
Contar con una rutina de fuerza simple y adaptable puede transformar la calidad de vida a cualquier edad. De acuerdo con GQ, los ejercicios básicos propuestos por profesionales de PureGym favorecen el bienestar y la motivación, incluso en personas con molestias o limitaciones previas.
La constancia suele verse afectada si las actividades físicas no resultan atractivas o accesibles. Por ello, GQ destaca la importancia de elegir rutinas acordes a cada etapa y condición física, lo que contribuye a reducir el abandono en quienes buscan una vida más activa.
Cómo evitar molestias lumbares al entrenar
Uno de los principales problemas, especialmente tras periodos de sedentarismo o en personas que inician, son las molestias lumbares. Estas pueden impedir la práctica de ciertos movimientos y llevan a dejar la rutina antes de tiempo.
Diversos estudios científicos avalan la eficacia de ejercicios de fortalecimiento y estabilización para prevenir y tratar molestias en la zona lumbar. Incorporar movimientos como el puente de glúteos y el bird dog mejora la activación muscular del core, aumenta la resistencia de la zona media y estabiliza la columna, tanto en personas sanas como en quienes presentan dolor lumbar crónico.

Los especialistas de PureGym, citados por GQ, señalan que existen ejercicios orientados a prevenir molestias lumbares y aliviar síntomas cuando ya han aparecido. Además, recomiendan consultar a un médico o entrenador antes de modificar la rutina habitual.
Un circuito sencillo y adaptable
El circuito recomendado se basa en movimientos efectivos y adaptables a cualquier entorno, ya sea en casa, un gimnasio o al aire libre. Esta versatilidad permite incorporar la rutina diariamente sin mayores complicaciones ni necesidad de invertir en equipos complejos.
El material necesario es limitado. Solo se requieren un par de mancuernas o pesas pequeñas, kettlebells ligeras y un mat de yoga para ejercicios en el suelo. Estos elementos suelen ser accesibles y no implican un alto coste.

Recomendaciones y ejercicios clave
Los expertos de PureGym advierten que, ante molestias lumbares, es fundamental evitar grandes cargas. Aconsejan optar por una amplitud de movimiento corta y progresar solo si hay mejoría en la zona afectada.
También es clave ajustar la intensidad del entrenamiento al nivel físico individual. Esta rutina de fuerza ofrece margen de progresión: es posible iniciar con menores repeticiones e incrementarlas gradualmente conforme la zona lumbar se fortalece.
Ejercicios clásicos para fortalecer
El plan incluye seis ejercicios clásicos, según GQ: El primero es el puente de glúteos, en 3 series de 12 repeticiones, orientado a fortalecer la parte baja de la espalda y los glúteos. Este ejercicio se ejecuta en posición supina (acostado boca arriba), flexionando las rodillas y apoyando plantas de los pies en el suelo. Desde esa base, se eleva la cadera en dirección al techo mientras se contraen los glúteos y se empuja con los talones. El puente permite aislar la musculatura del glúteo y ayuda a proteger la zona lumbar.
Un estudio publicado en 2024 evaluó la activación muscular y la seguridad del puente de glúteos para el fortalecimiento de la región lumbopélvica en personas con y sin dolor lumbar. Los autores concluyeron que el ejercicio incrementa la fuerza de glúteos y estabilizadores de la columna, y recomiendan su inclusión tanto en rutinas de prevención como de rehabilitación.

El bird dog (ejercicio de oposición brazos-piernas en cuadrupedia) se realiza en 3 series de 10 repeticiones por lado, y favorece la estabilidad central y la coordinación. Este ejercicio ayuda a la estabilización de la espalda baja con poca carga sobre la misma. Hay que comenzar por apoyar las manos y las rodillas en el suelo. Luego hay que extender un brazo y llevarlo para adelante; al mismo tiempo, hay que estirar la pierna contraria.
Un estudio realizado en 2023 demuestra que el bird dog es uno de los ejercicios más eficaces para la prevención y tratamiento del dolor lumbar. Su práctica activa extensores lumbares y músculos de la cadera mejora la estabilidad postural y contribuye a la rehabilitación lumbopélvica, con bajo riesgo si se ejecuta con técnica adecuada.
Le sigue la sentadilla goblet, empleando una mancuerna o kettlebell ligera, con 3 series de 10 repeticiones para trabajar piernas, glúteos y zona media. Este movimiento se realiza de pie, con los pies algo más separados que el ancho de las caderas. Se sostiene una pesa, ya sea una mancuerna o una pesa rusa, cerca del pecho con ambas manos y con los codos pegados al cuerpo.
Es importante mantener el abdomen activo y la espalda recta. Luego, se flexionan las rodillas y se empujan las caderas hacia atrás para descender en una sentadilla, sin perder la alineación y con los talones apoyados en el suelo. Se hace una pausa cuando las caderas quedan a la altura de las rodillas, con los codos cerca de ellas, y a continuación se vuelve a subir empujando con los talones, manteniendo siempre la columna recta.

La literatura científica respalda el uso de la sentadilla goblet para mejorar la fuerza de piernas y la estabilidad de la zona media, sin sobrecargar la región lumbar si la técnica es correcta. Esta variante se considera una alternativa segura y funcional en programas de entrenamiento y fisioterapia.
Luego, el peso muerto rumano se ejecuta en 3 series de 10 repeticiones, poniendo énfasis en la cadena posterior y el control de la zona lumbar. Para ejecutarlo, se debe partir de pie, con los pies a la anchura de las caderas y una barra o mancuernas frente a los muslos. Las caderas se empujan hacia atrás mientras se bajan las pesas a lo largo de las piernas, deteniéndose cuando se percibe un estiramiento en los isquiotibiales. El regreso a la posición inicial se logra llevando las caderas hacia delante, sin curvar la espalda.
El peso muerto rumano se asocia con un incremento de la fuerza en glúteos e isquiotibiales y resulta eficaz para trabajar la cadena posterior y reforzar la zona lumbar. Un estudio muestra que este ejercicio contribuye al desarrollo de la fuerza lumbar y puede integrarse en rutinas de prevención y rehabilitación, siempre bajo supervisión profesional.
El circuito se completa con la plancha lateral, en 3 series de 20 a 30 segundos por lado, útil para músculos oblicuos. Recostado de lado, con las piernas extendidas y apiladas y el antebrazo bajo el hombro, se elevan las caderas para formar una línea recta de cabeza a pies, manteniendo la tensión sin flexiones ni torsiones.

Y la extensión de espalda, en 3 series de 12 repeticiones para fortalecer la región lumbar. Es necesario recostarse boca abajo, con los brazos extendidos por encima de la cabeza y las piernas rectas. Se debe activar la zona central del cuerpo y elevar, de manera simultánea, brazos y piernas, con codos y rodillas completamente extendidos. El cuello debe mantenerse en posición neutra, con la mirada hacia el suelo o ligeramente al frente. Se aconseja mantener la postura durante unos segundos y luego descender suavemente las extremidades.
La plancha lateral y la extensión de espalda son reconocidas por su capacidad para fortalecer los estabilizadores del tronco y los extensores lumbares. Estudios confirman que estos ejercicios mejoran la función de la zona media y ayudan a prevenir el dolor lumbar, contribuyendo a una mayor protección de la columna.
Calentamiento, estiramiento y progresión segura
Los entrenadores consultados por GQ insisten en calentar antes y estirar después de cada sesión, lo que ayuda a prevenir lesiones. De este modo, el circuito puede adaptarse a personas que empiezan, que retoman la actividad tras el sedentarismo o que buscan mantener un buen nivel físico con seguridad.
Integrar estos ejercicios en la vida diaria impulsa el bienestar y permite enfrentar desafíos físicos con confianza y autonomía. La constancia y la correcta ejecución, según PureGym, convierten esta rutina recomendada por GQ en un recurso accesible para mejorar el estado físico de forma gradual y sostenida.
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