
Dormir bien se convirtió en un desafío cotidiano, especialmente por las exigencias de la vida moderna. Numerosos estudios científicos advierten que una buena calidad de sueño resulta esencial para la salud. Según los National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos, el descanso nocturno influye en el rendimiento cerebral, el estado de ánimo y la prevención de enfermedades. No dormir lo suficiente o descansar mal aumenta el riesgo de padecer afecciones como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y demencia.
Los expertos coinciden en que cambiar ciertos hábitos puede marcar una diferencia sustancial en la calidad del sueño. Especialistas de la Cleveland Clinic también remarcan que la “higiene del sueño”, es decir, la preparación y los rituales previos a acostarse, representan un factor clave para lograr un descanso efectivo.
PUBLICIDAD
Siete hábitos para descansar mejor
1. Mantener un horario regular de sueño
El NIH resalta que la regularidad en los horarios de sueño favorece el funcionamiento del reloj biológico. Dormir y levantarse a la misma hora, incluso los fines de semana, ayuda a sincronizar los ritmos circadianos. Esta constancia refuerza el ciclo natural de sueño-vigilia y facilita conciliar el sueño.

Si una persona no logra dormirse en 20 minutos, los especialistas de la Mayo Clinic aconsejan salir de la habitación y realizar una actividad relajante antes de regresar a la cama. Además, los cambios bruscos de horario, como dormir más los fines de semana, pueden perjudicar el descanso y aumentar la sensación de cansancio.
PUBLICIDAD
2. Crear un ambiente propicio para dormir
Según la Universidad de Harvard, el entorno físico impacta de manera directa en la calidad del sueño. Un dormitorio oscuro, fresco y silencioso reduce las interrupciones y favorece la relajación. Se recomienda minimizar la exposición a la luz artificial antes de acostarse y limitar el uso de dispositivos electrónicos.
Para lograr un ambiente óptimo, sugieren el uso de cortinas opacas, tapones para los oídos o un ventilador que mantenga una temperatura entre 15 y 19 °C. El objetivo es crear un espacio dedicado exclusivamente al descanso, sin distracciones de tecnología o trabajo.
3. Realizar actividad física con regularidad
Los expertos señalan que el ejercicio diario ayuda a reducir el tiempo que una persona permanece despierta durante la noche y favorece un descanso más profundo. Sin embargo, advierten que la actividad física debe realizarse al menos unas horas antes de dormir, para evitar el efecto estimulante que puede dificultar el descanso.
PUBLICIDAD

Salir al aire libre también contribuye a regular los ritmos circadianos. La Cleveland Clinic enfatiza que ejercitarse por la mañana o en la tarde potencia la calidad del sueño nocturno, mientras que hacerlo cerca de la hora de acostarse puede provocar insomnio.
4. Evitar comidas y bebidas que dificultan el sueño
La Mayo Clinic remarca la importancia de no acostarse ni con hambre ni con el estómago demasiado lleno. Las comidas copiosas cerca de la noche pueden generar malestar y alterar el sueño. Recomienda evitar la cafeína, la nicotina y el alcohol en las horas previas al descanso.
La cafeína y la nicotina son estimulantes que pueden permanecer en el organismo durante varias horas. El alcohol, aunque induce somnolencia inicialmente, fragmenta el sueño y reduce su calidad. La Universidad de Harvard sugiere optar por refrigerios ligeros y saludables si aparece el hambre antes de dormir, pero evitar el chocolate, los cítricos y los productos picantes, que pueden provocar acidez estomacal.
PUBLICIDAD
5. Establecer un ritual de relajación antes de dormir
Los rituales previos a acostarse ayudan a preparar el cuerpo y la mente para el descanso. Actividades como leer, escuchar música suave, tomar un baño templado o practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda o el estiramiento suave, disminuyen la tensión acumulada durante el día.

La Mayo Clinic recomienda anotar preocupaciones o tareas pendientes con el objetivo de dejarlas para el día siguiente y, de esta manera, liberar la mente antes de dormir. Y agregan que la meditación puede aliviar la ansiedad.
6. Limitar las siestas
Desde NIH advierten que las siestas largas o tomadas a última hora de la tarde pueden interferir con el sueño nocturno. La Cleveland Clinic recomienda limitar las siestas a un máximo de 20 minutos y realizarlas temprano en la tarde.
PUBLICIDAD
Para quienes trabajan en turnos nocturnos, una siesta corta antes del trabajo puede ayudar a compensar la falta de sueño, siempre que no altere el horario de descanso principal.
7. Consultar a un profesional ante problemas persistentes

Las instituciones mencionadas remarcan que, cuando las dificultades para dormir se mantienen en el tiempo, es fundamental consultar a un profesional de la salud. Trastornos como el insomnio y la apnea del sueño requieren diagnóstico y tratamiento específico.
La Cleveland Clinic señala que síntomas como tomar más de 20 minutos para dormirse, despertarse sin sensación de descanso o necesitar constantemente cafeína pueden indicar un problema subyacente. Existen terapias cognitivas y dispositivos que ayudan a mejorar el sueño en casos diagnosticados.
PUBLICIDAD
La evidencia científica demuestra que incorporar estos hábitos puede mejorar la calidad del sueño y, por extensión, la salud general. Dormir no debe considerarse un lujo ni una actividad secundaria, sino una necesidad biológica esencial para el bienestar.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Así fue la tradicional Cena Solidaria de la Fundación Garrahan: recaudaron fondos para un programa clave
La iniciativa concretó una recaudación neta de USD 83.700 destinada a acondicionar y ampliar Casa Garrahan, que recibe cada año a más de 1.200 pacientes pediátricos y a sus familias

Quién es Pablo Di Liscia, el nuevo Secretario Nacional de Discapacidad
Fue presidente del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) y ejerció diversos cargos de gestión en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Los nuevos objetivos del área tras la renuncia de Alejandro Vilches

Ellen Burstyn a los 93: la rutina diaria de caminatas y fuerza que sostiene su vitalidad
La actriz estadounidense contó cómo combina gimnasio, paseos junto a su perro, alimentación vegetariana y cambios iniciados en la mediana edad para conservar movilidad, autonomía y una agenda profesional activa
El Alzheimer puede comenzar 20 años antes de los síntomas, según especialista salvadoreño
Ricardo López Contreras, neurólogo especialista, explicó que la prevención debe comenzar desde edades tempranas mediante el control de riesgos cardiovasculares, actividad física, aprendizaje, vínculos sociales y descanso adecuado

Por qué los primeros minutos al correr pueden parecer los más difíciles
Richard Taylor, fisiólogo del ejercicio de la Universidad de Coventry, explica los cambios que atraviesa el organismo al iniciar la actividad y cómo el entrenamiento puede modificar esa transición




