decorativos frente a una ventana soleada.
Una revisión en Cardiology Clinics vinculó la práctica diaria de mindfulness con descensos de la presión arterial dentro del manejo habitual de la hipertensión (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una revisión difundida por Prevention apunta a que una práctica diaria de atención plena puede asociarse con descensos de la presión arterial cuando se suma al manejo habitual de la hipertensión. El análisis, publicado en Cardiology Clinics, reunió 18 ensayos controlados aleatorizados y halló mejoras consistentes en factores de riesgo cardiovascular.

Los investigadores evaluaron programas distintos entre sí. Algunos incluían diarios, otros aplicaciones y otros sesiones grupales presenciales, y la mayoría se extendió entre seis y 12 semanas.

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Pese a esas diferencias, el análisis detectó un patrón común. Las intervenciones con ejercicios de gratitud, entrenamiento en optimismo y prácticas de atención plena se vincularon con una mejora consistente en factores de riesgo cardiovascular, incluida la presión arterial alta.

Además, esas prácticas favorecieron conductas saludables que podían reforzar el efecto sobre la salud cardiovascular. Prevention presenta ese hallazgo como una opción complementaria dentro de un plan más amplio de control de la hipertensión.

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Sanjiv Patel, cardiólogo intervencionista del MemorialCare Heart & Vascular Institute at Orange Coast Medical Center, sostuvo que estas técnicas pueden mejorar la respuesta ante el estrés.

Primer plano de un corazón humano semitransparente con el ventrículo derecho iluminado y el izquierdo oscuro, suspendido en un laboratorio clínico moderno.
Una intervención digital de base espiritual de 12 semanas redujo la presión sistólica en 7,6 puntos, según la revisión difundida por Prevention (Imagen Ilustrativa Infobae)

También señaló que la atención plena, la gratitud y el optimismo pueden hacer menos probable que el cuerpo entre en una respuesta de lucha o huida ante situaciones estresantes. Según explicó, cuando esa reacción se atenúa, la presión arterial también tiende a bajar.

Qué prácticas mostraron mejores resultados

Entre los programas con mayor impacto que aparecieron en el estudio citado, surge una intervención digital de 12 semanas. Ese esquema redujo la presión sistólica en 7,6 puntos, según la revisión.

La presión sistólica es la cifra superior de la medición y refleja la presión máxima en las arterias cuando el corazón late y bombea sangre. El estudio también identificó mejoras de conducta que podían influir de forma indirecta sobre esos valores.

Uno de los programas eficaces duró ocho semanas y se impartió por WhatsApp. Combinó sesiones semanales con microtareas diarias para que los participantes se movieran más, mejoraran la dieta y tomaran la medicación según indicación.

Otra intervención basada en entrevista motivacional ayudó a aumentar la actividad física diaria en 1.800 pasos. Otros programas de atención plena también impulsaron más movimiento y una alimentación más saludable.

Mujer sentada en el suelo con los ojos cerrados y las manos sobre el pecho, los pies estirados. Hay plantas y una ventana en una habitación iluminada.
Los mayores avances en presión arterial aparecieron entre quienes mantuvieron una práctica diaria de atención plena junto con sesiones semanales durante ocho a 12 semanas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En conjunto, los investigadores observaron los avances más constantes en presión arterial entre quienes mantuvieron una práctica diaria de atención plena junto con sesiones semanales a lo largo de ocho a 12 semanas. También señalaron que, con el tiempo, las personas podrían necesitar un contacto menos intenso para sostener cambios de conducta que ayuden a bajar la presión.

La evidencia previa sobre atención plena e hipertensión

La revisión citada por Prevention se apoya en investigaciones previas que ya habían relacionado la atención plena con una menor presión arterial. Una de ellas se publicó en 2023 en Journal of the American Heart Association.

Ese trabajo asignó al azar a 201 adultos con presión arterial elevada a un programa de atención plena de ocho semanas o a la atención habitual. Esta última incluyó control de la presión en casa y lectura de material educativo sobre hipertensión.

Los participantes del grupo de atención plena registraron una caída media de 5,9 mm Hg en la presión sistólica. En el grupo de atención habitual, la reducción media fue de 1,4 mm Hg.

Ese mismo estudio también observó menos tiempo sentado entre quienes siguieron el programa. La reducción media fue de 351 minutos por semana frente al grupo que recibió la atención habitual.

Un hombre en una oficina sentado erguido en una silla, con ojos cerrados y manos en el pecho y abdomen, practicando respiración profunda.
Los especialistas señalaron que el mindfulness puede ayudar a bajar la presión arterial al mejorar la respuesta al estrés y favorecer cambios en sueño, alimentación, actividad física y adherencia al tratamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otra investigación, publicada en 2022, encontró una reducción significativa de la presión sistólica y diastólica en mujeres que completaron un programa de reducción del estrés basada en atención plena durante 12 semanas.

Por qué podría ayudar a bajar la presión arterial

El estudio más reciente no analizó las causas de esa relación, pero los especialistas consultados por Prevention plantearon varias explicaciones posibles.

Además, Patel dijo a Prevention que la práctica regular puede ayudar a manejar mejor el estrés, disminuir la inflamación y relajar los músculos. A su juicio, esos efectos podrían contribuir a reducir la presión arterial.

Thea Gallagher, profesora clínica asociada de NYU Langone Health, planteó otra vía posible. Dijo a Prevention que la atención plena puede volver a las personas más conscientes de sus patrones de estrés y de sus hábitos diarios.

Esa mayor conciencia, añadió, puede favorecer decisiones más deliberadas sobre sueño, movimiento, alimentación, alcohol y adherencia a la medicación. Para Gallagher, ese conjunto de cambios puede empujar la presión arterial hacia abajo.

Cómo incorporarlo sin reemplazar el tratamiento

Gallagher explicó que la atención plena se centra en anclar la atención en el momento presente. Puso como ejemplos notar cómo se siente el aire en la piel o seguir el ritmo de los pasos. Según la especialista, ese tipo de atención ayuda a interrumpir la rumiación mental y a reducir la sensación de quedarse atrapado en pensamientos repetitivos. También sostuvo que la práctica busca experimentar el mundo tal como es, y no solo a través de la interpretación personal.

Una médica con bata blanca y estetoscopio muestra en una tableta digital la ilustración de un corazón humano a una paciente joven sentada.
Las prácticas de atención plena favorecieron conductas saludables que podían reforzar el efecto sobre la salud cardiovascular y la hipertensión (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sobre el optimismo, Gallagher precisó que no consiste en mirar la realidad de forma ingenua. Lo describió como la convicción de que, incluso en momentos difíciles, las decisiones de hoy pueden influir de manera positiva en el mañana.

Para fortalecerlo, sugirió cuestionar pensamientos catastróficos, recordar momentos en los que ya se superaron dificultades y enfocarse en lo que está bajo control. También recomendó cultivar la gratitud con un diario, una nota en el teléfono o una reflexión cotidiana. Otra opción consiste en responder a un pensamiento negativo con algo por lo que se sienta agradecimiento.

Estas herramientas deben entenderse como un apoyo adicional dentro del cuidado de la hipertensión. Según Prevention, el control de la presión arterial sigue dependiendo de un abordaje más amplio que incluya las medidas médicas indicadas.

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