
La salud mental y la salud bucodental están profundamente conectadas, aunque esta relación suele pasar desapercibida tanto para pacientes como para profesionales de la salud.
Un análisis publicado en The Conversation por un grupo de investigadores de universidades australianas advirtió que las personas con trastornos mentales graves enfrentan riesgos significativamente mayores en materia de salud oral, lo que afecta su calidad de vida, autoestima y bienestar general.
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El informe, firmado por expertos de la Universidad Griffith, la Universidad La Trobe y la Universidad de Queensland, señaló que las personas con trastorno bipolar y la esquizofrenia tienen cuatro veces más probabilidades de padecer enfermedad periodontal y casi tres veces más riesgo de perder todos los dientes respecto de la población general.
Impacto físico, emocional y social
Bonnie Clough, psicóloga clínica, y Amanda Wheeler, especialista en salud mental, señalaron que los problemas dentales en personas con trastornos mentales graves, como caries, enfermedad periodontal o pérdida de dientes, afectan funciones básicas como la alimentación y el habla. y también deterioran las relaciones sociales y el estado emocional.
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También comprometen el vínculo con los demás y el equilibrio emocional. Gestos cotidianos como sonreír o entablar una conversación pueden volverse una fuente de angustia, favorecer el aislamiento y acentuar el malestar psicológico.

La investigación enfatizó en que las afecciones dentales representan la tercera causa más común de hospitalizaciones evitables entre personas con enfermedades mentales graves.
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Además, las enfermedades bucales se asocian con problemas crónicos como diabetes, patologías cardiovasculares y deterioro cognitivo. Según Santosh Tadakamadla, profesor y director de Odontología y Salud Bucal de la Universidad La Trobe, esto se debe a la capacidad de las bacterias asociadas con la enfermedad de las encías para generar inflamación en todo el cuerpo, afectando diversos sistemas.
Factores de riesgo compartidos
Wheeler, profesora en la universidad de Griffith y Tadakamadla sostuvieron que el vínculo entre la salud mental y la salud bucal se explica, en parte, por la presencia de factores sociales comunes.
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El desempleo, el aislamiento y la inseguridad habitacional figuran entre los principales determinantes que deterioran tanto el estado anímico como la salud bucodental.
El acceso limitado a tratamientos, cambios en la dieta y prácticas de higiene deficientes son algunas de las consecuencias directas de estas condiciones.
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La falta de salud bucal puede convertirse en una barrera para encontrar empleo. La discriminación, el estigma y el dolor dental dificultan la reinserción laboral, lo que perpetúa el círculo de exclusión y vulnerabilidad.
La relación entre ambos tipos de salud es bidireccional: las enfermedades dentales pueden afectar la autoestima, mientras que los síntomas de los trastornos mentales, como la desmotivación, pueden dificultar la higiene diaria o la consulta con el odontólogo.
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También existe un componente farmacológico. Algunos medicamentos utilizados para tratar trastornos mentales pueden interferir con la producción de saliva, disminuyendo la protección natural de los dientes, o aumentar los antojos de azúcar, lo que eleva el riesgo de caries.
Estrategias de intervención y desafíos del sistema
Los autores del informe desarrollaron un programa educativo breve en línea destinado a mejorar los hábitos de higiene oral entre adultos jóvenes con trastornos mentales.
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El estudio demostró que una intervención sencilla puede aumentar el conocimiento y modificar actitudes respecto a la salud bucodental, lo que contribuye al bienestar general.
Sin embargo, el acceso a la atención odontológica sigue siendo limitado para amplios sectores de la población mundial, en particular entre personas con problemas de salud mental.
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En muchos sistemas sanitarios, la cobertura pública resulta insuficiente y la atención suele demorarse hasta que las afecciones dentales alcanzan un estado avanzado y requieren intervenciones invasivas, como extracciones.
Frente a este escenario, los investigadores señalaron la necesidad de adoptar un enfoque interdisciplinario en el sistema de salud, con equipos capacitados para abordar simultáneamente la salud mental y la salud bucal.
También subrayaron la importancia de aumentar la financiación pública en promoción, prevención y atención integrada, con una mayor colaboración entre profesionales odontológicos, equipos de salud mental y redes comunitarias.
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