
Cada día, millones de personas se preguntan si existe una forma real de proteger su memoria y su capacidad de pensar a medida que pasan los años. Ahora, un grupo de científicos de Europa ha identificado dos factores clave que pueden reducir el riesgo de demencia incluso para quienes tienen antecedentes familiares o predisposición genética. ¿La sorpresa? No se trata de medicamentos ni de terapias costosas, sino de hábitos cotidianos y decisiones personales que pueden pasar desapercibidas, pero que resultan decisivas para la salud del cerebro.
Según la investigación liderada por el Trinity College Dublin y publicada en Journal of Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis, Assessment and Disease Monitoring, mantener una vida activa y variada en la mediana edad es uno de los métodos más efectivos para disminuir el riesgo de deterioro cognitivo.
PUBLICIDAD
El estudio analizó a 700 adultos de entre 40 y 59 años en Irlanda y el Reino Unido, muchos de ellos con riesgo genético de Alzheimer. Los resultados muestran que quienes dedican tiempo a actividades físicas, sociales e intelectuales —como aprender un instrumento, viajar, socializar, leer o practicar un idioma— desarrollan una mayor “reserva cognitiva”.
La profesora Lorina Naci, líder del equipo, explicó: “Vimos que los mayores beneficios provenían de una combinación de diferentes actividades, en lugar de una sola. La variedad es clave y una combinación de estimulación física, social y mental es la más eficaz para mejorar la salud cerebral”. Es decir, no basta con hacer solo ejercicio o leer un libro: la protección surge de la diversidad de estímulos.
PUBLICIDAD

Los factores modificables: depresión y lesiones cerebrales en la mira
El estudio también identificó dos factores de riesgo modificables que pueden acelerar el deterioro cognitivo: la depresión y las lesiones cerebrales traumáticas. Ambos influyen de manera significativa en la salud cerebral, incluso más que otros problemas como la diabetes, la hipertensión o el mal sueño. Los investigadores remarcan la importancia de atender la salud mental y prevenir accidentes o golpes en la cabeza como parte central de una estrategia de prevención.
“Participar en una amplia gama de actividades estimulantes puede fortalecer activamente la resiliencia cognitiva décadas antes de que aparezcan los síntomas, incluso en personas con riesgo genético y antecedentes familiares de demencia”, señaló Lorina Naci, en referencia a que la prevención puede empezar mucho antes de la vejez y está al alcance de hábitos simples y accesibles.
PUBLICIDAD
Más allá de la genética: el impacto de las acciones diarias
Uno de los resultados más llamativos del trabajo es que el efecto positivo de los hábitos activos y variados supera el impacto negativo del principal riesgo genético conocido para el Alzheimer. Esto significa que incluso quienes tienen antecedentes familiares pueden reducir su riesgo si realizan cambios en su vida cotidiana.

Las actividades que demostraron mayor impacto incluyen socializar con amigos o familiares, practicar un instrumento musical, viajar, leer y aprender idiomas. La protección no surge de una sola acción, sino de la suma y combinación de varias.
En la actualidad, la demencia afecta a 65.000 personas en Irlanda, un millón en el Reino Unido y 48 millones en todo el mundo. Según las proyecciones, en 2050 podría alcanzar los 150 millones de casos y los costos globales superarían los 3 billones de euros.
PUBLICIDAD
Por eso, el estudio sugiere que los gobiernos deben invertir en políticas públicas que faciliten el acceso a actividades estimulantes, programas de prevención, salud mental y aprendizaje permanente.
Según comunicaron, el programa PREVENT-Dementia, impulsado por Trinity College Dublin junto a universidades como Cambridge, Oxford, Edimburgo e Imperial College London, continuará monitoreando a los participantes para profundizar en este hallazgo durante la próxima década.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Miedo a volar: Conrado Estol explicó cómo enfrentar las turbulencias y controlar la ansiedad
En Infobae al Mediodía, el neurólogo repasó datos sobre accidentes fatales, supervivencia, protocolos de cabina y factores que suelen generar inquietud antes y durante un viaje en avión

La leche materna podría reducir el riesgo de resistencia a los antibióticos en los recién nacidos, sugiere un estudio
Una investigación publicada en Nature Communications reveló que los bebés alimentados de esta manera durante el primer mes presentaron menores niveles de genes bacterianos capaces de sortear esos tratamientos farmacológicos

El doctor Daniel López Rosetti explicó qué hábitos ayudan a cuidar el cerebro y el corazón
Durante su participación en Infobae a las Nueve, planteó una rutina con controles médicos, actividad física, descanso y vínculos sociales para favorecer la salud cerebral y cardiovascular a lo largo de los años

JD Vance anunció la baja de 760.000 beneficiarios del seguro médico público: fraude masivo y un ahorro proyectado de USD 2.200 millones
Expertos cuestionan el proceso de selección y advierten que personas elegibles podrían haber perdido su cobertura
Activar los músculos abdominales puede modificar el movimiento cerebral y la circulación de fluidos, según un estudio
Experimentos con ratones de la Universidad Estatal de Pensilvania mostraron que los movimientos habituales generan una presión que aumenta de forma temporal el flujo sanguíneo




