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Té de menta por la noche: cómo puede influir en el sueño, qué dice la evidencia y cuáles son sus límites

Sus efectos sobre la relajación, la respiración y la digestión lo vuelven una opción popular antes de acostarse, pero los estudios aún son limitados

Mujer adulta en suéter gris sentada en la cama, sostiene una taza. Un libro abierto, un gato atigrado durmiendo. Lámpara de noche encendida. Ventana con luna llena.
El té de menta por la noche es una infusión sin cafeína asociada a relajación, alivio digestivo y bienestar antes de dormir (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El té de menta es una de las infusiones nocturnas más elegidas por quienes buscan cerrar el día con una bebida caliente sin cafeína. Su uso está asociado a relajación, alivio digestivo y una sensación de bienestar que, para muchas personas, encaja de forma natural en la rutina previa al sueño.

Sin embargo, que sea una bebida reconfortante no significa automáticamente que funcione como ayuda para dormir. Según Verywell Health, la evidencia científica disponible sugiere beneficios potenciales, pero también muestra límites importantes: hay pocos estudios centrados específicamente en el té de menta y varios de los datos provienen de investigaciones sobre aceite, extractos o aroma de menta.

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Además, algunos trabajos señalan un efecto que parece ir en sentido contrario al descanso: la menta también fue relacionada con mejoras en la atención y el rendimiento cognitivo. Por eso, su impacto nocturno no debe simplificarse. Puede ayudar a algunas personas a relajarse, pero no necesariamente inducir el sueño en todos los casos.

Relajación sin efecto sedante

El primer punto importante es que el té de menta no actúa como un somnífero. No produce sedación en el sentido farmacológico, pero sí podría favorecer un estado de relajación que facilite la transición hacia el descanso.

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La combinación entre el calor de la bebida, su aroma mentolado y el ritual de tomar algo tranquilo antes de acostarse puede ayudar a bajar el ritmo mental y físico. En personas con noches agitadas o con dificultad para desconectarse, ese hábito puede ser útil como señal de cierre del día.

Ilustración de un hombre durmiendo de lado en una cama oscura, con una superposición transparente de sus órganos internos, incluyendo el corazón y los pulmones, brillando en tonos rojos.
El mentol del té de menta puede aportar alivio respiratorio ante congestión leve, resfrío o sinusitis y así favorecer el descanso (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aun así, la menta no tiene un efecto uniforme. En algunas personas puede predominar la sensación de calma; en otras, su perfil estimulante sobre ciertas funciones mentales podría hacer que el beneficio para dormir no sea tan claro.

Calidad de sueño y alivio físico

Una de las formas más probables en que el té de menta podría mejorar el descanso es indirecta, ya que esta hierba es conocida por sus propiedades digestivas: puede ayudar a reducir hinchazón, gases, espasmos intestinales e indigestión. Dormir con menos molestias abdominales suele traducirse en un sueño más continuo y confortable.

También puede aportar alivio respiratorio. El mentol genera una sensación de apertura en las vías aéreas y puede resultar útil cuando hay congestión leve, resfrío o sinusitis. Respirar mejor durante la noche, aunque sea por una mejora sintomática moderada, puede favorecer el descanso.

A esto se suma su posible efecto sobre el estrés. La literatura sobre sueño muestra que cuanto mayor es la activación física y mental, más difícil resulta dormir bien. Si el té de menta contribuye a disminuir la tensión corporal o a instalar una rutina calmante, eso puede jugar a favor del sueño, aunque no sea por una acción directa sobre el cerebro.

Qué dice la investigación y cuáles son sus límites

Una mano de científico señala un gráfico de barras en un monitor de computadora que muestra datos y modelos matemáticos. Hay libros, gafas y una taza de café en el escritorio.
Un estudio en pacientes con cáncer observó una mejora en la calidad del sueño con aceite de menta inhalado, pero ese resultado no prueba el mismo efecto del té (Imagen Ilustrativa Infobae)

La principal debilidad de la evidencia es que todavía hay poca investigación específica sobre té de menta y sueño. Muchos estudios se enfocaron en aceite esencial o en inhalación de aroma, no en la infusión como tal. Por eso, las conclusiones deben tomarse con cautela.

Un dato interesante es que en pacientes con cáncer se observó una mejora en la calidad del sueño tras el uso de aceite de menta inhalado durante una semana. Ese hallazgo sugiere que ciertos componentes de esta hierba pueden tener efectos positivos sobre el descanso, pero no prueba por sí solo que tomar té produzca el mismo resultado.

Por otro lado, un ensayo clínico aleatorizado y controlado publicado en Human Psychopharmacology: Clinical and Experimental encontró que 200 mL de té de menta mejoraron el rendimiento cognitivo y aumentaron el flujo sanguíneo cerebral en adultos sanos. Este resultado refuerza una idea clave: no solo puede relajar, también puede estimular. Esa doble cara explica por qué su efecto nocturno puede variar de una persona a otra.

Precauciones

En general, el té de menta es seguro en pequeñas cantidades para la mayoría de los adultos sanos. Sin embargo, no está libre de contraindicaciones. En algunas personas puede empeorar la acidez o el reflujo gastroesofágico, algo especialmente problemático si esos síntomas aparecen al acostarse.

Té de menta - visualesIA
El té de menta puede empeorar la acidez o el reflujo gastroesofágico y requiere precaución en embarazo, lactancia y ciertas enfermedades o tratamientos (Imagen ilustrativa Infobae)

También se recomienda consultar con un profesional de la salud en caso de embarazo, lactancia, enfermedad renal o hepática, o si se toman medicamentos recetados, sobre todo para hipertensión o diabetes. Además, beber demasiado líquido antes de dormir puede interrumpir el sueño por la necesidad de levantarse al baño.

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