
Los frutos rojos, como frutillas, moras y arándanos, figuran entre los productos agrícolas con más residuos de pesticidas en Estados Unidos, según la Guía del Comprador sobre Pesticidas en los Productos Agrícolas 2026 de Grupo de Trabajo Ambiental (EWG), que elabora sus clasificaciones a partir de pruebas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y que, además, identificó a las frambuesas como una excepción dentro del grupo.
De acuerdo con expertos citados por CNN, el lavado puede reducir parte de los pesticidas de superficie, pero no elimina los compuestos sistémicos absorbidos por la planta. La mayoría de los residuos detectados se sitúan por debajo de los límites de referencia de la Agencia de Protección Ambiental (EPA). La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) sostiene que esos límites no reflejan el efecto de la exposición prolongada y acumulativa a varios pesticidas.
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La AAP advirtió: “La exposición a pesticidas durante el embarazo puede provocar un mayor riesgo de defectos congénitos, bajo peso al nacer y muerte fetal”. La entidad añadió que la exposición durante la infancia “se ha relacionado con problemas de atención y aprendizaje, así como con cáncer”.

La Alianza para la Alimentación y la Agricultura (AFF), que representa a productores de frutas y verduras orgánicas y convencionales, indicó que “la mera presencia de un residuo no significa automáticamente que algo sea inseguro” y que la EPA fija límites con márgenes de seguridad amplios para proteger a bebés y niños.
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Qué puede y qué no puede eliminar el lavado
Peng Gao, profesor adjunto de salud ambiental y exposómica en la Escuela de Salud Pública Harvard T.H. Chan, explicó que el tipo de pesticida determina qué puede eliminarse y qué no: los de contacto, que permanecen en la superficie del fruto, responden bien al lavado, mientras que los sistémicos, absorbidos por las raíces y las hojas de la planta, pasan a formar parte del tejido y no pueden eliminarse.
Si el presupuesto lo permite, comprar versiones orgánicas de los productos con mayor carga de pesticidas es la opción más eficaz; estudios citados determinaron que, al aumentar el consumo de alimentos orgánicos, los niveles de pesticidas en el organismo pueden disminuir hasta 95% en cuestión de días.
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Si no es posible, un informe de científicos de EWG que reunió 47 estudios internacionales precisó que un remojo corto en bicarbonato de sodio o en vinagre reduce más residuos que el agua sola. Yoshira Ornelas Van Horne, profesora adjunta de ciencias de la salud ambiental en la Escuela de Salud Pública Fielding de UCLA, indicó que el enjuague solo con agua logró una reducción media de cerca de 30%, mientras que el remojo con vinagre o bicarbonato alcanzó alrededor de 50%.
El profesor Gao recomendó una cucharadita de bicarbonato por cada dos tazas de agua: entre cinco y 10 minutos de remojo para la mayoría de frutas y verduras, y entre uno y dos minutos para los frutos rojos por su piel fina y alto contenido de agua. Con vinagre, una parte por cada tres o cuatro de agua. Tras el remojo, los alimentos deben retirarse levantándolos del recipiente, enjuagarse con agua fría corriente y secarse de inmediato con una toalla limpia.
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La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos recomienda lavar todas las frutas y verduras, incluso las orgánicas, antes de pelarlas, para evitar que suciedad y bacterias pasen al interior con el cuchillo.
Qué pesticidas tiene cada fruto y cómo lavarlas

Moras
Pruebas del USDA en 2024 encontraron que 885 muestras de moras no orgánicas contenían un promedio de cuatro residuos de pesticidas, y una llegó a 14 compuestos distintos.
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La cipermetrina, un piretroide que la EPA considera posible carcinógeno, apareció en casi la mitad de las muestras; la bifentrina, otro piretroide y pesticida PFAS vinculado a cáncer, obesidad y alteraciones hormonales, en el 30%; y el malatión, un organofosforado asociado a trastornos del neurodesarrollo, estuvo presente en el 14%.
El profesor explicó que estos tres compuestos permanecen en la superficie y responden bien al lavado: sumergir las moras entre 30 y 60 segundos en una solución de bicarbonato al 1%, enjuagarlas con agua fría y secarlas de inmediato.
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Arándanos
Las mismas pruebas identificaron que los dos residuos más frecuentes en arándanos —boscalid, presente en el 46% de las muestras, y acetamiprid, en el 36%— son sistémicos y el lavado no puede eliminarlos.
Gao señaló que el acetamiprid es el más preocupante desde la perspectiva de la salud humana: en 2024 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) pidió reducir cinco veces su ingesta diaria admisible, de 0,025 a 0,005 miligramos por kilogramo de peso corporal al día, mientras la EPA mantiene que el compuesto es seguro en los niveles actuales.
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Entre los pesticidas de contacto figuran cipermetrina, bifentrina y dos organofosforados: fosmet y malatión. El profesor recomendó remojar los arándanos entre uno y dos minutos, enjuagarlos con agua fría y secarlos; para familias especialmente preocupadas por el acetamiprid, sugirió optar por arándanos orgánicos o silvestres de porte bajo.

Frutillas
En las frutillas, la EWG encontró carbendazim en más del 16% de las muestras y bifentrina en el 29%. Gao señaló que el carbendazim es uno de los compuestos más preocupantes en este fruto: está prohibido en la Unión Europea por toxicidad reproductiva y es parcialmente sistémico, por lo que solo la fracción superficial responde al lavado.
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También se identificaron boscalid y fludioxonil, un pesticida PFAS sistémico aplicado después de la cosecha que la EFSA considera disruptor endocrino y que en pruebas de laboratorio destruyó células humanas y causó daños en el ADN. La EPA indicó que fungicidas como el fludioxonil ayudan a mantener el suministro de alimentos seguro, abundante y asequible.
El profesor recomendó sumergir las frutillas entre 30 y 60 segundos en solución de bicarbonato, enjuagarlas bien y retirar la parte verde solo después del lavado, para evitar que los residuos penetren en la pulpa.

Frambuesas
Las frambuesas quedaron fuera de la lista de los Doce Alimentos Más Contaminados y ocuparon el puesto 22, más cerca del grupo “Clean Fifteen” de frutas y verduras con menor presencia de pesticidas. Cuando se detectan residuos, suelen pertenecer a las mismas familias químicas que aparecen en otros frutos —piretroides, organofosforados y neonicotinoides—, pero con menos frecuencia.
Por eso Gao las describió como una alternativa de menor exposición y recomendó el mismo lavado breve de 30 a 60 segundos en solución de bicarbonato, seguido de enjuague con agua fría y secado cuidadoso.
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