
El posparto representa profundos cambios físicos, mentales y emocionales para la madre. De acuerdo a una nota en Infobae de Walter Ghedin (MN 74.794) médico psiquiatra y sexólogo, “el posparto es una etapa compleja con múltiples cambios: físicos (hormonales, genitales, suelo pélvico), subjetivos (autoimagen, miedo, presión social) e interpersonales (pareja, familia, amistades, ayuda profesional, entre otros). Todos esos factores influyen en los modos de acción, la manera de pensar y de sentir de las mujeres puérperas", afirmó el doctor.
Durante este periodo, el autocuidado adquiere una relevancia fundamental, aunque suele quedar en segundo plano ante las demandas del bebé y las expectativas sociales.
Según Sophie Walker, fundadora de Australian Birth Stories, un podcast líder en consejos sobre parto y posparto, magister en salud pública y madre de tres hijos, y Jodi Wilson, escritora, doula posparto, profesora de yoga prenatal y madre de cuatro hijos, existen cinco tipos de descanso esenciales para la recuperación y el bienestar materno luego del parto.

En su libro, las expertas destacan la importancia de priorizar el descanso en sus distintas formas para favorecer la salud física y contribuir al equilibrio mental y emocional en una de las etapas más exigentes de la maternidad.
“A lo largo de dos años de investigación, que incluyeron entrevistas con más de 60 especialistas en salud perinatal y cientos de madres en el podcast Australian Birth Stories, descubrimos que la mayoría de las madres llegan al posparto con expectativas poco realistas sobre sí mismas y su cuerpo. Algunas se sienten desorientadas y cuestionan su valía cuando el cuidado de un bebé no encaja con la narrativa de una sociedad orientada a los resultados“, dijeron las expertas a The Guardian.
Según World Maternal Mental Health Day, 1 de cada 5 madres primerizas experimenta algún tipo de trastorno de ansiedad y estado de ánimo perinatal (PMAD), es decir, durante el embarazo y el posparto. Estas condiciones suelen pasar desapercibidas y no son tratadas, y a menudo tienen consecuencias de largo plazo tanto para la madre como para el niño.
El autocuidado en el posparto: una prioridad necesaria

El periodo posparto se caracteriza por una demanda constante de energía y atención, tanto por parte del bebé como del entorno. Walker y Wilson subrayan que, en este contexto, el autocuidado no es un lujo, sino una necesidad.
La sobrecarga de información, las visitas inesperadas y la presión social pueden afectar el bienestar de la madre y dificultar su recuperación. Según detallan en su guía las expertas, es fundamental que la madre se permita poner su propio descanso y bienestar en primer lugar, estableciendo límites y buscando apoyo cuando lo necesite.
Este enfoque integral del autocuidado abarca cinco tipos de descanso, según Walker y Wilson: el descanso físico, mental, sensorial, social y emocional, cada uno con una función específica en la recuperación posparto.
Cinco tipos de descanso para las madres

1. Descanso social: elegir relaciones que suman. El primer tipo de descanso que proponen Walker y Wilson es el descanso social. Este concepto no implica aislarse ni cancelar toda interacción, sino ser selectiva con las personas que forman parte del entorno inmediato tras el parto.
“El descanso social consiste en elegir pasar tiempo con personas que apoyan tus intenciones y te llenan de energía, que te llenan el alma y te hacen sentir bien”, explican las autoras. Por ello, recomiendan priorizar encuentros positivos y significativos, y no sentirse obligada a recibir a quienes no aportan apoyo genuino. Esta selección consciente de las relaciones sociales contribuye a preservar la energía y el bienestar emocional de la madre.
2. Descanso mental: espacio para procesar y aprender. Esta es una etapa de aprendizaje acelerado, en la que la madre debe adaptarse a nuevas rutinas, cuidados y responsabilidades. A este proceso se suman la recuperación física, la falta de sueño y cansancio mental.
Walker y Wilson insisten en la importancia de “darle espacio a la mente para que procese lo que se aprende y las lecciones tengan tiempo de asimilarse”. Para lograrlo, aconsejan ser selectiva con la información que se consume, especialmente en redes sociales, ya que la sobrecarga de consejos y opiniones puede dificultar la claridad mental.

3. Descanso sensorial: crear un refugio de calma. Tras el parto, la madre se encuentra en un estado de especial vulnerabilidad y sensibilidad, por lo que el entorno puede influir de manera significativa en su bienestar.
Las autoras recomiendan crear un ambiente que funcione como refugio, utilizando música relajante, baños tibios, bebidas calientes y ropa cómoda para favorecer la calma.
Además, sugieren limitar el tiempo frente a pantallas y buscar momentos de soledad, especialmente cuando el contacto físico se vuelve abrumador, algo frecuente en madres con varios hijos. Tomar descansos a solas ayuda a restablecer el equilibrio sensorial y a reducir el estrés y la ansiedad.
4. Descanso físico: recuperación activa y consciente. Las autoras recomiendan liberar la tensión corporal mediante movimientos suaves de caderas y piernas, yoga o masajes, así como estiramientos de la parte superior del cuerpo, el cuello y los hombros, especialmente útiles para quienes están aprendiendo a amamantar.

5. Descanso emocional: compartir y procesar experiencias. Hablar sobre la experiencia del parto y los sentimientos que surgen en el posparto es una necesidad frecuente y saludable. “Hablar con tu pareja, la persona que te acompaña en el parto o tu doula/matrona es importante”, señalan las autoras. Compartir los altibajos, las dudas y las emociones permite liberar pensamientos y procesarlos, lo que contribuye a una mayor calma y autenticidad emocional. Este tipo de descanso ayuda a la madre a integrar su experiencia y a fortalecer su bienestar psicológico en una etapa de grandes cambios.
Más recomendaciones para el bienestar materno
Para evitar la sobrecarga y el estrés os expertos recomiendan:
- Establecer límites: hay que saber decir “no”. Poner límites saludables puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad.
- Dormir lo suficiente: es clave establecer una rutina de sueño y hacer todo lo posible por cumplirla.
- Hacer ejercicio: es una excelente forma de reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la energía.
- Practicar yoga. Permite un reencuentro con el propio cuerpo.

- Alimentarse bien: puede mejorar la salud física y mental. Incorporar frutas, verduras, proteínas y carbohidratos complejos en la dieta y evitar el consumo de alimentos procesados o ricos en azúcar ayuda a sentirse mejor.
- Aprender técnicas de relajación: como la meditación y la respiración profunda, pueden ayudar a reducir el estrés y la ansiedad.
- Reservar tiempo para los seres queridos: es importante pasar tiempo con la pareja, la familia y los amigos y dedicarse a hobbies y otros intereses. También es clave hablar con los amigos y familiares acerca de los propios sentimientos.
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