Dolor de espalda: por qué sentarse erguido durante largas horas podría no ser la mejor opción, según expertos

Nuevas perspectivas médicas desafían creencias tradicionales sobre la postura y el bienestar físico, abriendo interrogantes sobre prácticas cotidianas que parecían indiscutibles

dolor lumbar
El mito de sentarse erguido como única buena postura es cuestionado por expertos y nuevas investigaciones (Freepik)
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Durante décadas, la imagen de sentarse erguido con los hombros hacia atrás y la columna perfectamente recta se ha asociado automáticamente con una “buena postura”. Frases como “¡Siéntate derecho!” han formado parte del día a día de incontables generaciones educadas bajo la premisa de que mantenerse rígidamente alineado es esencial para evitar el dolor de espalda y otros malestares musculoesqueléticos. Sin embargo, las investigaciones y la opinión de expertos actuales ponen en duda la utilidad de esa visión limitada y, en algunos casos, incluso advierten que puede ser más perjudicial que beneficiosa.

El doctor Xand van Tulleken, médico y presentador de la BBC, destaca que mucho de lo que creemos saber sobre la postura carece de base científica moderna y está desactualizado. Según explicó en diálogo con Morning Live, mantenerse rígidamente erguido durante horas podría ser contraproducente, ya que el cuerpo humano está diseñado para moverse, no para permanecer estático. Su enfoque desafía la visión tradicional y plantea que la postura no debe interpretarse como una pose fija, sino como una condición dinámica que evoluciona con el movimiento y la conciencia corporal.

Consejos claves para mejorar la postura: el enfoque de Xand van Tulleken

1. Mantenerse en movimiento

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El movimiento frecuente es clave para una postura saludable, según el doctor Xand van Tulleken (Imagen Ilustrativa Infobae)

El primer consejo fundamental del doctor van Tulleken es priorizar el movimiento. Más allá de adquirir productos que prometen corregir la postura —desde sillas ergonómicas hasta dispositivos electrónicos que alertan sobre las malas posiciones—, lo importante es evitar cualquier tipo de inmovilidad prolongada. Permanecer horas sentado en la misma silla, recostado en el sofá o inclinado ante el móvil crea más problemas que los resuelve, pese a lo sofisticado del mobiliario o los recordatorios tecnológicos.

“Puedes tener la mejor silla, pero si pasas ocho horas sentado en ella, seguirás teniendo dolor de espalda” explicó Van Tulleken.

Van Tulleken señala también que algunos correctores posturales pueden restringir el movimiento natural, lo cual contradice el objetivo de lograr una espalda sana.

Junto al movimiento, el especialista subraya la importancia de desarrollar fuerza muscular, especialmente en la zona del core y de la espalda. No se trata de buscar grandes logros deportivos ni de inscribirse en un gimnasio de alto rendimiento: pequeñas rutinas diarias como elevar los brazos sobre la cabeza, girar el cuello de lado a lado o practicar ejercicios sencillos pueden ofrecer un alivio inmediato al malestar y contribuir a un mayor bienestar general al sostener la estructura corporal. Actividades como el yoga y el pilates son recomendadas por su capacidad para fortalecer el cuerpo y flexibilizarlo, enfrentando puntos específicos de dolor y previniendo tensiones innecesarias.

2. Desarrollar fuerza, no rigidez

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La fuerza muscular es la clave para una postura saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los conceptos más repetidos por van Tulleken es que el gran enemigo de la espalda no es una mala postura puntual, sino la práctica extendida de la inmovilidad. El cuerpo no está preparado para el sedentarismo extremo que caracteriza a muchos entornos laborales y domésticos en la actualidad. La postura, señala el médico, es por definición cambiante, y sólo preservando esa variabilidad —mediante descansos, estiramientos y cambios de posición— se puede evitar la fatiga muscular y el dolor crónico.

“Lo que queremos es que nuestro cuerpo se sostenga por sí mismo”, explica Xand.

Existen, por supuesto, accesorios que pueden aumentar el confort, como los cojines lumbares, pero nunca deben sustituir el hábito de levantarse y moverse regularmente. El propio diseño de la jornada diaria debería incorporar momentos para interrumpir la continuidad postural y permitir que los músculos “se reinicien” mediante movimientos básicos.

3. Cambia tu mentalidad

Postura
El dolor de espalda puede estar relacionado tanto con factores físicos como emocionales, advierte el especialista (Freepik)

El tercer eje mencionado por el doctor van Tulleken es la relación entre postura y estado emocional. El estrés, las preocupaciones laborales y los factores psicológicos pueden manifestarse en el cuerpo a través de encorvamientos y tensiones, en especial cuando se pasan largas horas frente a pantallas bajo presión de plazos y tareas. Corregir la postura, en muchos casos, requiere no sólo modificar la disposición física del entorno (como la altura de la silla o la posición del monitor) sino también revisar la actitud y carga emocional asociadas al trabajo y al estudio.

El especialista enfatiza que el dolor de espalda a menudo está influido por elementos emocionales y no se soluciona únicamente ajustando lo material: liberar espacio en la agenda, darse tiempo para el ejercicio y cultivar una actitud atenta son piezas necesarias de un mismo rompecabezas.

“El dolor no solo tiene que ver con los músculos, sino también con lo emocional y lo psicológico”, explica Xand.

Recomendaciones del NHS y señales de alerta

Tanto el doctor van Tulleken como el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) recomiendan mantenerse activo, integrar estiramientos y ejercicios sencillos y optar por medicamentos antiinflamatorios si hay molestias leves. Sin embargo, existen situaciones en las que se requiere atención médica: si el dolor de espalda persiste luego de varios días de tratamientos en casa, empeora progresivamente o se acompaña de otras molestias, es fundamental acudir al médico de cabecera. Además, la “mala postura” puede ser la manifestación externa de una condición médica subyacente, motivo por el cual nunca debe subestimarse una molestia prolongada o severa.

Este replanteamiento de lo que significa realmente una buena postura abre la puerta a soluciones más humanas y realistas, centradas tanto en el movimiento como en el bienestar mental y emocional.

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