Estenosis aórtica: síntomas, diagnóstico y qué factores definen si es más adecuado un reemplazo valvular con catéter o quirúrgico

El avance de procedimientos mínimamente invasivos y el desarrollo de nuevas tecnologías están transformando el tratamiento de esta enfermedad cardíaca. Equipos médicos evalúan la durabilidad y los beneficios de la TAVR y la cirugía tradicional, mientras crecen las investigaciones sobre la mejor alternativa para cada paciente

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Más del 13% de los mayores de 75 años en Estados Unidos vive con estenosis aórtica grave, una condición que suele avanzar en silencio (Imagen Ilustrativa Infobae)

La decisión de cómo tratar una afección cardíaca puede cambiar el curso de la vida de un paciente. Para quienes enfrentan una estenosis aórtica grave, la elección entre distintas técnicas de reemplazo de válvula aórtica plantea interrogantes sobre riesgos, beneficios y durabilidad.

De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal, equipos médicos estadounidenses están redefiniendo las opciones disponibles, en un contexto donde surgen avances tecnológicos e investigaciones que impactan el futuro de estos procedimientos.

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En Estados Unidos, más del 13% de las personas mayores de 75 años vive con esta condición, que implica el endurecimiento y el estrechamiento de la válvula aórtica, dificultando el trabajo del corazón y afectando la circulación sanguínea.

Primer plano de una mujer de mediana edad con bata de hospital, mano en el pecho, sentada frente a un monitor cardíaco y un goteo intravenoso en una habitación.
Fatiga, falta de aire, dolor torácico y palpitaciones figuran entre los síntomas más frecuentes de la enfermedad, que puede progresar sin señales evidentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los síntomas más comunes incluyen fatiga, falta de aire, dolor torácico y palpitaciones. La Asociación Americana del Corazón destacó que una gran cantidad de afectados no está diagnosticada, dado que la enfermedad puede avanzar silenciosamente.

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El diagnóstico suele realizarse tras la detección de un soplo cardíaco y la realización de un ecocardiograma, método que permite definir la gravedad y guiar el tratamiento.

Opciones de reemplazo valvular

De acuerdo con el medio estadounidense, ante un caso de estenosis aórtica grave avanzada, los médicos suelen recomendar dos alternativas: el reemplazo de válvula aórtica transcatéter (TAVR) y el reemplazo quirúrgico de válvula aórtica (cirugía tradicional).

El procedimiento TAVR se utiliza principalmente en pacientes de edad avanzada, mientras que la cirugía tradicional se reserva para quienes tienen menos de 65 años, salvo determinadas condiciones médicas que puedan incrementar el riesgo quirúrgico.

Un médico explica a un paciente en un consultorio, con un monitor mostrando un dispositivo de reemplazo de válvula aórtica transcatéter y un modelo de corazón en la mesa.
El procedimiento TAVR permite reemplazar la válvula aórtica con una recuperación rápida, especialmente en pacientes de edad avanzada (Imagen Ilustrativa Infobae)

El procedimiento TAVR, detallado por el Dr. Tsuyoshi Kaneko de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington y citado por The Wall Street Journal, consiste en introducir una válvula a través de un catéter, habitualmente por una arteria en la ingle. Esta válvula se instala sobre la original, desplazándola y restaurando el flujo sanguíneo. La recuperación suele ser rápida, con alta hospitalaria en uno o dos días.

Por su parte, la cirugía tradicional, indicada para pacientes jóvenes, puede realizarse mediante técnicas menos invasivas. El Dr. Lars Svensson, director del instituto cardiovascular y torácico de la Clínica Cleveland, afirmó que existen métodos quirúrgicos como la incisión en J, que reduce el tamaño de la apertura en el esternón, y procedimientos robóticos que minimizan el impacto físico en el paciente.

Decisiones basadas en la edad y la salud general

La elección del tratamiento depende de múltiples factores, como la esperanza de vida y el estado de salud general. Un equipo multidisciplinario, que incluye cardiólogos intervencionistas, cirujanos cardíacos y otros especialistas, evalúa cada caso de forma personalizada.

Una cardióloga realiza un ecocardiograma a un hombre sin camisa en un consultorio. La doctora usa guantes y un transductor, mientras dos monitores muestran imágenes del corazón.
La elección entre TAVR y cirugía depende de factores como la edad, el estado de salud general y el análisis de un equipo médico multidisciplinario (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Dr. Forrest, director de cardiología intervencionista del Hospital Yale New Haven, manifestó a The Wall Street Journal: “La TAVR, en comparación con la cirugía, es un procedimiento mucho más agradable para el paciente”. Sin embargo, remarcó que no todos cumplen los requisitos anatómicos necesarios.

Durabilidad y avances en válvulas cardíacas

Uno de los aspectos más debatidos es la durabilidad de las válvulas. Tanto las TAVR como las quirúrgicas suelen estar fabricadas con tejido animal y tienden a deteriorarse con el tiempo. Según Forrest, “en el caso de un paciente de 65 años, es probable que la primera válvula que se le implante no dure hasta los 85 años.”

Los médicos contemplan la posibilidad de un segundo reemplazo en el futuro, aunque la evidencia sobre la durabilidad de las válvulas más recientes y la viabilidad de procedimientos posteriores sigue siendo motivo de estudio.

Innovaciones y estudios en curso

El uso de TAVR está aumentando entre pacientes jóvenes, lo que impulsa nuevas líneas de investigación. Dos ensayos clínicos, referenciados por The Wall Street Journal, evalúan el rendimiento de las válvulas TAVR y quirúrgicas en personas menores de 65 años a lo largo de una década.

Una mujer y un cardiólogo sentados frente a un escritorio, mirando una pantalla de computadora que muestra una ilustración detallada del corazón humano.
Opciones innovadoras como el procedimiento de Ross y las válvulas mecánicas ofrecen alternativas para quienes enfrentan estenosis aórtica a edades tempranas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados iniciales muestran simultaneidad en los resultados de salud tras seis y siete años, aunque se detectaron señales de desgaste más acelerado en las válvulas TAVR en comparación con las quirúrgicas, según datos preliminares de uno de los estudios.

El Dr. Raj Makkar, director de cardiología intervencionista del Instituto del Corazón Smidt de Cedars-Sinai, lidera un ensayo enfocado en pacientes con válvulas bicúspides, frecuentes en personas jóvenes, y subrayó la necesidad de generar más evidencia en este campo.

Nuevas alternativas quirúrgicas y tecnológicas

La cirugía tradicional también vive una etapa de transformación. El Dr. Vinay Badhwar detalló a The Wall Street Journal una técnica robótica que exige una incisión mínima cerca de la axila, pensada para pacientes que no pueden afrontar una cirugía abierta o una TAVR.

Asimismo, el procedimiento de Ross, en el cual la válvula aórtica enferma se reemplaza por la válvula pulmonar del propio paciente, es otra opción para personas jóvenes.

Algunos pacientes optan por válvulas mecánicas que pueden durar toda la vida, aunque requieren tratamiento anticoagulante permanente. Un estudio citado por el medio estadounidense mostró una mayor supervivencia con válvulas mecánicas en menores de 60 años frente a las válvulas de tejido.

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