Factores silenciosos que provocan la pérdida de músculo durante las pausas

Menor intensidad en los entrenamientos, cambios en la alimentación y descanso insuficiente forman un escenario que favorece el retroceso muscular

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Persona con sudadera encapuchada sentada en banco de gimnasio con mancuernas azules en el suelo, rodeada de aparatos de ejercicio.
La pérdida de masa muscular en vacaciones o periodos de menor actividad se relaciona con la alteración de rutinas, la menor motivación y los cambios en la alimentación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante los meses de menor actividad, muchas personas notan cambios en su físico, incluso cuando intentan mantener cierta regularidad en sus entrenamientos. La alteración de rutinas, las vacaciones, la falta de motivación y los cambios en la alimentación influyen directamente en la pérdida de masa muscular lograda durante el año.

Según José Ruiz, entrenador personal y fundador de Malagaentrena, en declaraciones recogidas por Men’s Health España, la causa principal de este retroceso suele ser una disminución en la tensión mecánica que recibe el músculo.

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Esta disminución está relacionada con el descenso en la intensidad del ejercicio y la inactividad relativa típica de los periodos de descanso o pausas en la rutina. Aunque muchas personas intentan mantenerse activas, si no sostienen el estímulo adecuado, el cuerpo interpreta que no es necesario conservar la misma cantidad de músculo.

Ilustración en acuarela de un brazo flexionado con el bíceps contraído, mostrando el hombro y parte del torso sobre un fondo oscuro.
El músculo necesita tensión mecánica y entrenamiento de fuerza constante para conservar su masa durante las semanas de menor actividad (Imagen Ilustrativa Infobae)

El resultado es una pérdida gradual y, muchas veces, inadvertida de masa muscular. Para Ruiz, incluso los pequeños cambios en la constancia pueden acumularse y afectar considerablemente los resultados a largo plazo.

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La tensión mecánica para conservar el músculo

José Ruiz explica que la tensión mecánica es esencial para mantener la masa muscular, ya que el músculo necesita entrenamientos de fuerza regulares y desafiantes. Cuando se reduce la exigencia, el cuerpo interpreta que no requiere tanta masa muscular y comienza a disminuirla, incluso si se practican otras actividades físicas. Ejercicios como caminar o nadar, aunque positivos, no sustituyen el efecto específico de los entrenamientos de fuerza.

El entrenador advierte que los periodos en los que baja la intensidad o frecuencia del ejercicio de fuerza pueden pasar desapercibidos pero favorecen la pérdida muscular. Insiste en que el músculo responde únicamente al estímulo que recibe y, si este disminuye, la adaptación natural del cuerpo será disminuir el volumen muscular. Por eso, recomienda no reemplazar el entrenamiento de fuerza por rutinas más suaves si se busca conservar la musculatura.

Modelo 3D del torso humano. Pectorales y deltoides están resaltados en rojo, mostrando la musculatura superior con detalle sobre fondo gris claro.
Reducir la intensidad del entrenamiento, levantar menos peso o dejar de ir al gimnasio hace que el músculo pierda volumen y fuerza (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las consecuencias de reducir la actividad física

Cuando la rutina se relaja, muchas personas disminuyen la intensidad de sus entrenamientos, levantan menos peso o incluso dejan de asistir al gimnasio. Esta reducción del estímulo directo provoca que el músculo pierda volumen y fuerza de forma progresiva, aun cuando la persona crea que se mantiene activa. Ruiz destaca que, además, suelen darse cambios en la alimentación y aumenta el consumo de alcohol en reuniones sociales, factores que afectan negativamente el proceso de recuperación muscular.

El descanso insuficiente también repercute de manera directa en la musculatura. Dormir mal o menos horas reduce la capacidad del cuerpo para reparar el tejido muscular y consolidar los avances logrados en el entrenamiento. Cuando el sueño es de mala calidad, baja el rendimiento físico y se incrementa la fatiga, lo que dificulta tanto el mantenimiento como la recuperación de la masa muscular.

Mujer con expresión de angustia acostada en la cama oscura, con los ojos abiertos. Un reloj digital en la mesita de noche marca las 3:33 AM.
Dormir mal o menos horas afecta la recuperación del tejido muscular, baja el rendimiento físico y aumenta la fatiga (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo evitar la pérdida muscular en periodos de menor actividad

José Ruiz recomienda mantener al menos dos o tres sesiones de entrenamiento de fuerza por semana, incluso si la rutina habitual se ve alterada. Considera fundamental que el músculo siga recibiendo estímulos adecuados para conservar su volumen y funcionalidad a largo plazo. Además, destaca la importancia de priorizar la ingesta de proteína en cada comida y de hidratarse correctamente durante todo el día.

El especialista aconseja reducir el volumen del entrenamiento si fuera necesario, pero nunca la intensidad, procurando mover cargas similares a las del resto del año. En estos periodos, el objetivo no debe ser avanzar, sino sostener los logros obtenidos. Mantener los hábitos saludables, aunque impliquen menor frecuencia, permitirá regresar a la rutina habitual sin haber perdido masa muscular ni fuerza significativa.

La pérdida de músculo en periodos de pausa o vacaciones suele deberse a la suma de pequeños cambios: menor intensidad en los entrenamientos, menos proteína en la dieta, consumo de alcohol, peor descanso y menor recuperación.

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