Los 5 errores de hidratación más comunes al viajar, tanto en avión como en ruta, y cómo evitarlos

Especialistas alertan que ciertos hábitos durante los traslados pueden favorecer la deshidratación y afectar el bienestar, por lo que recomiendan ajustar rutinas simples y prestar atención a señales tempranas

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Vista frontal del interior de un coche con una conductora y un copiloto que ceba mate. En el parabrisas se ve una carretera, campos y montañas.
Los viajes alteran rutinas de hidratación y reducen la frecuencia de consumo de líquidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los errores de hidratación al viajar pueden pasar inadvertidos cuando el trayecto altera rutinas básicas, como beber agua con regularidad. Según expertos de EatingWell, el aire seco de los aviones, los cambios de altitud, los climas más cálidos y los hábitos alterados de comida pueden aumentar la pérdida de líquidos y agravar el cansancio, la falta de concentración y el malestar.

Tanto en un vuelo de madrugada como en un trayecto largo por ruta, dejar la hidratación para después suele convertirse en una de las primeras concesiones del viaje. El medio citado advierte que, además de las condiciones del entorno, muchas personas agravan el problema cuando toman menos para evitar paradas o posponen el agua hasta sentir sed.

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1. Evitar ir la baño

Mujer sentada en un asiento de avión durmiendo con un antifaz y almohada de cuello, cubierta por una manta. Ventana y otros pasajeros detrás.
El aire seco y los cambios de altitud favorecen una mayor pérdida de agua durante el traslado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Evitar el baño, ya sea en una estaciones de servicio o en el avión, puede empujar al cuerpo hacia la deshidratación, sobre todo en recorridos largos.

Stavros Kavouras, director fundador del Laboratorio de Ciencia de la Hidratación de la Facultad de Soluciones de Salud de la Universidad Estatal de Arizona, explicó al medio que en un vuelo de tres a cuatro horas una persona puede perder casi 0,45 kilogramos de agua por la combinación de respirar aire seco y los cambios de presión, que pueden aumentar la micción.

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2. Esperar a tener sed para tomar

Interior de un automóvil con dos personas en los asientos delanteros. La conductora maneja, la acompañante sostiene un mate y un termo. Un smartphone muestra un mapa GPS en el tablero.
Posponer el consumo hasta sentir sed dificulta sostener el equilibrio de líquidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esperar a tener sed tampoco ayuda. Lindsay Baker, especialista en hidratación y equilibrio de electrolitos, sostuvo que cuando aparece esa señal el cuerpo ya está deshidratado. Por esto conviene empezar el viaje con una buena hidratación en lugar de intentar compensarla después con grandes cantidades de líquido.

Baker recomendó tomar poco a poco en vez de ingerir mucho de una sola vez, ya que así el organismo retiene mejor el líquido y elimina menos por la orina. Tomar una gran cantidad de agua de golpe puede activar una respuesta natural del cuerpo para expulsar el exceso y protegerse de la hiponatremia, es decir, una concentración baja de sodio en sangre.

3. Ingerir mucha cafeína

Primer plano de manos femeninas sosteniendo una bandeja de comida de avión con ensalada, plato principal y una taza, dentro de la cabina de un avión.
La ingesta excesiva de cafeína puede aumentar la micción y empeorar el malestar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El exceso de cafeína también puede complicar el panorama. Café, refrescos y bebidas energéticas suelen estar a mano en aeropuertos, tiendas de conveniencia y estaciones de servicio.

Pero Baker precisó que la cafeína en cantidades moderadas probablemente no altere de forma importante la hidratación, mientras que un consumo excesivo sí puede favorecer la pérdida de agua por la orina.

El artículo de EatingWell añade que ceñirse al límite de 400 miligramos diarios de cafeína que recomienda la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ayuda a evitar efectos como aumento de la frecuencia cardiaca, ansiedad o presión arterial alta. Si a eso se suma una hidratación insuficiente, el malestar puede hacerse más evidente.

4. Ignorar las primeras señales

Mujer sentada en el asiento de un avión llevándose la mano a la espalda con gesto de dolor.
Dolor de cabeza y mareo aparecen como señales tempranas de falta de líquidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Kavouras señaló que entre esos signos figuran dolor de cabeza, mareo y una reducción del rendimiento cognitivo, un punto especialmente delicado para quien está al volante.

Según relató el especialista, un estudio de conducción simulada comparó a participantes bien hidratados con los mismos participantes en estado de hidratación insuficiente. El trabajo halló que incluso una disminución pequeña en la ingesta de líquidos podía deteriorar la conducción hasta un nivel comparable al de haber tomado un par de cervezas.

Una mujer con la cara enrojecida y sudorosa, con una botella de agua en una mano y la otra en la frente, sentada en un banco en una plaza urbana.
La hidratación insuficiente afecta concentración, estado de ánimo y rendimiento físico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Kavouras advirtió al medio citado, que muchas personas no relacionan la deshidratación con la capacidad de pensar con claridad o tomar decisiones rápidas. Por eso, planteó que para quien conduce puede resultar preferible hacer una parada adicional para ir al baño antes que circular con menor capacidad de respuesta.

Baker añadió que una deshidratación leve también puede afectar el estado de ánimo, la concentración y el rendimiento físico. Detectar esas señales tempranas puede ayudar a evitar riesgos mayores si aparecen cuadros como diarrea, fiebre o vómitos.

5. No adaptarse a nuevos entornos

Una mujer bebe agua de una botella de plástico transparente en un día soleado. Detrás, un panel digital marca 38°C y se ven personas.
Ajustar hábitos según calor o altura ayuda a prevenir bajones de energía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El entorno del destino también obliga a ajustar hábitos. Quien pasa del nivel del mar a una zona de gran altitud, o de un clima fresco a uno caluroso, necesita adaptar su hidratación a esas nuevas condiciones.

Lindsay Baker explicó que en altura la percepción de la sed puede disminuir y la pérdida de agua por la orina aumenta. En climas más cálidos, aconsejó organizar las actividades al aire libre cuando baja la temperatura y evitar las horas de más calor.

Maneras prácticas de mantenerse hidratados

El uso de recordatorios facilita mantener un plan regular de consumo de agua. (Imagen Ilustrativa Infobae)
El uso de recordatorios facilita mantener un plan regular de consumo de agua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las medidas prácticas, llevar una botella reutilizable figura entre las más simples y útiles. Además de evitar compras costosas en aeropuertos o estaciones de servicio, permite tener agua a mano tanto en la espera como en el destino.

Kavouras indicó que ir al baño al menos cada dos o tres horas puede ser una buena señal de hidratación adecuada.

Un recordatorio en el teléfono, una aplicación o una botella con aviso de consumo pueden ayudar a sostener el hábito, y Kavouras comentó que ese tipo de botellas se usa con frecuencia en investigación cuando se busca orientar a las personas a beber una cantidad determinada de líquidos.

Mujer atleta con chaqueta azul y shorts negros vierte polvo verde de un sobre a una botella de agua transparente en un camino de tierra.
Electrolitos y alimentos con alto contenido de agua complementan la reposición de líquidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Baker subrayó que el agua por sí sola no basta en todos los casos para mantener una hidratación adecuada. Tomar demasiada agua sin electrolitos puede diluir el sodio en sangre, y el cuerpo responde con un aumento de la pérdida de agua por la orina.

Por esa razón, recomendó llevar polvos con electrolitos para mezclar y elegir alimentos ricos en estos compuestos, como espinaca, aguacate y banana.

También aconsejó sumar alimentos con alto contenido de agua, entre ellos naranjas, pepino, arándanos y apio, ya que pueden contribuir a la hidratación, sobre todo cuando además aportan potasio o electrolitos.

Imagen dividida mostrando a una mujer lavándose las manos con jabón bajo el grifo y a un hombre con dolor estomacal en un asiento de avión junto a la ventanilla.
Lavarse las manos o usar desinfectante reduce el riesgo de malestar gastrointestinal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El bienestar durante el viaje no depende solo del agua. Según el artículo, lavarse las manos o llevar desinfectante ayuda a reducir la exposición a gérmenes y el riesgo de síntomas como diarrea y vómitos.

También cuidar el sueño resulta importante, porque la calidad del descanso puede verse afectada si la hidratación es insuficiente; y limitar la exposición al sol y a temperaturas extremas reduce el riesgo de lesiones por calor o golpe de calor.

Con una preparación mínima, la hidratación deja de ser un detalle secundario y pasa a formar parte del plan de viaje.

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