
Entre 2% y 4% de los adultos en el mundo vive con al menos una alergia alimentaria, una condición que ya no se limita a la infancia y que, según especialistas de Mayo Clinic, muestra una presencia cada vez mayor por una combinación de factores genéticos, ambientales e inmunológicos.
La discusión volvió a escena a partir de un episodio del podcast On Nutrition, de Mayo Clinic, en el que la nutricionista registrada Sara Wolf explicó por qué aumentan los casos, cómo distinguir una alergia de una intolerancia y qué hacer cuando el problema aparece en la adultez.
PUBLICIDAD
De acuerdo con lo expuesto en el programa, el fenómeno también obliga a revisar hábitos cotidianos en el hogar, en restaurantes y en la compra de alimentos, ya que una reacción puede variar de leve a potencialmente mortal incluso con exposiciones mínimas.
Qué explica el aumento de las alergias alimentarias
Según detalló Mayo Clinic, no existe una única causa capaz de explicar el crecimiento de las alergias alimentarias, pero sí una suma de elementos que alteran la forma en que el sistema inmunológico responde a sustancias que, en la mayoría de las personas, resultan inofensivas.
PUBLICIDAD

Wolf definió el cuadro como una falla de reconocimiento del sistema inmune. En lugar de tolerar un alimento, el organismo lo identifica como una amenaza y activa una respuesta defensiva que puede afectar la piel, el aparato respiratorio, el sistema digestivo y, en los casos más graves, la presión arterial.
Entre los factores asociados, Mayo Clinic mencionó cambios en el entorno, variaciones en la microbiota y modificaciones en la exposición temprana a determinados alimentos. La especialista también señaló que los nacimientos por cesárea y una menor exposición inicial a ciertas bacterias forman parte de las hipótesis que hoy se estudian para entender la tendencia.
PUBLICIDAD
A eso se suman antecedentes de asma, eccema y otras alergias, que elevan el riesgo de desarrollar una reacción alimentaria. Wolf agregó además que las estadísticas muestran mayores probabilidades en grupos raciales y étnicos no blancos, en un escenario donde también pesan las desigualdades en el acceso a información médica actualizada.
La infancia ya no concentra todos los diagnósticos
Uno de los puntos que subrayó Sara Wolf es que una alergia puede aparecer después de años de consumir un alimento sin problemas. Esa posibilidad suele sorprender a los pacientes, aunque para los especialistas no se trata de un hecho raro.
PUBLICIDAD

La nutricionista atribuyó parte de ese fenómeno a cambios que ocurren con la edad en el cuerpo, en la microbiota intestinal y en las barreras que intervienen en la respuesta inmune. “Es totalmente posible desarrollar una alergia como adulto”, afirmó Wolf en el podcast de Mayo Clinic.
También existe el escenario inverso. Algunos niños dejan de ser alérgicos con el paso del tiempo, sobre todo en cuadros vinculados a determinados alimentos menos persistentes. Aun así, Wolf advirtió en Mayo Clinic que varias de las alergias más conocidas, como las asociadas al maní, los frutos secos o los mariscos, suelen mantenerse durante más años.
PUBLICIDAD
Alergia e intolerancia no son lo mismo
Otro de los ejes fue la diferencia entre una alergia y una intolerancia, dos términos que muchas veces se usan como si fueran equivalentes, aunque implican riesgos distintos.
La alergia alimentaria activa una respuesta inmunológica que puede escalar con rapidez y comprometer varios órganos. La intolerancia, en cambio, suele concentrarse en el tracto gastrointestinal. En ese grupo entran cuadros como la intolerancia a la lactosa, que puede provocar gases, distensión abdominal o diarrea, pero no una anafilaxia.
PUBLICIDAD

Wolf remarcó que no existe una “alergia leve” garantizada. “Si es una verdadera alergia alimentaria, nunca se sabe si la reacción va a ser leve, moderada o grave”, señaló en Mayo Clinic. Una persona puede haber tenido reacciones limitadas en episodios anteriores y sufrir después una respuesta mucho más severa. La intensidad no depende siempre de haber ingerido una mayor cantidad del alimento.
Ese punto tiene implicaciones prácticas. Mientras alguien con intolerancia puede tolerar pequeñas dosis de un producto, una persona con alergia verdadera puede reaccionar incluso ante rastros mínimos o contaminación cruzada.
PUBLICIDAD
Los nueve alimentos que concentran la mayoría de los casos
Aunque hay más de 170 alimentos vinculados a reacciones alérgicas, la mayor parte de los episodios se concentra en un grupo reducido. Según explicó Mayo Clinic, cerca del 90% de las alergias alimentarias se relaciona con nueve productos. La lista incluye:
- Leche
- Huevo
- Pescado
- Mariscos
- Trigo
- Soja
- Maní
- Frutos secos
- Sésamo

Fuera de ese núcleo aparecen cuadros menos conocidos. Uno de ellos es el síndrome alfa-gal, asociado a reacciones frente a carnes de mamíferos como carne vacuna o cerdo. Wolf indicó que este problema puede surgir tras la picadura de ciertas garrapatas y que presenta una dificultad extra: la reacción puede demorar varias horas, lo que complica la identificación del desencadenante.
PUBLICIDAD
Otro caso es el síndrome de alergia alimentaria por polen, antes llamado síndrome de alergia oral. Allí aparecen picazón o ardor en labios y boca tras consumir ciertos vegetales o frutas. La especialista aclaró que, aunque muchas personas lo perciben como un cuadro menor, también puede derivar en reacciones de mayor gravedad.
Síntomas, diagnóstico y cuidados cotidianos
Entre las manifestaciones más frecuentes figuran urticaria, hinchazón, picazón, congestión nasal, vómitos, diarrea y dificultad para respirar. Cuando dos o más sistemas del cuerpo se ven comprometidos, el riesgo de anafilaxia aumenta y el uso de epinefrina pasa a ser la respuesta indicada, seguida de atención médica de urgencia.

Wolf sostuvo en Mayo Clinic que optar por no usar un autoinyector cuando la reacción lo requiere puede resultar más peligroso que aplicarlo. También advirtió que los antihistamínicos alivian algunos síntomas, pero no sustituyen a la epinefrina en un cuadro severo.
Para confirmar el diagnóstico, la recomendación es consultar a un alergista. Las herramientas incluyen pruebas cutáneas, análisis de sangre y desafíos alimentarios orales bajo supervisión médica. “Nunca debe intentarse en casa”, advirtió la especialista sobre ese tipo de exposición controlada, ya que puede desencadenar una reacción grave.
En la vida diaria, la estrategia central sigue siendo evitar el alérgeno y reducir la contaminación cruzada. Eso implica revisar etiquetas, evaluar riesgos en restaurantes, consultar ingredientes y considerar incluso superficies, utensilios o equipos compartidos.
El avance reciente de terapias como la inmunoterapia oral abrió una vía de manejo para algunos pacientes, sobre todo en alergia al maní, aunque no representa una cura definitiva. En ese escenario, la información, la prevención y el acceso rápido a epinefrina siguen siendo las herramientas centrales.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Por qué sudar más no significa estar en peor forma, según un médico deportivo
Un especialista de la Universidad del Deporte de Colonia desmontó mitos extendidos sobre la transpiración, explicó cómo funciona el sistema de refrigeración del cuerpo y precisó cuándo el sudor se convierte en señal de alarma

Miocarditis y pericarditis: cómo reconocer las diferencias entre estas dos inflamaciones del corazón
Un especialista de Cleveland Clinic explicó que ambas afecciones pueden compartir molestias y dificultades respiratorias, aunque comprometen zonas distintas del órgano y presentan señales particulares

Los ejercicios recomendados por Harvard para bajar la presión sin medicamentos
Tres rutinas físicas muestran los mejores resultados en el control de la hipertensión, según una revisión científica reciente

Enfermedad arterial periférica: cuándo el dolor en las piernas es una señal de alarma
Una especialista de Harvard repasa las características de esta afección que compromete la circulación de las extremidades y puede pasar inadvertida durante años. Los factores de riesgo y posibles tratamientos

5 ejercicios recomendados por especialistas que se pueden practicar bajo techo
Desde el hogar hasta espacios cerrados de uso común, distintas propuestas permiten trabajar resistencia, fuerza y movilidad sin depender del clima




