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El tamaño de las pupilas revela más de lo imaginado: así delatan las emociones humanas

Una investigación reciente analizó cómo los ojos responden ante distintos estímulos afectivos y cuáles son las diferencias en las reacciones fisiológicas según el tipo de sentimiento. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre el vínculo entre las respuestas corporales y la vida emocional

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un estudio revela que los cambios en las pupilas pueden asociarse a emociones como tristeza, asco e ira, aunque no de manera inequívoca (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El movimiento de las pupilas, ese ajuste casi imperceptible en los ojos, podría revelar mucho más que simples respuestas a la luz. Un estudio dirigido por Kate McCulloch investiga cómo los cambios en el tamaño pupilar se relacionan con emociones humanas, desafiando la idea de que “los ojos son el espejo del alma”. La investigación analiza hasta qué punto nuestras miradas pueden delatar lo que sentimos, incluso sin palabras.

El equipo de McCulloch examinó a más de 200 voluntarios y detectó que los cambios pupilares pueden asociarse a emociones como asco y tristeza, mientras que la ira tiende a provocar contracción pupilar, especialmente ante estímulos auditivos. Estos patrones no son exclusivos ni universales, ya que varían según la persona y pueden solaparse entre emociones.

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Estudios recientes, incluido el de McCulloch, sugieren que la creencia de que los ojos reflejan el “alma” tiene cierto respaldo: las personas son especialmente sensibles a las señales faciales, especialmente en la zona ocular, una habilidad relevante para la interacción social y la evolución, según expertos en neurociencia y psicología.

El análisis muestra que es posible reconocer patrones de contracción y dilatación pupilar para distintas emociones. El asco y la tristeza suelen asociarse a un aumento del tamaño pupilar; la ira, a una contracción más marcada, en particular frente a sonidos.

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El miedo también mostró relación con la dilatación pupilar, aunque de forma menos constante. Estos resultados sugieren ventajas evolutivas: una pupila contraída podría facilitar la detección de amenazas y una dilatada, ampliar el campo visual para buscar ayuda o rutas de escape.

Teorías académicas sobre emociones y pupilas

En el ámbito académico, persiste un debate sobre la naturaleza de las emociones y su reflejo en las pupilas. Por un lado, la teoría dimensional, representada por Lisa Feldman Barrett, profesora de psicología en la Northeastern University, sostiene que las emociones son construcciones mentales que combinan factores biológicos y culturales. Desde esta perspectiva, términos como “ira” o “tristeza” funcionan como etiquetas asignadas a experiencias personales.

Primer plano de cuatro ojos con flechas y gráficos que indican ira, tristeza, alegría, miedo y asco. Se observan pupilas de distintos tamaños y expresiones faciales.
La investigación dirigida por Kate McCulloch evaluó a más de 200 voluntarios para analizar la relación entre las pupilas y las emociones humanas

Por el otro, la teoría de las emociones básicas desarrollada por Paul Ekman, psicólogo estadounidense pionero en el estudio de la expresión facial, defiende que existen emociones universales determinadas por mecanismos biológicos formados a lo largo de la evolución. Según Ekman, cada emoción estaría asociada a respuestas fisiológicas distintivas, entre ellas los cambios pupilares.

Existen además posturas intermedias. Algunas sostienen que la pupila refleja el grado de activación nerviosa o la valencia emocional, en lugar de manifestar una emoción específica, mientras que otras consideran que los movimientos pupilares son aleatorios o poco funcionales.

Un grupo más específico sostiene que es posible distinguir emociones particulares mediante el análisis de los movimientos pupilares, aunque la evidencia aún no es concluyente.

Metodología y limitaciones del estudio

La investigación de McCulloch expuso a un centenar de voluntarios a imágenes y fragmentos de audio capaces de inducir emociones concretas. Los investigadores registraron en tiempo real los cambios pupilares, controlando la luminosidad para limitar la influencia de estímulos no emocionales. Se examinaron cinco emociones básicas: ira, asco, miedo, alegría y tristeza.

Un oftalmólogo masculino examina los ojos de una mujer joven con un foróptero en una clínica; la mujer mira fijamente a través del aparato.
El estudio utilizó imágenes y fragmentos de audio en condiciones de luz controlada para inducir y medir emociones básicas mediante respuestas pupilares (Imagen Ilustrativa Infobae)

Posteriormente, otros 102 participantes visualizaron clips de audio de mayor duración en entornos de luz controlada. En ambos casos, los voluntarios indicaron las emociones experimentadas, lo que permitió relacionar los resultados fisiológicos con la percepción individual.

Aunque el estudio representa un avance en la comprensión de la relación entre emociones y pupilas, persisten limitaciones importantes. No resulta sencillo atribuir los patrones fisiológicos a causas evolutivas concretas ni aislar factores individuales y situacionales que afectan estas reacciones. Según el equipo de investigación, la dilatación podría estar ligada a la motivación por alejarse de una situación y la contracción, a lo contrario: acercarse con actitud proactiva.

Desafíos y futuro de la investigación

El desarrollo de tecnologías como cámaras de alta definición y algoritmos de aprendizaje automático abre nuevas posibilidades para analizar las emociones humanas a través de las pupilas. Sin embargo, la complejidad del comportamiento individual y la influencia del entorno dificultan la obtención de mediciones precisas y descontextualizadas del estado emocional.

Comprender una emoción requiere considerar tanto las respuestas fisiológicas como los motivos y circunstancias personales. Las pupilas comunican parte de este proceso, pero es la suma de contextos, historias y valores la que define verdaderamente cada reacción.

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