Un cirujano explicó por qué aumentan las lesiones de hombro en la mediana edad y cómo evitarlas

The Telegraph reunió las especificaciones del experto Andrew Sankey, quien detalló los factores que pueden favorecer molestias en esta zona y compartió recomendaciones para preservar la movilidad y el bienestar articular

Guardar
Google icon
Una mujer de mediana edad sentada en una camilla, un médico de pie, gráficos anatómicos, un escritorio con computadora y una ventana con persianas.
El dolor de hombro es una molestia frecuente en la mediana edad y puede afectar tanto a personas sedentarias como a quienes inician nuevas rutinas deportivas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El dolor de hombro aparece como una de las molestias más habituales durante la mediana edad y puede afectar tanto a personas sedentarias como a quienes incorporan nuevas rutinas deportivas.

Un informe realizado por The Telegraph repasó las principales afecciones que atiende el cirujano consultor de hombro y codo Andrew Sankey, quien explicó cuáles son los factores que aumentan el riesgo y qué hábitos ayudan a proteger estas articulaciones.

PUBLICIDAD

Con el paso de los años, el cuerpo atraviesa cambios que pueden favorecer lesiones en esta zona. La disminución del riego sanguíneo hacia los tendones, la menor producción de colágeno y la pérdida progresiva de masa muscular modifican la capacidad de recuperación de los tejidos. A esto se suman alteraciones posturales que pueden afectar el movimiento normal del hombro.

Las afecciones que más aparecen en la consulta

Entre los trastornos más habituales se encuentra el hombro congelado o capsulitis adhesiva, una condición que suele afectar a personas de entre 40 y 60 años. Según el cirujano, existe una relación con enfermedades como la diabetes tipo 2, algunos trastornos tiroideos y otras patologías autoinmunes.

PUBLICIDAD

Mujer de mediana edad con cabello gris tocándose el hombro adolorido, sentada frente a un médico que le muestra un diagrama del hombro en una tableta. Radiografía en la pared.
El hombro congelado o capsulitis adhesiva suele aparecer entre los 40 y 60 años y se relaciona con diabetes tipo 2, trastornos tiroideos y enfermedades autoinmunes (Imagen Ilustrativa Infobae)

El problema ocurre cuando la cápsula que rodea la articulación del hombro se inflama, aumenta su grosor y pierde elasticidad, lo que limita la movilidad. La evolución suele dividirse en tres etapas: una fase inicial de dolor intenso que puede durar varios meses, un período de rigidez con menor molestia y una etapa final de recuperación del movimiento.

Para algunos pacientes, durante la primera fase puede utilizarse una técnica llamada hidrodilatación, que consiste en introducir líquido dentro de la articulación para expandir la cápsula y favorecer la recuperación de la movilidad.

Otra afección frecuente es el pinzamiento subacromial, especialmente común entre personas activas de alrededor de 50 años. Este trastorno aparece cuando los tendones y tejidos blandos del manguito rotador quedan comprimidos debajo del acromion, una estructura ósea ubicada en la parte superior del hombro.

Ilustración 3D de la musculatura de la espalda superior y el hombro de una persona, con una zona de dolor marcada en rojo en el hombro derecho.
El pinzamiento subacromial comprime los tendones del manguito rotador y causa dolor al levantar el brazo o durante el descanso nocturno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los síntomas suelen incluir dolor al levantar el brazo por encima de la cabeza y molestias que pueden alterar el descanso nocturno.

En muchos casos, actividades cotidianas como podar un jardín o colocar una valija en un compartimento elevado funcionan como el momento en que aparece la molestia, aunque el deterioro del tejido puede haberse desarrollado durante años.

El impacto de los entrenamientos intensos en la mediana edad

El especialista señaló que una parte importante de los problemas actuales surge cuando algunas personas comienzan programas de ejercicio exigentes sin una adaptación progresiva.

El deseo de recuperar fuerza rápidamente puede llevar a levantar cargas elevadas o realizar movimientos complejos sin la preparación adecuada. Sankey explicó que algunas personas intentan alcanzar los mismos niveles de rendimiento que tenían décadas atrás.

Hombre joven usando camisetas y shorts deportivos realiza ejercicio de calistenia en barras paralelas en un parque, con árboles y personas paseando en el fondo.
Los entrenamientos intensos sin adaptación progresiva en la mediana edad elevan el riesgo de lesiones de hombro por cargas altas y movimientos complejos (Imagen Ilustrativa Infobae)

También mencionó el aumento de lesiones vinculadas con disciplinas como la calistenia, donde ejercicios que sostienen el peso corporal pueden generar una gran exigencia sobre la articulación. Movimientos avanzados requieren años de adaptación progresiva para reducir riesgos.

Lesiones antiguas y factores hereditarios

Los antecedentes deportivos también cumplen un papel relevante. Golpes sufridos durante la juventud, como luxaciones de hombro en deportes de contacto, pueden dejar daños en ligamentos y estructuras internas que vuelven más vulnerable la articulación con el paso del tiempo.

El especialista utilizó una comparación con una puerta mal cerrada de un corral para explicar que una articulación debilitada puede terminar perdiendo estabilidad con el paso del tiempo.

Según su ejemplo, aunque la musculatura ayude a mantener el hombro firme durante años, cuando esa fuerza disminuye con la edad aumenta la posibilidad de que aparezcan problemas como nuevas luxaciones o desgaste articular.

Hombre de mediana edad sentado en camilla, con expresión de dolor en el hombro izquierdo, mientras una mujer vestida de azul oscuro examina su área afectada en un consultorio.
Las lesiones deportivas previas y la genética pueden volver más vulnerable la articulación del hombro y favorecer artritis o inestabilidad con los años (Imagen Ilustrativa Infobae)

La genética también influye en la aparición de ciertos problemas. Algunas personas desarrollan lesiones importantes en los tendones a edades tempranas, mientras que otras mantienen tejidos resistentes durante muchas décadas. La predisposición familiar también está relacionada con determinados casos de artritis de hombro.

Hábitos para cuidar la articulación

Para reducir las probabilidades de sufrir molestias, el especialista recomendó comenzar nuevos programas de entrenamiento con orientación profesional. Una progresión gradual de las cargas y una técnica correcta pueden disminuir el riesgo de lesiones.

El fortalecimiento del tronco, junto con actividades como pilates, yoga y natación, favorece la estabilidad corporal y mejora los movimientos generales.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La prevención del dolor de hombro incluye entrenamiento con supervisión, fortalecimiento del tronco, pilates, yoga, natación, dieta equilibrada y evitar el tabaco (Imagen Ilustrativa Infobae)

También destaca la importancia de mantener una dieta equilibrada y evitar el consumo de tabaco, ya que fumar afecta el suministro de sangre hacia los tejidos del manguito rotador y puede dificultar la recuperación.

Según Sankey, algunos suplementos vinculados con el colágeno y la vitamina C cuentan con estudios que sugieren posibles beneficios en la reparación de tendones o ligamentos, aunque no los recomienda como solución ante lesiones graves.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD