
Un nuevo análisis de la Asociación Americana del Corazón advierte sobre un factor de riesgo oculto en la prevención de la enfermedad cardíaca: la salud dental, específicamente la enfermedad periodontal. Esta condición, que implica inflamación crónica de las encías, está asociada con un aumento del riesgo cardiovascular y requiere medidas de prevención que incluyan el cuidado oral.
La enfermedad periodontal afecta a más del 40% de los adultos mayores de 30 años y puede incrementar de forma considerable la probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares. Las estrategias preventivas eficaces incluyen una higiene bucal rigurosa, visitas regulares al dentista y la incorporación de hábitos de vida saludables, ya que la salud oral mantiene una relación directa con la reducción de la incidencia de enfermedades cardíacas.
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La Asociación Americana del Corazón subraya que existe una conexión entre la salud bucal y la del corazón. El doctor Andrew H. Tran, cardiólogo y director del programa de cardiología preventiva en Nationwide Children’s Hospital, indicó: “La boca y el corazón están conectados”.
Relación entre salud dental y riesgo cardiovascular
El avance de la enfermedad periodontal, que se inicia como gingivitis y puede progresar hasta periodontitis, facilita la llegada de bacterias al torrente sanguíneo. Este proceso puede desencadenar inflamación sistémica, lo que favorece la formación de placa en las arterias.
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La inflamación crónica causada por la enfermedad periodontal sobrecarga las arterias cardíacas, según el doctor Yu-Ming Ni, del MemorialCare Heart and Vascular Institute en el Orange Coast Medical Center. Este especialista explicó que la inflamación persistente puede provocar que la placa arterial se torne inestable, elevando el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.
Por su parte, el doctor Hosam Hmoud, del Northwell’s Lenox Hill Hospital, afirmó que una higiene bucal adecuada y el seguimiento profesional pueden aminorar estos riesgos.
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El impacto trasciende el entorno bucal; el doctor Justin Zachariah, director de investigación en cardiología pediátrica del Texas Children’s Hospital, señaló que el control de la enfermedad de las encías mediante técnicas como el uso de hilo dental podría reducir la inflamación en el organismo.
Evidencia científica y factores de riesgo
Diversos estudios han establecido una asociación entre la enfermedad periodontal y un mayor riesgo de infarto, insuficiencia cardíaca o trastornos como la fibrilación auricular. Sin embargo, los especialistas aclaran que no existen pruebas concluyentes de causalidad directa.
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El doctor Hsun-Liang Chan, presidente de la División de Periodontología en la Universidad Estatal de Ohio, advirtió: “Todavía no conocemos por completo los mecanismos exactos que vinculan la enfermedad periodontal con las enfermedades cardíacas”. En tanto, la doctora Stephanie Saucier, cardióloga de Hartford HealthCare, puntualizó que debe considerarse solo como “uno de los muchos factores de riesgo modificables”.
Aunque mantener una boca sana no elimina los peligros cardiovasculares, puede influir de manera favorable. “Tener una salud dental perfecta no eliminará el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, pero sin duda ayuda”, concluyó Ni.
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Recomendaciones para proteger el corazón y la salud bucal
La Asociación Dental Americana recomienda visitar al dentista dos veces al año en ausencia de enfermedad periodontal. Si existe diagnóstico, se sugieren entre tres y cuatro limpiezas anuales. El doctor Chan subrayó la importancia de acudir al especialista ante cualquier síntoma.

Para una prevención integral, los expertos aconsejan adoptar los Ocho Elementos Esenciales de la Vida, respaldados por la Asociación Americana del Corazón.
Entre ellos se incluyen: alimentación equilibrada, al menos 2,5 horas semanales de ejercicio moderado, evitar el tabaco, dormir entre siete y nueve horas, mantener el peso adecuado, controlar el colesterol LDL, vigilar la glucosa en sangre y mantener la presión arterial bajo 120/80 mm Hg.
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Integrar estos hábitos con una rutina estricta de higiene bucal puede modificar el pronóstico de salud cardiovascular. Consultar a un profesional permite personalizar las recomendaciones a cada caso.
El cuidado de la salud oral, además de proteger los dientes, puede reducir el riesgo de padecimientos cardíacos graves. Estas acciones preventivas constituyen una inversión en bienestar a largo plazo para el corazón y el organismo en su conjunto.
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