
La participación frecuente en actividades artísticas puede ralentizar el envejecimiento biológico tanto como, o incluso más que, la actividad física regular, según un estudio de la University College London (UCL) basado en datos de 3.556 adultos del Reino Unido.
La investigación, publicada recientemente en una revista científica británica, analizó la relación entre la frecuencia de la práctica artística y la velocidad del envejecimiento epigenético, un marcador biológico que refleja el desgaste del organismo a nivel celular.
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Los resultados mostraron que quienes asistían a eventos culturales, realizaban manualidades o participaban en expresiones artísticas al menos una vez al mes experimentaban una ralentización del envejecimiento biológico de aproximadamente un año, en comparación con quienes solo lo hacían esporádicamente.
Además, la variedad jugó un papel clave: quienes alternaron entre diferentes tipos de actividades artísticas lograron reducir el envejecimiento epigenético en 0,75 años por cada año cronológico, lo que subraya la potencia del efecto combinado de múltiples disciplinas culturales.
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El estudio también comparó estos efectos con los beneficios del ejercicio físico. Se observó que quienes practicaban actividad física semanalmente lograron una reducción del envejecimiento epigenético de 0,59 años anuales, y quienes sumaban varias disciplinas deportivas alcanzaron una ralentización de 0,76 años por año cronológico.
Estos datos sugieren que los beneficios de la participación artística regular son, como mínimo, equivalentes a los del ejercicio, y que la integración de ambos tipos de actividades podría maximizar la protección frente al envejecimiento acelerado y las enfermedades asociadas.
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Cuáles son los mecanismos detrás del efecto protector del arte
Según la University College London, el impacto positivo de las actividades artísticas sobre la longevidad se explica por la convergencia de varios factores. La interacción social, asistir a conciertos, visitar museos, acudir a bibliotecas o talleres fortalece los vínculos personales y previene el aislamiento, reconocido como un factor de riesgo para la salud mental y física en la vejez.

Además, la estimulación cognitiva y multisensorial, así como el ejercicio de la creatividad, activan regiones cerebrales asociadas a la resiliencia y la plasticidad neuronal.
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Los investigadores señalaron que el arte y la cultura funcionan como “dosis” que mitigan el impacto del estrés crónico, mejoran el estado de ánimo y aportan sentido de propósito. La variedad en la práctica artística amplifica estos beneficios, ya que cada disciplina moviliza diferentes habilidades cognitivas, emocionales y sociales, lo que contribuye a un envejecimiento más saludable y flexible.
En el plano biológico, el estudio se basó en mediciones de metilación del ADN, un proceso que regula la expresión genética y cuya alteración se asocia al envejecimiento y a múltiples enfermedades.
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Los participantes con mayor exposición a actividades artísticas mostraron perfiles epigenéticos más jóvenes, incluso después de ajustar por factores como educación, nivel socioeconómico, dieta y antecedentes médicos. La evidencia sugiere que los beneficios se mantienen a lo largo del tiempo, independientemente de la edad de inicio.
Cómo incorporar el arte y el ejercicio en la vida diaria para optimizar la longevidad

El equipo de la UCL recomienda integrar semanalmente tanto actividades físicas como artísticas en la rutina de la población adulta. Alternar entre diferentes formas de ejercicio (caminar, nadar, practicar deportes) y actividades culturales (pintura, música, danza, visitas a exposiciones, teatro o talleres creativos) potencia la protección del organismo frente al envejecimiento acelerado.
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La investigación destaca la accesibilidad de estas estrategias: participar en un espectáculo local, realizar manualidades en casa, sumarse a grupos de lectura o asistir a una clase de cerámica puede estar al alcance de la mayoría de los adultos, independientemente de su condición física o nivel de formación.
Además, la socialización inherente a muchas de estas actividades refuerza el bienestar emocional y reduce el riesgo de deterioro cognitivo, según los datos del estudio. La adopción de estas prácticas podría ser especialmente relevante en sociedades que enfrentan un aumento en la esperanza de vida y buscan mejorar la calidad de los años adicionales.
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El informe concluye que la combinación de ejercicio físico regular y experiencias culturales diversas constituye una herramienta poderosa, y subutilizada, para conservar la vitalidad, la salud mental y la calidad de vida con el paso de los años.
De acuerdo con la University College London, fomentar políticas públicas que faciliten el acceso al arte y al deporte podría ser clave para enfrentar el desafío del envejecimiento poblacional en las próximas décadas.
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