Fue secuestrada y abusada a los 14 años, su caso conmovió a Estados Unidos y ahora ganó un torneo de fisicoculturismo

Elizabeth Smart permaneció cautiva durante nueve meses. Tras convertirse en la voz de las víctimas de abuso sexual, incursionó en el deporte: “Estoy orgullosa de mi cuerpo”

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Elizabeth Smart, un ejemplo de resiliencia
Elizabeth Smart, un ejemplo de resiliencia

Durante nueve meses, Elizabeth Smart vivió en la oscuridad del secuestro, aislada del mundo y de su familia. Tenía 14 años cuando fue arrancada de su habitación en Salt Lake City y, a partir de esa noche, su nombre quedó ligado a una de las historias de supervivencia más impactantes de Estados Unidos. El país entero la buscó y su rescate se convirtió en símbolo de esperanza. 24 años después, vuelve a ser noticia, pero ahora por una hazaña que no tiene que ver con el miedo, sino con el coraje: logró el primer lugar en una competencia de fisicoculturismo.

Elizabeth se consagró en la categoría Fit Model Novice durante la competencia Wasatch Warrior realizada el último fin de semana en Salt Lake City, Utah, a sus 38 años. Además de este triunfo, Smart logró el segundo puesto en la categoría Fit Model y el tercero en Fit Model Masters 35+ en la misma jornada.

Smart, quien durante años vivió marcada por las cicatrices del abuso y la violencia, encontró en el deporte una forma de reconstrucción. En el escenario, vestida con un bikini azul, no solo exhibió músculos, sino también la huella de una batalla ganada día tras día en silencio. “Estoy orgullosa de mi cuerpo y de todo lo que ha atravesado. Me niego a avergonzarme de él”, escribió en sus redes sociales.

Elizabeth Smart
Elizabeth Smart junto a las demás competidoras

“Me preocupaba que no me tomaran en serio, que pensaran que ya no era digna de seguir trabajando como defensora de los sobrevivientes”, agregó la deportista. El secuestro de Elizabeth Smart en 2002 paralizó a su familia y movilizó a toda una nación. La cobertura mediática, los voluntarios y el trabajo incansable de sus padres permitieron que, nueve meses después, fuera rescatada.

La noche del 5 de junio de aquel año, tras una ceremonia escolar en el colegio Bryant, los Smart regresaron a su residencia en Federal Heights, un barrio exclusivo de Salt Lake City. Alrededor de las 2 AM, un hombre ingresó al dormitorio de Elizabeth y su hermana menor, armado con un cuchillo. Ambas niñas reconocieron en la voz del secuestrador a un conocido de la familia. Temiendo por sus vidas, Elizabeth fue obligada a salir mientras su hermana, Mary Katherine, fingió dormir. Pasaron casi dos horas antes de que la niña de nueve años reuniera valentía para alertar a sus padres. El intruso, identificado luego como Brian David Mitchell, ya se había evaporado.

Elizabeth Smart
La busqueda de Elizabeth Smart (Captura de video)

Meses antes, Lois Smart, madre de Elizabeth, invitó a un mendigo que se hacía llamar “Emmanuel” a realizar reparaciones domésticas. Este acto de solidaridad se transformó en la desgracia de la familia, ya que el hombre, cuyo nombre real era Brian David Mitchell, se obsesionó con la menor. Acompañado de su pareja Wanda Barzee, ejecutó el secuestro y mantuvo cautiva a Elizabeth a menos de cinco kilómetros del hogar de la víctima.

Durante el cautiverio, la adolescente fue encadenada, sufrió abusos sexuales reiterados —Mitchell argumentaba motivaciones “religiosas” para justificar sus crímenes— y fue sometida a constantes amenazas. Además de privación de alimento, Elizabeth fue forzada al consumo excesivo de alcohol y a reproducir pornografía. La pareja, moviéndose entre Utah y California, intentó incluso secuestrar a otra menor, aunque fracasó en ese intento.

Elizabeth Smart en su infancia (Netflix)
Elizabeth Smart en su infancia (Netflix)

La investigación policial recaía bajo la absoluta presión mediática, potenciada por la participación directa de los familiares y la emisión constante de alertas de desaparición. Se llegó a involucrar a detectives de homicidios y al propio presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien abogó por establecer sistemas de alerta rápida nacional para menores desaparecidos.

El salto cualitativo en la investigación llegó al emitirse el retrato del secuestrador en el programa America’s Most Wanted. Esta exposición llevó a que los propios hijastros de Mitchell lo identificaran por su nombre completo y lo reportaran a las autoridades.

Poco después, ya en su regreso a Utah, Mitchell, Barzee y Elizabeth fueron vistos por dos matrimonios distintos, quienes, al reconocerlos por la transmisión televisiva, notificaron al 911. La policía actuó de inmediato y el 12 de marzo de 2003, la adolescente fue rescatada en la ciudad de Sandy con vida.

Tras superar las secuelas del secuestro, Smart se transformó en una activista central en la lucha contra el abuso y la explotación sexual. Impulsó la promulgación del sistema Alerta AMBER en el Congreso de Estados Unidos y fundó en 2011 una organización que lleva su nombre, orientada a la prevención y atención a víctimas.

Esto ha sido un gran cambio para mí, ha sido duro, me ha empujado, me ha desafiado a no rendirme. Estoy muy orgullosa de mí misma por haberlo hecho. Estoy muy orgullosa de mi cuerpo y quiero celebrarlo. Mi cuerpo me ha llevado a través de cada uno de los peores días, de cada experiencia infernal y agotadora; ha creado y criado a tres hermosos hijos; mi cuerpo ha estado a la altura de cada uno de los retos que la vida le ha presentado y me ha llevado adelante”, sostuvo tras la competición de culturismo.

“Solo espero que todos encontremos el valor para perseguir nuevas experiencias, metas, superarnos a nosotros mismos y, lo más importante, la felicidad”, concluyó.