
La frecuencia para cambiar el cepillo de dientes no depende solo de que parezca limpio: la Asociación Dental Estadounidense aconseja reemplazarlo cada tres o cuatro meses, o antes si muestra daños visibles. Según TIME, el principal problema de extender su uso es que las cerdas pierden eficacia para retirar la placa dental.
La recomendación general es cambiar el cepillo de dientes cada tres o cuatro meses y antes si las cerdas están abiertas, dobladas o desgastadas, si persiste el mal olor, si quedan residuos atrapados, si cae en un lugar sucio o después de una enfermedad grave o una infección bucal. La Asociación Dental Estadounidense precisa que un resfriado común, en una persona sana, por lo general no obliga a reemplazarlo.
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Iwonka T. Eagle, directora del programa de posgrado en higiene dental y profesora clínica asociada del Departamento de Periodoncia y Medicina Oral de la Facultad de Odontología de la Universidad de Michigan, dijo a TIME que muchas personas probablemente conservan el cepillo más tiempo del aconsejado.
“Siempre les digo a los pacientes que, si no recuerdan cuándo reemplazaron el cepillo por última vez, entonces probablemente ya sea hora”, señaló Eagle a TIME.
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El doctor Lee Weisbard, propietario de Weisbard Dental en Greenwood Village, Colorado, dijo a TIME que mucha gente suele esperar alrededor de seis meses. Según explicó, en su consulta entregan un cepillo nuevo o cambian el cabezal. Eso hace que muchos pacientes esperen hasta la visita al dentista para renovarlo.
Por qué un cepillo gastado deja de limpiar bien
La razón principal para cambiar el cepillo no es la presencia de bacterias, sino la pérdida de rendimiento de las cerdas. Eagle lo resumió en TIME con una frase breve: “Las cerdas simplemente se desgastan”. Con el uso, y más aún si la persona se cepilla con demasiada fuerza, las cerdas se deshilachan, se doblan o se abren. Cuando eso ocurre, retiran peor la placa dental de la superficie de los dientes, sobre todo junto a la línea de las encías.
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La doctora Ada Cooper, portavoz asesora para consumidores de la Asociación Dental Estadounidense y odontóloga con consulta privada en Nueva York, explicó a TIME que esa menor eliminación de placa puede elevar el riesgo de caries, inflamación o infección.
También advirtió que las cerdas gastadas pueden irritar el tejido de las encías, favorecer su retracción y, a veces, causar sangrado.

La misma pauta vale para los cepillos eléctricos. Eagle indicó que conviene cambiar el cabezal cada tres meses o antes si el desgaste es visible.
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Añadió que algunos modelos incorporan cerdas indicadoras que pierden color cuando llega el momento del reemplazo.
Cuándo conviene cambiarlo antes de los cuatro meses
Aunque no sea el motivo principal del recambio, los microbios también influyen. Cooper señaló en TIME que las cerdas planas y apelmazadas retienen agua por más tiempo. Añadió que el desgaste puede volverlas más porosas, con espacios donde las bacterias encuentran refugio.
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Los especialistas distinguen entre un cuadro leve y otros casos. Según la Asociación Dental Estadounidense, una persona sana que solo tuvo un resfriado común probablemente no necesita cambiar el cepillo por ese motivo.

Eagle dijo a TIME que algunas personas prefieren hacerlo por tranquilidad, aunque lo más probable es que no se reinfecten con su propio cepillo tras un resfriado. Tanto ella como Weisbard sí recomiendan reemplazarlo después de una enfermedad grave, como COVID, o ante una infección en la boca, como una faringitis estreptocócica.
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Hay otras señales que acortan la vida útil del cepillo. Eagle citó el mal olor que persiste pese a la limpieza, los restos visibles atrapados entre las cerdas y la caída del cepillo en un sitio sucio.
Cómo cuidar el cepillo para que dure lo recomendado
El modo de guardarlo influye en que llegue en buenas condiciones al plazo recomendado de tres a cuatro meses. Los especialistas aconsejan enjuagarlo justo después del cepillado para retirar pasta dental y restos.
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Cooper indicó que debe guardarse en posición vertical y sin tocar otros cepillos, para que se seque entre usos. También pidió no cubrirlo de forma rutinaria ni dejarlo en recipientes cerrados y oscuros, porque la humedad favorece la proliferación de bacterias no deseadas.

Weisbard añadió a TIME que tampoco conviene dejarlo dentro de un cajón. Si se usa una funda o un estuche durante un viaje, Eagle recomendó sacar el cepillo del contenedor al llegar al destino.
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Para quienes no recuerdan la fecha del último recambio, una ayuda práctica puede evitar que el cepillo siga en uso más de la cuenta. Anotar un aviso en el calendario digital o activar un recordatorio en el teléfono permite mantener ese cambio dentro del plazo aconsejado, según TIME.
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