
Según Mayo Clinic, “las alergias ocurren cuando el sistema inmunitario reacciona a una sustancia extraña que ingresa al cuerpo”. Estas sustancias se llaman alérgenos. Incluyen el polen, el veneno de abeja y la caspa animal. Estos cuadros de salud también pueden ocurrir debido a ciertas comidas que no causan reacciones en la mayoría de las personas.
Cada 8 de julio se conmemora el Día Mundial de la Alergia, una fecha promovida para visibilizar estas reacciones.
¿Cómo se desencadena una alergia?
Los sistemas de las personas alérgicas poseen una predisposición a reaccionar ante ciertas sustancias conocidas como alérgenos o antígenos. Estas pueden ingresar al cuerpo por vías respiratorias, digestivas o cutáneas. Desde el Ministerio de Salud de la Nación mencionan que pueden ser “alimentos, medicamentos, sustancias que penetran al organismo por la nariz y los bronquios (polvo, pólenes, hongos de la humedad, entre otros)”.

A nivel inmunológico, la reacción alérgica ocurre cuando el organismo produce una clase específica de anticuerpos, denominados IgE, asociados a un alérgeno. Al ingresar la sustancia, esta se une a dichos anticuerpos en mastocitos, que son células del sistema inmunitario encargadas de liberar sustancias químicas como defensa ante agentes externos.
Esto desencadena la liberación de moléculas como la histamina, que actúa como mensajeros entre células e inician la reacción del organismo. Tal como explican desde la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), “cuando la exposición al alérgeno nos produce síntomas, estaríamos hablando de alergia”.
Los síntomas varían según el órgano afectado. Si el alérgeno actúa sobre los bronquios, puede desencadenar episodios de asma alérgica en personas predispuestas; si actúa en la nariz, rinitis alérgica; y si afecta la piel, puede provocar urticaria, eczema o dermatitis.
En algunos casos, la reacción es generalizada y se manifiesta como anafilaxia, una respuesta inmunológica grave y sistémica que se produce en pocos minutos, y que puede incluir dificultad respiratoria, descenso brusco de la presión arterial y pérdida de conciencia. Se trata de una emergencia médica con riesgo de vida, que requiere tratamiento inmediato.
Alimentos, pólenes y otros alérgenos frecuentes

Otro de los motivos de consulta médica es la alergia alimentaria.
La Food Allergy and Anaphylaxis Connection Team (FAACT) identifica a nueve alimentos como los principales responsables del 90% de las alergias: maní, frutos secos, leche, huevo, trigo, soja, pescado, mariscos y sésamo.
A nivel ambiental, uno de los factores más destacados por los expertos es la exposición a pólenes, que se vio potenciada por el cambio climático. De acuerdo con la American Academy of Allergy, Asthma & Immunology (AAAAI): “El cambio climático afecta de manera variable la producción y la composición de las proteínas de pólenes y esporas de hongos, y de los procesos aerobiológicos como emisión, dispersión, transporte y deposición asociados con cambiantes lluvias, vientos y otros factores meteorológicos relacionados”.

Además, agregan que “los cambios en el clima pueden afectar temporadas de polen de árboles, pastos y malezas aumentando la cantidad de polen producido y extendiendo la duración de la temporada de polen. Los gases causantes del efecto invernadero pueden provocar síntomas respiratorios en las personas con asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, además de contribuir a la mortalidad prematura y disminución en el funcionamiento pulmonar, con el correr del tiempo”.
Esto se traduce en un incremento de condiciones como la rinitis, la conjuntivitis y el asma, especialmente en poblaciones vulnerables como niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias previas.
Diagnóstico y posibles tratamientos
La Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) advierte que las enfermedades alérgicas figuran entre las seis patologías más frecuentes a nivel mundial, con un creciente problema de subdiagnóstico y subtratamiento.

La identificación de los alérgenos a través de estudios específicos es clave para iniciar un tratamiento adecuado. Desde la SEICAP indican: “La alergia consta de tres tipos de tratamiento: el de rescate o de alivio de los síntomas, el preventivo o antiinflamatorio continuo, y el etiológico o de la causa, que puede ser de evitación de alérgenos y de inmunoterapia o vacunas. Se adapta individualmente a cada paciente”.
A nivel global, el consenso científico destaca el impacto del ambiente y el estilo de vida en la expansión de las alergias. Como resume la AAAeIC: “Los factores ambientales, el estilo de vida y la alimentación, entre otros, están implicados en este preocupante incremento de las alergias”. Por eso, en el Día Mundial de la Alergia, se insiste en la necesidad de información, prevención y consulta médica oportuna para mejorar la calidad de vida de quienes viven con estas afecciones.
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