
La cirugía de rodilla para tratar desgarros de menisco no aporta beneficios sostenidos y puede empeorar los resultados a largo plazo, según un ensayo clínico realizado en Finlandia durante diez años. La investigación comparó la evolución de adultos sometidos a meniscectomía parcial con la de quienes recibieron una intervención simulada, sin reparación real del cartílago, en cinco hospitales del país nórdico entre 2014 y 2024.
De acuerdo con un reporte del periódico británico The Guardian, el estudio contó con la participación de 146 pacientes de entre 35 y 65 años, diagnosticados con rotura de menisco mediante resonancia magnética.
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El procedimiento evaluado, denominado meniscectomía parcial, consiste en recortar el tejido dañado del menisco, una estructura de cartílago que amortigua el contacto entre el fémur y la tibia. Esta cirugía se utiliza de forma habitual para tratar lesiones agudas relacionadas con el deporte y para molestias articulares de inicio gradual.
Según explicó el profesor Teppo Järvinen, cirujano ortopédico de la Universidad de Helsinki y responsable del ensayo, los resultados después de una década fueron menos favorables para quienes se sometieron a cirugía. Detalló que este grupo presentó una función de rodilla más limitada, mayor progresión de la osteoartritis y una probabilidad superior de requerir nuevas intervenciones.
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El menisco, estructura clave para la estabilidad y el movimiento de la articulación, puede dañarse por torsiones bruscas o por desgaste progresivo. Los síntomas incluyen dolor, rigidez, dificultad para doblar la pierna y sensación de chasquido.
De acuerdo con la publicación, muchas roturas meniscales identificadas en resonancias corresponden a hallazgos incidentales, ya que pueden aparecer en personas asintomáticas.
Cambios en las guías clínicas y recomendaciones

El especialista en ortopedia Mark Bowditch, expresidente de la Asociación Británica de Ortopedia, señaló que las guías de buenas prácticas evolucionaron para reflejar la evidencia acumulada. “La cirugía no debería ser el primer paso en el tratamiento del desgarro de menisco”, afirmó en declaraciones recogidas por el diario británico. El enfoque actual promueve extender el seguimiento y la fisioterapia entre tres y seis meses antes de considerar una intervención.
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Actualmente, solo uno de cada cuatro pacientes accede a una meniscectomía, frente a los tres cuartos que lo hacían en el pasado. Según Bowditch, la decisión de operar se reserva a un subgrupo específico: “El resultado es impredecible cuando se busca tratar el dolor, pero los pacientes con bloqueo mecánico tienen más probabilidades de beneficiarse”.
El ensayo mostró que los pacientes operados no solo experimentaron una evolución funcional menos favorable, sino que también desarrollaron osteoartritis con mayor frecuencia. Además, aumentó la necesidad de cirugías posteriores en el grupo intervenido, un dato que refuerza la necesidad de revisar las indicaciones convencionales.
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Debate internacional y resistencia a los cambios
El profesor Järvinen subrayó que la evidencia científica acumulada ha modificado las recomendaciones de numerosas organizaciones independientes. Sin embargo, la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos (AAOS) y la Asociación Británica de Cirugía de Rodilla (BASK) mantienen su respaldo a la cirugía en sus directrices. El investigador sostuvo que “abandonar terapias ineficaces resulta un desafío para la comunidad médica”, según declaraciones recogidas por el medio londinense.

El estudio incorporó pacientes con lesiones agudas y de evolución gradual, lo que permitió observar diferencias según el origen de la rotura. Aproximadamente un tercio de los participantes presentaba una lesión relacionada con actividad física intensa, mientras que dos tercios desarrollaron síntomas de forma progresiva.
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Detalles metodológicos y perspectivas
La investigación aplicó un método de asignación aleatoria: la mitad de los pacientes fue sometida a meniscectomía parcial, mientras que el resto recibió una cirugía simulada, sin intervención real sobre el menisco. El seguimiento, realizado durante diez años, incluyó valoraciones periódicas de función articular, dolor y progresión de la osteoartritis.
De acuerdo con el periódico británico, los resultados respaldan una tendencia internacional a priorizar tratamientos conservadores y limitar la indicación quirúrgica a casos específicos. El debate persiste entre sociedades médicas, aunque la tendencia a reducir la frecuencia de meniscectomías se evidencia en Europa y Norteamérica.
“Ahora sabemos que estas roturas de menisco se encuentran con mucha frecuencia en pacientes asintomáticos”, afirmó Järvinen. La publicación resalta que la individualización del tratamiento y la prudencia en la indicación quirúrgica resultan fundamentales ante la nueva evidencia.
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