Por qué el sueño fragmentado afecta más a las mujeres que a los hombres, según la ciencia

Investigadores documentaron que cargar con múltiples responsabilidades diarias impide alcanzar el sueño profundo a quienes asumen la mayor parte del cuidado familiar, con consecuencias reales sobre la fatiga, el ánimo y la salud emocional

Retrato horizontal de una mujer morena acostada en la cama, cubierta con sábanas blancas, mirando hacia arriba en una habitación oscura.
Las mujeres reportan con mayor frecuencia insomnio y sueño fragmentado - (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las diferencias en el sueño entre mujeres y hombres despiertan interrogantes en el ámbito científico y cotidiano. Un análisis publicado por The Washington Post explora por qué muchas mujeres consideran que necesitan más horas de sueño o presentan mayor agotamiento matutino en comparación con los hombres, integrando hallazgos biológicos y sociales y opiniones de especialistas.

Las investigaciones reunidas por The Washington Post muestran que mujeres y hombres presentan patrones distintos de sueño debido a factores biológicos, hormonales y comportamentales, así como a demandas sociales diferenciadas. Según especialistas citados, las mujeres suelen mostrar mayor demanda de sueño y síntomas más pronunciados ante la falta de descanso, en parte por la interacción entre la biología y los roles sociales.

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Las mujeres pueden requerir más horas de sueño que los hombres por razones que incluyen las diferencias en la estructura cerebral y variaciones hormonales relacionadas con la menstruación, el embarazo y la menopausia. Además, es frecuente que su descanso se vea interrumpido, lo que contribuye a una mayor sensación de fatiga y a la percepción de necesitar más tiempo para recuperarse, según The Washington Post.

Estas diferencias se acentúan porque muchas mujeres asumen múltiples responsabilidades en la vida diaria, lo que afecta la calidad y la cantidad de su descanso nocturno.

Factores biológicos y diferencias en el sueño de mujeres y hombres

Una mujer despierta y un hombre dormido yacen en una cama con ropa de cama y almohadas grises. Ambos visten camisetas grises.
a “carga mental” y la multiplicidad de tareas aparecen como factores sociales que condicionan el descanso de muchas mujeres - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los principales factores biológicos señalados destacan los ciclos circadianos, que regulan el sueño y la vigilia en respuesta a la luz y a procesos fisiológicos internos. Los cambios hormonales vinculados a la menstruación, el embarazo o la menopausia alteran el patrón del sueño y su profundidad en las mujeres.

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Las fluctuaciones en los niveles de estrógeno y progesterona afectan la continuidad del descanso nocturno. A lo largo del ciclo menstrual, muchas mujeres experimentan dificultades para conciliar el sueño, episodios de sueño ligero o una recuperación menos efectiva durante la noche.

El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) indica que durante la perimenopausia y la menopausia muchas mujeres reportan problemas de sueño, con despertares frecuentes durante la noche y alteraciones asociadas a síntomas como los sudores nocturnos.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI), parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, explica que el ciclo luz-oscuridad influye en la liberación de melatonina y en el ritmo sueño-vigilia, un sistema que puede desajustarse y derivar en dificultades para dormir o para mantener el sueño.

Los estudios analizados indicaron que la tendencia al sueño más superficial o fragmentado tuvo fundamentos biológicos y se reflejó en una mayor prevalencia de insomnio y de trastornos respiratorios nocturnos reportados por mujeres.

Consecuencias sociales y recomendaciones para el descanso femenino

Una mujer de mediana edad está sentada en la cama en un dormitorio oscuro, mirando hacia la derecha. Un ventilador y un vaso de agua están sobre la mesa de noche.
Las fluctuaciones hormonales asociadas a la menstruación, el embarazo y la menopausia pueden modificar el patrón y la profundidad del sueño femenino - Imagen Ilustrativa Infobae

El entorno cotidiano y las expectativas sociales también condicionaron el sueño femenino. The Washington Post recopiló opiniones de especialistas que atribuyeron a la carga mental y a la multiplicidad de tareas parte de la dificultad que enfrentaron muchas mujeres para dormir profundamente.

Un informe académico sobre cuidadores de personas con demencia, publicado en la revista científica Clinical Gerontologist, encontró que los despertares nocturnos fueron frecuentes y que una proporción de cuidadores reportó interrupciones del sueño por la asistencia al familiar, un patrón que se asoció con el malestar emocional de la tarea de cuidado.

En la misma línea, una revisión sistemática sobre el impacto del cuidado de adultos concluyó que una parte relevante de cuidadores informó mala calidad de sueño y describió despertares nocturnos recurrentes, con una carga mayor entre mujeres que entre hombres. Expertas citadas también sostuvieron que la presión de equilibrar el trabajo, el cuidado de la familia y otras obligaciones dificultó la entrada en fases profundas del ciclo de sueño y favoreció los despertares nocturnos.

Esa fragmentación se asoció con mayores niveles de agotamiento diurno y con una mayor propensión a cuadros de ansiedad o trastornos del ánimo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advirtieron que el sueño insuficiente se vinculó con mayor riesgo de problemas de salud, entre ellos ansiedad y depresión.

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